DESBARAJUSTES
Estos días, aquí en la oficina, no veo más que desbarajustes: mi jefa se va, los peces gordos están recluídos en sus despachos mascando sus despechos y sus temores, y la primavera no acaba de ser verano.
Yo también me siento instalada en el caos y no sé bien por qué. Y mira que el caos es familiar para mí, debe ser un desajuste en mi carácter, pero nunca acabo se sentirme completamente segura. Quizá en Sigüenza, quizá en otoño, quizá en familia. Es una falla de mi carácter suspicaz.
Cuando llega la noche todos los temores se aparecen al borde del sueño y me sobresaltan, así que he aprendido a eliminar los más terroríficos y meterlos debajo de la cama, y sólo me quedan dos asuntos placenteros para mi refugio: la literatura y las obras de reforma en casa.
Ahí me hundo sin temores, en el universo de lo imaginado me siento mejor que en ninguna parte. Ahí decido yo y mando que el mundo sea agradable y sereno, que mis personajes sean lo que yo no consigo ser. Y todos ellos viven en la casa de mis sueños, con el sol arriba y con esos árboles antiguos, vaya que en ese desbarajuste de la vida mando yo y lo que hago es ordenar los armarios y quitar rincones oscuros: en mi novela se pasa bien.
Lo malo es que, cuando llevas un rato escribiendo, los personajes se empeñan en hacer lo que quieren y el ambiente idílico que tanto te ha costado imaginar , de repente se enrarece por un motivo fútil. El bueno se va haciendo malo, como en la vida misma. Es inútil que me empeñe en que reine la felicidad, ellos se encargan de cargársela.
Todo este rollo que cuento es porque quiero preparar una novela gorda para vivir en ella cuando me jubile. No, vivir de ella, no, ya sé que es imposible, pero me gustaría tenerla preparada. Y lo que estoy preparando es una historia de verdad y de desbarajustes. Vaya faena.
Oye, Maguinda, que te has ido y no has dicho ni Pamplona desde Chile, a ver que pasa. Si me lees, manifiestaté.
LLUVIA
Llueve en Madrid desconsoladamente, con prisa y con una gran congoja. Se moja mayo y se moja la plaza de las Ventas, con la luz tan bonita que tiene de atardecida, el día que hace sol. También se mojan los libreros de la feria del libro, aunque eso no es novedad, que casi siempre que hay libros se pone a llover.
Veo llover desde la oficina y casi me da gusto estar aquí al resguardo de la lluvia, oigo detrás de la ventana el estruendo del tráfico difícil. Demasiado estruendo, pienso, y entonces veo la manifestación, bonita como pocas, vestida de luces, de colores españoles, algún negro zahino, y plata y oro .. ¿serán los toreros, amotinados contra la lluvia persistente? Pues no, queridos contertulios, no son los toreros. Ni siquiera las tonadilleras con sus batas de cola, unidas en el dolor de la Pantoja. No, los organizadores de tanto lío y tanto color son los bomberos. Cuerpos de Bomberos de España, cuerpazos, diría yo.
Yo soy muy partidaria de los bomberos, que son guapos, listos , valientes y arrojados, llevan esos cascos de héroes de la mitología, esos trajes ignífugos, que pueden jugar con el fuego y con el agua. El sueño secreto de todas las mujeres. Las funcionarias nos asomamos a las ventanas, les tiramos besos y nos solidarizamos con esos pedazo de hombres que discurren alegrándonos la calle, alegrándonos el día gris de primavera.
Pidan lo que pidan, que se lo den. Qué hermoso espectáculo, el de los bomberos bajo la lluvia.
LAS RUBIAS DE BOTE EN SIGÜENZA
El sábado por la mañana, a eso de las siete nos despertaron los truenos, así que me instalé en un balcón que disfruto frente a la Catedral, en barrera de la gran tormenta, con el cielo color plomo hacia berenjena, las nubes cruzadas por rayos como trallas y unos truenos imponentes, que hacían sonar las campanas como a muerto. Era una tormenta bastante seca, sólo unos goterones como manzanas, y sin viento, cuando acababa el trueno se instalaba el silencio.
