OLORES, SABORES, RUIDOS Y DUDAS
Estos días preotoñales son en general muy propensos a la duda y a los catarros primaverales por raro que parezca. Yo sobre la duda no tengo idem, soy la duda personificada y no me afectan las estaciones del año, pero en la cuestión de los catarros debo decir que llevo una temporada regular.
Ya saben mis teleespectadores que perdí el olfato hace tiempo y llevo reponiéndome un par de años, ahora huelo cosas que nunca había olido porque he perdido la memoria olfativa, y algunos sabores se me han vuelto deleznables, pero en conjunto debo decir que no huelo un pedo debajo una mante y que es molesta y rara la vida en la más absoluta asepsia.
De la vista ni les hablo, hace mucho que tuve que dejar de leer los folletos de las cremas y el BOE y la cartelera de los cines, y ahora ya no veo con lupa ni las esquelas de la memoria histórica.
Bueno, pues para colmo de males llevo unos días acatarrada y con unos tapones en las orejas que no hay forma de sacarme, y ando como un fantasma con la cabeza rellena de taponoto y de agua, soy como una pecera andante.
¿Para qué le sirve a esta mujer la cabeza si tiene los cuatro sentidos básicos tan mermados? Se preguntarán ustedes, sí es que tienen gana de leer esta tontuna tan particular.
Pues yo misma les contesto: PARA NADA.
Igual podría dejar la cabeza en la mesa de la cocina y marcharme a la compra descabezada, ya que voy como una autómata : no veo lo que pone en los frascos o en el tiket de caja, no huelo si la pescadilla hiede y no oigo lo que me dice el de la jamonería. Sin sentidos no se puede ni pensar y lo poco que se piensa suele ser falso, porque los sentidos son los notarios de la realidad .
Creo no obstante que esta situación será pasajera, que voy a tratar de curar mi ¿alma?...El domingo me acercaré a la Virgen de la Salud de Barbatona, que ahora se lleva mucho el pensamiento mágico y, si no da resultado, el lunes voy a llamar al otorrino a ver qué puede hacer el hombre con mi vida. Y todo por unos tapones.
AURORA AL BORDE MISMO DEL OTOÑO
Lo mismo que el año pasado y el mismo día, así es la vida , Aurora cumple años. El año pasado hicieron fiesta por todo lo alto y tuvimos hasta mariachis, pero era porque cumplía una cifra pequeña pero redonda de años y eso es lo que tienen las cifras redondas, que te dan un susto que pa qué y bastante disgusto en general, salvo las dos primeras veces(10-20), y claro, cada año de cifra redonda hay que organizar un jolgorio tremendo para que no te dé un síncope que sería peor.
Aurora, en plan discreto, este fin de semana nos ha invitado a cenar y a comer, y nos dio una comida estupenda de la que todavía no me he repuesto, porque era como las del rico Epulón pero en fino. Asistimos con el jordano marrano y su señora y con los Hortis, un matrimonio amigo de la antigüedad más remota en los tiempos de Los Lobos, habitantes ellos de Huesca, que habían venido con su guitarra a pasar el fin de semana.
Entretanto las chicas de oro se habían puesto mucho peor y no digo la Lorenas, que estaba de morros evidentes, había regañado con la Iris por el horario de salidas y allí no había quien parase. Se mascaba la tragedia, porque además a la tía Nena, - que dice que no tiene ganas de ná, na más que de morirse - , le ha salido un herpes que le cruza el pecho y la tiene molida y, para ayudar, mi madre rompió a decir que ella estaba sola en el mundo y que no tiene hijas ni padres.
En el tremendo panorama seguntino lo único que nos reconciliaba con la vida era la dulce sonrisa de Aurora a punto de cumplir años y la cordialidad de su marido el abogado. Creo que el domingo el jordano se marcó una paella de categoría, pero yo ya no estaba allí, y mira que lo siento que seguró que iba disfrazado.
Felicidades Auro y gracias por ser así.
