logotipo

img_google
Desayuno de trabajo
Opinión, cultura, comentarios de política y sobre la vida en general.
Sindicación
 
PRISA

Dice mi sobrino Juan, todo un experto, que debo escribir aquí con más frecuencia, ya que desde septiembre sólo escribo un post a la semana, cosa que por otra parte dicen que es sana y todo lo demás. Es cierto que soy vaga y paso en la oficina demasiado rato ante el ordenador, y luego me queda poca gana, pero el verdadero motivo de esta demora es que me gusta oír a mis contertulios, personajes singulares y misteriosos, que se cuelan por las rendijas de la red y gracias a sus comentarios mi página es la más más leída de la Administración Pública, ávidos siempre los funcionarios de saber y de gozar.
Lo malo del blog es que pierde vigencia rápidamente y lo efímero de esta realidad virtual me asusta tanto como al pobre besuguillo de Calderón de la Barca, aquel que decía que la vida es sueño. Cierto. Y abundando en la idea, en mi caso es un sueño tipo castaño, siesta del carnero, diez minutos antes de comer.
Ayer uno de los intervinientes decía que me deslizo hacia el abismo ¡Qúé verdad es!... Estoy acojonada por esta prisa que lleva la vida, yo necesito tiempo para aburrirme, para pensar, para equivocarme y rectificar y me agobia este transcurrir en moto, tanto ruido, no me da tiempo a ver el paisaje, ya estamos en otra cosa y todo lo que era fue y ya es pasado. Qué mareo me entra, Dios, que me veo como en una película de terror de Amenabar, Los Otros o así, que la chica joven de labios turgentes va a ser besada por un macizo y de repente ¡ zas!, se convierte la muchacha en una calavera toda polvorienta de labios putrefactos y pelos estropajosos, gusanos y esas cosas, cáspita, qué horror...
La conclusión obvia es que la vida no es sino el corto tiempo y el poco espacio que ocupamos. Supongamos que se puede ampliar a toda una generación de humanos, nada, un desastre, una mota en el espacio, un suspiro en el tiempo, ese tiempo que nos amargamos con guerras, pandemias de pollos, vacas y simios... ¿es esto tranquilidad? Y ademas uno mismo se lo agrava con nostalgias y muchas melancolías. No sabemos ser felices, cuando reconocemos la felicidad ya es tarde para disfrutarla.
Bueno, a lo que vamos. Que yo quiero ser rentista, pasear y no correr, levantarme cuando el sol esté en el cielo, viajar y no hacer turismo. Y que la jornada laboral dure un par de horas, suficientes para ver a mis amigos. Hala, a pasarlo bien.

 
TOYA

Como el hermano de Alfonso Guerra, yo también tengo a "mienmana": Toya, Marian, Mariantonia, según las épocas, y, algunas veces, Antonieta. No sé porqué empiezo hablando del hermano de Guerra, supongo que él se sentiría orgulloso de su importante hermano, como me pasa a mí con Toya, pero espero no parecerme en el rendimiento que aquel le sacó a su hermanidad con malas artes, aunque he de decir que las ventajas de tener una hermana estupenda son considerables, hay que ser muy fuerte para no sacarle dividendos y muchas veces caigo en la tentación.

Y es que Toya es una hermana única, pero con el empuje de varias o varios. Teniéndola a ella nunca he echado de menos un hermano o un par de gemelas idénticas o una familia numerosa. Toya es inteligente y decidida, no teme a nada, se embarca en las empresas más arriesgadas, es escritora de las buenas, editora de libros singulares, diseñadora de edificios preciosos, y lo mismo pinta un cuadro O pone orden en una testamentaría rechazada por un bufete de abogados especializados, que te diagnostica una enfermedad tropical y te salva la vida.

Pero he dicho que no teme a nada y no es cierto. Teme a las cucarachas y al matrimonio, dos temores que yo encuentro muy justificados pues nada hay más pavoroso que las mencionadas bestias negras, ni más peligroso que el matrimonio.

Bueno, pues este fin de semana, para demostrar que ya no teme a casi nada, fue y se casó con Paco, después de más de veinte años de precavida convivencia. Hubo de ponerse éste al borde de la muerte, con el corazón en un puño, para que Toya se decidiera a dar el temido paso y contraer nupcias.