Estos balcones me dan grandes satisfacciones porque no sólo veo la Catedral hermosísima cada día, cada hora, con una luz distinta. Veo también desde allí las noches estrelladas y las lunas más grandiosas y , en días de tormenta, veo llegar las nubes cargadas de agua desde Santa María y luego puedo observar como la tormenta se va por la Fuente del Abanico con esos gritos, sin haber descargado nada más que su bronca. Y luego salió el sol y nos pusimos a desayunar.
También desde el balcón vi llegar a las rubias de bote, que me visitaban en Sigüenza. Llegaban en su jaguar que no cabía y armando jaleo. mas frescas que una lechuga, o que dos.
Comimos en casa de Toya que nos dejó su patio para la ocasión y Aurora y yo aportamos viandas y Antonio y Pedro tortillas de la París que las hacen muy ricas y jamón que no puede faltar. Faltaron sólo mi primo el del Ayuntamiento y su señora por problemas municipales.
Comimos bien y por la tarde fuimos a ver a las chicas de oro, mi madre les mostró su sortija mágica y la tía Nena les contó cosas que ultimamente se inventa, debe ser que ya no le importa nada más que lo de antes de la guerra, como a Zapatero, que ahora sólo piensa en ir a Sestado a comer bacalado, ya ves tú. Si tuviera unos balcones como los míos Zapa estaría pensando en la inmensidad de la belleza y en ser más bueno.
Y nada más irse las rubias, empezó otra vez a tronar y a soltar rayos y centellas. Se tenían que haber quedado.
Estos balcones me dan grandes satisfacciones porque no sólo veo la Catedral hermosísima cada día, cada hora, con una luz distinta. Veo también desde allí las noches estrelladas y las lunas más grandiosas y , en días de tormenta, veo llegar las nubes cargadas de agua desde Santa María y luego puedo observar como la tormenta se va por la Fuente del Abanico con esos gritos, sin haber descargado nada más que su bronca. Y luego salió el sol y nos pusimos a desayunar.
También desde el balcón vi llegar a las rubias de bote, que me visitaban en Sigüenza. Llegaban en su jaguar que no cabía y armando jaleo. mas frescas que una lechuga, o que dos.
Comimos en casa de Toya que nos dejó su patio para la ocasión y Aurora y yo aportamos viandas y Antonio y Pedro tortillas de la París que las hacen muy ricas y jamón que no puede faltar. Faltaron sólo mi primo el del Ayuntamiento y su señora por problemas municipales.
Comimos bien y por la tarde fuimos a ver a las chicas de oro, mi madre les mostró su sortija mágica y la tía Nena les contó cosas que ultimamente se inventa, debe ser que ya no le importa nada más que lo de antes de la guerra, como a Zapatero, que ahora sólo piensa en ir a Sestado a comer bacalado, ya ves tú. Si tuviera unos balcones como los míos Zapa estaría pensando en la inmensidad de la belleza y en ser más bueno.
Y nada más irse las rubias, empezó otra vez a tronar y a soltar rayos y centellas. Se tenían que haber quedado.
APATÍA
Palabra que dice bastante de lo que me pasa en primavera. Dejaría pasar la vida sin hacer nada, aprovechando cada momento de sol, de temperatura suave, de fulgurante luz. En Sigüenza los cielos azules casi turquesas del anochecer se debían contemplar desde un lugar solitario y por la noche veo desde mi balcón la catedral enorme, iluminada, bajo ese techo que no puedo describir. O sea, que estoy pasando momento primaveral que me hace inaguantable incluso para mí misma.
Y es que esto de la mismidad es un castigo de la naturaleza, prisioneros somos de nuestro cuerpo, de la química de las hormonas, y en primavera la cosa se desmanda y la hormona se viste de seda y se arrebata y nos lleva por un difícil camino, de arriba a abajo, y de allí al infierno o al limbo, que, diga lo que diga el Papa el limbo también existe, faltaría más, que en el limbo lechoso se está muy bien.