HURACANES
Estaba yo ayer escribiendo sobre huracanes y de repente salió un letrero en la pantalla de mi pc avisando que se apaga, que se apaga, madre, qué nervios. Pero la cosa se apagó sola y yo pensando sí había alguien dentro que me había detectado, porque estaba yo mismamente en ese momento escribiendo sobre el huracán político que se cernía sobre Rubalcaba y Zapatero y que éste, o sea Z, estaba pareciéndose un poco al de "mi tesoro".., el del Señor de los Anillos y que cuando dijo en el telediario, ZP, vamos: "La esperanza está en pie" y se replegó tan dramáticamente sobre si mismo como el del tesoro, el realizador debía haber sacado a Esperanza en pie, a su lado, tan lejos del ideal polanquiano y del pensamiento mágico de ZP, tan contundentemente adicta al cocido madrileño. Pero el realizador no tuvo cintura y todo quedó en agua de borrajas. Y mi pc se apagó y no hubo más.
Para aliviarme del susto me fui a comer con Princesita y Maguinda bajo el toldo del cortinglés, que nos invitó el segundo marido de la primera, sin saberlo él, y esta comida gratis, nos sirvió de mucha terapia y nos despachamos a gusto contra Pitito, jefe, cuya única preocupación laboral es su jefez y su mandato, que piensa el iluso es vitalicio, pero las carnes caen y los huevos se aflojan . Como dice Paquita no hay que dejarse conturbar por este besuguillo, más desinflado ya que los flecos de Gordon.
Precisamente había empezado con el huracán Gordon en el post que se fue al limbo de los servidores electrónicos, el único que existe, por cierto, que llegaba a Galicia por sus propias fuerzas, sin cayuco y sin pagar a los mafiosos. Me impresiona este universo tan confundido y caótico que logra que los huracanes americanos se den una vuelta por España. Los galleguitos se libraron del colegio por un día y el Gordon dio el gatillazo, dejandonos con una desilusión grande. Hoy dicen que viene otro con flequillos y me da que también nos va a defraudar, esto se va pareciendo a lo de Pedro y el Lobo, que nunca llega a suceder.
Quizá esta moda de los huracanes sea una maniobra política para distraer la atención del proletariado, como el fútbol en la etapa franquista, que ahora se llevan más las catástrofes naturales y en el fútbol ultimamente no hay más que chicos horteras de peluquería de barrio con collares horrendos. Encima de millonarios, incompetentes. Ya nos hemos pasado todos al baloncesto, donde los chicos tienen más clase , cobran menos y ganan más.
Bueno, pues abajo los huracanes, los futbolistas y los jefes de pacotilla y que venga por fin un otoño sosegado de estos dorados que nos transfiguran el alma, esa si que sería una maniobra política eficaz para distraer al contribuyente del incremento de las hipotecas.
Adios al largo verano azul.
CAZAR
Hemos tenido en Sigüenza una segunda reentré, con los que vuelven de largos veraneos tropicales e inician el fin de semana otoñal. Hemos asistido a la inauguración de una exposición de pintura donde debutaba un amigo de Toya y Paco, que se llama Gonzalo de Armas y que, además de pintar flores, es abogado y, como su mismo nombre indica, también es cazador y viene ahora de Mongolia, del desierto de Gobi, que en las fotos es mismamente como Alcuneza, mejorando lo presente. En Mongolia ha cazado un Íbice, tipo de cabra grande, y se ha retratado con el difunto, como hacían en "Los Otros" ¿os acordais?. Nos enseñó las fotos de aquellos cuernos abatidos y enseguida nuestro Lorenzo de Grandes, que caza lo que haya de aquí a Bulgaria, ha sacado otras fotos de otros muertos animales, con mala cara, muchos cuernos y un mar de perdices jaspeadas, muy en la linea de la moda otoño-invierno, a sus pies. Lorenzo caza con su tekel Pepa, una monada y generalmente encantadora, pero dice el amo que si te acercas al venado que custodia, se pone como tigre de Bengala.
Los cazadores son un enigma para mí, por un lado pintan flores y por otro se cargan esos magníficos animales pagando. Ya podían venirse al jardín a cazar a la rata, que se había cagado por toda la escalera en la soledad de los días lectivos. Yo no les cobraría un duro y podrían quedarse con el cuerpo para disecarlo o algo.
A pesar de tanta sangre, nos comimos unas ricas croquetas y tuvimos una estupenda tertulia, porque cazan pero son humanistas, leen, viajan, y saben muchas cosas útiles y otras inútiles, las que más me gustan, las que son un lujo, como opinaba B. Russell en su Elogio de la Ociosidad.