La boda fue preciosa, ella de tul ilusión negro, y Paco de riguroso terciopelo. Los invitados de blanco y negro, Sigüenza, de rosa como siempre, un escritor con barba blanca hizo la homilía, Marta Ley diseñó las alianzas, el Alcalde estrenaba traje gris, una banda de jazz nos siguió desde el Ayuntamiento hasta la Casa del Doncel y allí lució el sol un momento en el patio, la estruendosa nota de color, y tomamos champán francés y jamón de jabugo en abundancia. Luego comimos y brindamos por la novia y por el novio. Y por los dos juntos. Había en el banquete cuatro generaciones, desde Mía, de dos años, a Ja, de noventa y dos, Diego nos hizo las fotos de estudio oficiales, Pablo Ley las de aquí te pillo y por la tarde llovió por todo el año: novia mojada, novia preñada, que dicen en mi pueblo.
Esta mañana el campo amaneció tapado por la niebla, todo un regalo de la naturaleza, un inmenso velo blanco para mi hermana. Felicidades a los dos.
 
VIRTUDES


Me adelanto a mi horario habitual para recordar a la parroquia que hoy, 13 de octubre, es el cumpleaños de Virtudes, más conocida en este blog como Maguinda Barrabaja, simplemente Magui, Maga o Magacha.
Maga es una amiga de las buenas y además es una mujer de mucha valía profesional, inteligente, simpática, con don de lenguas, muchos teléfonos móviles y con virtudes sin fin como su propio nombre indica. Juntas hemos escrito un par de libros y nos hemos reído hasta morir.
Cuando salgo con ella y con Pachi a dar una vuelta a la manzana, acabamos ineludiblemente metidas en un terrible embrollo. Nos persigue alguien siniestro, los espías buenos y malos se suceden como cosa natural, suenan los teléfonos y mandan mensajes misteriosos. Aparecen policías y buenos ladrones a mogollón, a favor y en contra. Emociones impropias de mi edad y de mi faja, que nos obligan a correr, a coger un taxi, tirarnos en marcha, meternos en otro taxi, ponernos gafas y/o narices postizas, transitar por lugares ignotos y lejos de la oficina y caminar por debajo de los setos y de las mesas de los cafés, pero que a mí me estremecen profundamente y me devuelven a la vida en general y a la pantalla del cine negro en particular, que es el que más mola.
Y esto que cuento es completamente verdad, que se muera Carod ahora mismo si miento, es la vida misma de Magacha, que está llena de aventuras y acontecimientos extraordinarios y muy , muy extravagantes.
Maga tiene amigos poderosos y abnegados que darían una muela implantada por ella, pero de vez en cuando se hace con un enemigo enamorado, como villano de película, de esos que quieren trastocar el orden mundial, del que se tiene que defender con inteligencia, valor y algunos miembros del servicio secreto. Y siempre, siempre, Pachi y yo acabamos participando en el quilombo.
Por todo eso quiero darle las gracias, mi vida nunca habría sido tan emocionante sin ella, nunca habría pasado tanto miedo y tanta risa.
Y para demostrar lo que te quiero y en tu honor, hoy no me voy a meter con ZZP, que sé que no te gusta. Que seas muy feliz.