Ahora que estamos en período electoral veo yo a los políticos un poco como a mí misma, esclavos de sus pasiones, de sus flojeras y abulias particulares, intentando dominar la fiera que llevan dentro unas veces y otras tratando de despertarla para que se enfrente a un mítin o a un contrincante, cuando su deseo sería mirar morir la tarde desde el arengario y dejarse de tonterías.
Una cosa que vengo observando en los mítines es que a Zapa le han menguado los brazos. Y mira que es raro en un político, que lo normal es que le crezcan viéndo pasar tanta pasta. Bueno pues a Zapa le han menguado, y ahora los agita mitineros, a la altura de los omóplatos. Pero su mirada queda como estaba cuando llegó, un punto ilusionada y vacía de contenidos
Digo yo que a este chico le va a costar trabajo encontrar eso mismo cuando deje la política, no será fácil de colocar. Y si los brazos le siguen menguando no va a poder ni escribir a máquina, con su curriculum no creo que aspire a nada mejor. Pero a él le influye poco la primavera, la hormona no le fluctúa mucho porque va siempre a piñón fijo, entrenado a fondo por Pepiño.
En cambio a Rajoy se le nota mucho que lucha contra la apatía y la abulia primaverales, como me pasa a mí. Le veo como con gana de decir, "anda, anda, chico, déjame de mítines en camisa, que me voy a montar en bici por el bosque animado. Que ya va buena la cosa y hace muy bueno" Y Zaplana venga a regañarle "Mariano, ponte las pilas, que la España desmembrada nos necesita, que los terroristas se nos apoderan, y que las instituciones Claudican - ¿lo han pescado?- venga, va, anda, mira a Sarkozy y aprende, tío"
Bueno, la política produce más apatía que la primavera y yo comprendo a Rajoy, a mi también me gustaría pasear por el Bosque animado, viendo como el sol se filtra por los frondosos árboles y pinta puntillas sobre la hierba. Cómo vamos a comparar elecciones con primavera, caramba.
Buen día de San Isidro.
VIDAS
Tiene razón alguno de mis contertulios: esta vida laboral no interesa a nadie. La cosa es que yo paso aquí muchas horas más de las que quisiera y muchas menos de las que quisieran mis jefes y, claro, a la larga esto del funcionariado imprime carácter. Pero perdonen, que me iré corrigiendo con el tiempo y con la jubilación.
La verdad es que he estado meditando sobre mi vida y en estos momentos se divide en dos partes y un poco: oficina y familia. Queda un rato para mis amigos, para desayunar con las rubias de bote, para pensar en un libro que estamos haciendo sobre pintores y vanguardias los fines de semana, y poco más. Es una pobre y pequeña vida y casi vale más no meditar sobre ella y ponerse a mirar Betty la fea cada tarde, que por cierto, a ver si ya de una vez le arreglan los dientes y le ponen o quitan lo demás, y le roba la pasta al novio golfante. O eso o el tomate.
Visto lo visto en televisión, creo que no voy a quejarme de mi vida, mi sueño es jubilarme y , ya con la faja suelta, irme a una preciosa casa en un pueblo a las orillas del mar, una como Mi Gitana, esa de la Pantoja, por ejemplo, siempre que no esté llena de metacrilatos y animales disecados como la del cerebro de la banda de los Malayos. Son sueños que una tiene para su vejez, estar buena y escribir a la orilla del mar una novela preciosa que dé dividendos.
De momento tengo este blog para mi propio desahogo, que cojones, que lo necesito y para eso me lo he inventado , y aquí , en este pequeño espacio mío, donde puedo hablar de lo que se me pegue la gana, hablo de mi jefa, de Pitito y Taburete, de la colitis de la tía Nena y de la memoria de mi madre. Y de la Memoria de los Olmos, que para eso lo he escrito yo. Bueno y de Zapatero y de Pepiño, de Arenillas y de Claudio, de Otegi y el de la juana que Dios confunda. Y del Sunsum Corda, que ahora parece que es Aznar.
La maldita primavera me gusta mucho pero me pone un poco mustia por culpa de los michelines...¡Qué efímera es la vida de los muslos! El tiempo es un cabrón que corre siempre contra nuestros deseos, y de un verano a otro el muslo se viene abajo. Pero el ser humano tiene un recurso ilimitado para sobrevivir, que es la ilusión. Con ella juegan muchos, pero casi nunca se acaba. A pesar de los juegos malabares del gobierno con las listas de los batasunos.