Contó mi cuñado Paco, un pozo de sabiduría, anécdotas estupendas alusivas al acto , y esta otra, que no tenía nada que ver, pero que a mí me encantó . Dice que, preguntado Bernard Shaw en el coloquio posterior a una conferencia, sobre el estado de la literatura inglesa, contestó: "Pues a mí me parece que está en un estado lamentable, porque Shakespeare se murió y yo me encuentro ultimamente bastante regular"
Qué tío más enrollao.
VICTOR EN LA OFICINA
Vino a vernos nuestro amigo Victor, que este verano, en vez de estar en la oficina como Dios manda, o en Buitrago alternando, o viajando por el mundo con Toti, se ha quedado ingresado en una clínica a causa de una dolencia cabrona que le ha dejado delgado y apabullado.
Pero ayer vino a vernos , ya sin ser Bareto ni nada, que hace meses que no nos deleita con su animales racionales, Canito y otros casi de nuestra misma especie pero más evolucionados, gente de paz, vaya. La cosa que nos pusimos contentos de verle, todo el mundo quiere a Victor y yo además quiero también a Bareto y a Soneto, amigos del blog, que une mucho.
Vuelve a la oficina, Victor, que cuando uno se marcha de aquí es como si nunca hubiera existido, se pierde el rastro de los amigos por los archivos históricos, que creo que están en Alcalá de Henares. Vente pa acá, que el pasillo se está quedando aburrido y sólo pasan funcionarios con un papel en busca de firma y funcionarias con una bolsa del cortinglés.
Y eso que para disimular nos han puesto fuentes de Pascual, agua de manantial, y podríamos, a la vera del chorrillo, hacer tertulia como en los pueblos. A cambio, han quitado la peluquería, que tenía mucha antigüedad y era un clásico. No somos nadie.
Septiembre se está dulcificando y hoy he sacado una chaqueta para venir a currar. No sé si este es el momento propicio para hacer buenos propósitos, todavía me acuerdo de uno que hizo Victor a final de año, que molaba mucho: No estar tan pendiente. Es un propósito cojonudo que yo voy a hacer este septiembre a ver si puedo mantenerlo a lo largo de mi vida.
SANTIAGO EN EL JARDÍN
Como adelantaba en la última entrega, el viernes celebramos el cumpleaños de Santiago, que ya me va alcanzando en esto de la edad, y el jordano nos invitó a una cena en el jardín familiar, una cena bonitamente iluminada, que parecía el jardín de los Finzi-Continni , bonitamente servida en vajilla de cristal y divinamente cocinada por el jordano marrano que parece estar en su mejor momento. Efectivamente es un momento muy bueno para mi primo del ayuntamiento, adicto a ZP, admirador de Pepiño y de la Virgen del Pilar, su señora Concha en la cima de la administración autonómica, la vida le sonríe. Y se nota en su cocina contundente pero refinada, muy en la onda polanquista.
Invitados y anfitriones cenando en amor y compañía, estaban Toya y Paco, que siempre cuenta cosas estupendas y nuevas, Antonio y Aurora, Santiago y Concha dándonos manjares exquisitos, Pedro, que se había encargado de la iluminación, y yo un poquito reticente y con los pies en alto porque a media tarde vi en el jardín familiar una rata de paseo.
Y es que desde que los gatos fueron ignominiosamente expulsados de la casa de San Roque, la invasión de las ratas es inevitable: yo prefiero gatos a ratas, incluso cien gatos a una rata. Con las ratas no me entiendo, no hay feeling entre nosotras.
Los gatos desaparecieron de un día para otro. La tía Nena opina que fueron conducidos por una especie de flautista de Hammelin hasta el campo y no han sabido volver, pero yo creo que han sido vilmente envenenados, hay mucho desalmado entre los humanos.
Mi hermana me dijo que este año, en las fiestas de los pueblos, la atracción más contratada es "El Toro Ratón" un ejemplar de toro asesino, especializado el encierros, que ya lleva en su palmarés dos muertos y un comatoso. Esta habilidad para sembrar de moribundos el encierro y la plaza, le hace más ser el morlaco más codiciado por los adictos. Para que digais luego que no somos raros. Por lo visto le llaman ratón porque es pequeño y rápido y sólo embiste cuando tiene la absoluta certeza de llevarse al mozo por delante. Le debían llamar "El toro Cabrón", a mi que no me digan...