 
MOMENTOS

Me levanto y me asomo al balcón. Hace un día radiante y, sobre el azul intenso del cielo, delante de mis ojos, está la Catedral, majestuosa y rosada, con la campana grande llamando a misa. Algunos pájaros tontean en el tejado de enfrente. Me siento a desayunar con Pedro y con Marta la pequeña, y pienso que este es el mejor momento del día.
No tiene mucho mérito, porque es sábado y ya se sabe que los sábados suelen estar rellenos de buenos momentos: paseos bajo los olmos por el incipiente otoño de la Alameda, ratos de sol en el jardín, aperitivo, comidas ricas y sobremesas largas con amigos…Pero lo cierto es que, ya que hablo de momentos, me he puesto a reflexionar y me he dado cuenta de que a diario tengo muy buenos momentos, un montón de buenos momentos y un puñado de mejores momentos. Es buen momento el café oloroso de cada día en la cocina, con Pedro hijo y la radio, mientras amanece tras las ventanas; y el paseo hasta el Ministerio, con los árboles todavía tan verdes y tan frescos por el madrugón. Cuando llego me voy a tomar un agua con hielo a la cafetería, con Maga, Pachi , Julia y Luisa, un buen momento, y cuando subo abro el ordenador y me enchufo al iPod, desayuno de nuevo con Bach o me sube la bilirrubina y me dan ganas de bailar.
Pero el más bueno de todos es cuando regreso a casa a mediodía, como yo sola cualquier cosa que engorde y que esté bueno, y después ocupo el sillón de Pedro y me adueño del mando a distancia de la televisión… Este es un momento grandioso y lo disfruto mientras elijo entre Frijolito y sus papás, los Gavilanes y sus amantes o el tomate y la Operación Triunfo, Polanco o ZP. Ese es justo el momento en el que siento que la Ley de Autonomía Personal es una realidad en mi vida. Qué grande es mi dicha, caracoles.
Por la tarde tengo ratos estupendos, una conversación con Paloma por teléfono o chateando, o un rato de gimnasio (ese es malo, pero gratificante), alguna tarde un cine con Pedro.
Cuando por la noche me quedo otra vez sola, cuando todos duermen, leo un rato y es un gran momento. Ya en la cama, Pedro me calienta los pies y, mientras me duermo tengo una ligera idea de la suerte que tengo.
Sólo a veces me siento culpable por acaparar tantos buenos momentos. Esto debería estar regulado y entrar en un reparto justo, creo que podría prescindir de algunos buenos momentos. Dios, o ZZP, que tiene remedio para todo, deberían socializarlos.
 
IDAIRA

Sabe Dios que me estaba resistiendo a este más que fácil comentario. Sabe Dios que tenía uno preparado sobre el Estatut que iba a causar ampollas. Pero a una le meten el dedo en la boca y luego piden que no largue… ¿Es que hay alguien en este país de naciones que pueda quedarse tranquilo contemplando lo que está ocurriendo en Operación Triunfo? Pues si queda alguien que no esté indignado con esta injusticia que lo diga. Y, para el que no se ha enterado, que será uno o ninguno, lo explico:
Hay una joven en OT, o sea, en Operación Triunfo, llamada Idaira por más señas, que semana tras semana es salvada por los de su pueblo. Si bien es cierto que, a pesar de ser canaria, la chica no canta ni baila, que no está buena y que desafina, también es cierto que ella tiene el favor popular de cientos de canarios, bueno… de unos cien canarios, y ellos, con su entusiasmo y su tesón, hacen que cada semana la chica gane el concurso de cantantes , que se tengan que marchar unos jóvenes preparados y prometedores y que ella permanezca en la "academia", mientras los profesores se comen los codos y los miembros del jurado le hacen momos . Y hacen mal, porque ella al fin y al cabo, tiene el apoyo de sus tres hermanos, de los amigos de sus hermanos y ahora también del Cabildo de la isla, que siente muy dentro la defensa de la Idaira nacional ¿será esta chica patrimonio de la nación canaria?

Vale, vale. Pues en OT hay otra chica rubia de la nación extremeña que canta como los ángeles, y otros muchachos de las distintas nacionalidades que integran el territorio español, uno incluso miembro de la misma nación Canaria, que no es por molestar, pero que cantan y bailan muchísimo mejor que la Indira esta, que ahora ya si lo digo alto: Ni canta ni baila y además es culibaja.

Así las cosas, paso la gala de los jueves en un sin vivir, a mí esto me recuerda mucho a mi propio país que ya no sé cual es con propiedad, y a lo que pasó con Carod Rovira, que sacó veinte votos, se le pegó a ZP como un sinapismo y ahora no podemos ni ir a hacer pipí sin el imprescindible Carod. ¿Y todo por qué? Pues porque Carod tiene el favor popular de ocho de su pueblo eso vale más que todos los votos del resto del Estado este tan nacional y ZP se ha dejado comer el coco. Y Carod tampoco canta, ni baila, ni se le ve maldita la gracia.

Estoy más que harta de este Estado integrado por las distintas nacionalidades en el que se vota siempre a los más mediocres, se llamen Idaira, Carod o, hala venga, digámoslo ya, Zapatero.
Pues eso.