Corramos un estúpido velo pintado.
BAILE DE JEFAS
Ha habido esta semana de puentes colgantes un cataclismo en la vida laboral de mi pasillo porque mi jefa se marcha a otro puesto en el pasillo de abajo y, a consecuencia de este irse, una de mis amigas, la más rubia de bote, ha sido catapultada a la jefatura por obra y gracia de su eficacia y del reconocimiento de esta eficacia por parte del gran jefe.
Yo me alegro mucho de que la Gran Rubia sea ahora jefe, o jefa, según dicen - equivocadamente - los manuales anti lenguajes machistas, pero no es la mía, sino de otro servicio de señores (esto suena fatal), que supongo la valoraran enseguida, pero yo me he quedado eventualmente desjefada y huérfana de jefa.
Lo cierto es que el trabajo que hago en esta casa-MA, es un trabajo rutinario y aburrido y durante todo este tiempo lo único que ha aliviado esta tediosa tarea es que tenía una buena jefa. Julia es una buena compañera y eso se traduce en que es una buena jefa. Ahora se va y ahí donde vaya seguirá siéndolo. porque ella es así. Lo único que me queda esperar es que la que le ha sucedido también sea una jefa comm'il faut. Dios es grande (y Alá también, no se me vayan a enfadar los musulmanes).
Además de bailes de jefas en mi vida laboral y en mi pasillo, en el panorama nacional hay que considerar dos acontecimientos significativos: a) La detención de la Pantoja y b) las listas de batasunos . Pues mira por dónde yo creo adivinar en ambos acontecimientos la mano negra de ZP. O esa blancucha y flácida de Pepiño. Venga, tíos, no nos engañemos, que todo el mundo piensa lo mismo.
Los periodistas del corazón se han tirado a la chuleta de la Pantoja, sin soltar la mordida y ahora la Panto ocupa todos los resquicios rosas de la tele. Franco tenía al Real Madrid y ZP tiene a la Pantoja, a Julian Muñoz y a unos frikis trincones que le hacen la tarea más fácil. ¡Ay Zapa, cuánto malo has aprendido!
Ya no digo más para no significarme. Sólo desear que a Julia le vaya muy bien, porque se lo merece.
Yo me alegro mucho de que la Gran Rubia sea ahora jefe, o jefa, según dicen - equivocadamente - los manuales anti lenguajes machistas, pero no es la mía, sino de otro servicio de señores (esto suena fatal), que supongo la valoraran enseguida, pero yo me he quedado eventualmente desjefada y huérfana de jefa.
Lo cierto es que el trabajo que hago en esta casa-MA, es un trabajo rutinario y aburrido y durante todo este tiempo lo único que ha aliviado esta tediosa tarea es que tenía una buena jefa. Julia es una buena compañera y eso se traduce en que es una buena jefa. Ahora se va y ahí donde vaya seguirá siéndolo. porque ella es así. Lo único que me queda esperar es que la que le ha sucedido también sea una jefa comm'il faut. Dios es grande (y Alá también, no se me vayan a enfadar los musulmanes).
Además de bailes de jefas en mi vida laboral y en mi pasillo, en el panorama nacional hay que considerar dos acontecimientos significativos: a) La detención de la Pantoja y b) las listas de batasunos . Pues mira por dónde yo creo adivinar en ambos acontecimientos la mano negra de ZP. O esa blancucha y flácida de Pepiño. Venga, tíos, no nos engañemos, que todo el mundo piensa lo mismo.
Los periodistas del corazón se han tirado a la chuleta de la Pantoja, sin soltar la mordida y ahora la Panto ocupa todos los resquicios rosas de la tele. Franco tenía al Real Madrid y ZP tiene a la Pantoja, a Julian Muñoz y a unos frikis trincones que le hacen la tarea más fácil. ¡Ay Zapa, cuánto malo has aprendido!
Ya no digo más para no significarme. Sólo desear que a Julia le vaya muy bien, porque se lo merece.