Pues después de lo de la rata, esa misma noche, apareció un gato negro precioso, que se paseaba por el jardín de manera vigilante. Creo que es El Gato Detective, que ha desahuciado a la rata de nuestra casa. y solo espera la ocasión para ejecutar la sentencia. Bienvenido seas, hermano gato, por hacer el trabajo sucio. A la rata que le den matarile.
PILATES
Hace no más un par de años yo era socia de un gimnasio multitudinario y bullicioso, donde asistía a lo que me daba la gana. Unos dias iba a aerobox, otros a aerobic o a spinning (en esto duraba como diez minutos) y otras veces me pasaba por las máquinas y caminaba al lado de sudorosos compañeros. Una vez corrí al ladito mismo de Antonio Resines y otra de una friki muy televisiva que no me acuerdo cómo se llama y que corría con gafas de sol para ser reconocida.
Tengo que confesar que yo era la más vieja de la clase y por eso me ponía detrás de una columna, para que no me viera el/la monitor/a, que daba gritos y saltos y sólo se ocupaba de su cuerpo serrano. Los otros cuerpos que me rodeaban, en general de treintaañeros en forma, no tenían nada que ver con el mío, tan almohadillado, así que la verdad es que mi ego sufría un poco y algunos días me fumaba la clase y me quedaba merendando en el Cortinglés de Princesa.
Quiso el destino que me arreciase la osteporosis y el médico me aconsejara algo menos violento en deporte y así,y con mi cuñada, he llegado al Pilates. Al principio me pareció, la verdad, cosa para viejas, que sí, pero está debajo de casa y la profesora puede considerarse como una entrenadora personal. Y allí paso un rato dos tardes de la semana, estirándome lo que puedo y tratando de restaurar mi columna vertebral que está para pocas bromas. El Pilates es una gimnasia que se hace con barras y muelles, estirando para aquí y para allá y respirando con los oblicuos y metiendo el ombligo al exhalar. Me va fenomenal, pero no me da la alegría y el subidón que sentía después de esas clases de aerobox, en las que repartía estopa al ritmo de una música ensordecedora con puños y pies, detrás de mi columna de espejo, pero ahora me esmero en los ejercicios y todo transcurre con música de Vivaldi y así.
Qué os voy a decir, que el Pilates está más de acuerdo con mi calendario, pero yo añoro esas tardes de griterío en las que formaba parte de un pelotón de gente sudada y maltratada. Es lo que tiene la vejez, que te aguantas, pero no te resignas.
Dios, que gente más rara somos los humanos.
SEPTIEMBRE
Antiguamente, en mi lejana juventud, septiembre era un mes de mi predilección. Todavía tenía vacaciones, todavía estaba morena y todavía tenía un novio, o casi, para hacer manitas y bailar agarrados, que era lo único que se hacía legalmente en mi añorada juventud. El sol era más dorado, las nogueras empezaban a amarillear y me sentaba por las mañanas en alguno de los quioscos de Sigüenza a estudiar derecho civil, que lo tenía atravesado. Por la noche hacía frío y nos íbamos al cine. A veces llovía a la salida.... Era todo maravilloso.
Ahora, cuando llega septiembre, regreso al trabajo, al tráfico de Madrid y aquí hace un calor del infierno, los árboles no amarillean suavemente, directamente se achicharran a cuarenta grados, bueno, que esto es un sindios y no hay derecho, que hasta la temperatura está crispada.
Por eso estoy triste, porque hemos perdido septiembre y su melancolía y ahora es sólo un mes puente, el moreno a tomar por saco y, de novios, ni el recuerdo.
Mis amigas han alargado el verano en la playa y Maguinda se va a NY, de trabajo, pero del bueno, Bareto sigue recomponiéndose.
Y yo me quedo aquí, con esta rentré sudorosa y en el despacho de la sexta planta, añorando el tibio septiembre de entonces y deseando que una tarde de estas, a la salida del cine, llueva sobre las calientes aceras de Madrid , se abran los paraguas casi apolillados y se esparza el suave perfume de la tierra mojada, de la gabardina arrumbada en el armario. Ojalá que llueva y no precisamente café.





