JAMAICA FOR EVER
Ha pasado ya la oprtunidad de ir a Jamaica. El huracan Dean se ha llevado nuestras vacaciones y ha desbaratado nuestra maleta, llena de camisolas floreadas y bikinis de colores. Jamaica quedará para nosotros en lo que ya no fue, el sueño de unos días de pre-verano.
Pero nos reponemos pronto y rapidamente el jordano, el abogado y sus señoras, han puesto orden en nuestras vidas personándose en la agencia de viajes y eligiendo otro destino que yo todavía ignoro: puede ser Boston, puede ser Sicilia, puede ser Croacia, aunque dicen que en Croacia está todo Sigüenza.
Uyy! Acaban de mandarme un mensaje y nos vamos a Sicilia, el 23. Me gusta Sicilia, tenemos coche y visitaremos lo más a toda mecha. Espero que el volcán esté en de vacaciones y no diga ni Pamplona, sólo eso nos faltaría en este verano tan agitado y tan extravagante.
En Sigüenza han acabado las fiestas y ahora se queda la Alameda silenciosa, da gana de pasearla, pero las tardes se han puesto frías y no digamos las noches. La luz va cambiando y se hace amarilla, un poco ambarina y transparente. Es el mejor momento de Sigüenza y espero que lo sea de Sicilia. Seguro que sí y espero que no esté hasta la bandera. Mamma mía, que ilusa soy.
Yo esperaba guardar la línea gracias a las langostas y a la papaya y la comida italiana causará extragos en mi anatomía, pero es una vez al año y a la vuelta recortaré el presupuesto del Ahorrebucho y sólo comeré alimentos caducados a ver si me da un cólico. Prometido.
Adiós, majos. Arrivederchi.
AGOSTO EN SIGÜENZA
Llevo aquí casi quince días sin poderme conectar a internet y , ahora, gracias a Pedro Ley, viajo un poquito por la red, lo suficiente para ver los comentarios más delirantes y para escribir un post corto y contundente: mi vida aquí es una mezcla de trabajo y pereza.
Paso ratos con mi madre que vaga por zonas desconocidas y casi siempre tenebrosas y el resto ya se sabe en este pueblo, de bares. Creo que he recuperado dos de los tres kilos que había perdido y mi casa es un tránsito continuo de hijos, nietos, primos y amigos.
Hoy es la Paloma y el santo de mi hija, que nació hace algunos, bastantes ya, años, tal día como ayer, catorce de agosto...¡Dios, el calor que pasé! pero ahora ella es una chica estupenda que me proporciona muchos ratos buenos y , como todos los hijos, algunas preocupaciones, pero navega por su cuenta y , vaya lo uno por lo otro, fue poco sufrimiento para el premio quer recibí.
Estamos en fiestas, esto es completamente insoportable, puro ruido, polvo, ningún sitio para aparcar. Me estoy haciéndo vieja, antes me gustaban, luego me producían nostalgia y ahora las detesto. Me he puesto a leer y he leído Hoy , Júpiter, de Landero, que me gusta mucho y una sorpresa agradable de mi vecino de enfrente en esta calle de San Roque: Nadie me mata, de Javier Azpeitia. Como suele suceder lo he empezado con cierta suspicacia, sólo por ser conocido, y debo decir que me ha enganchado y me ha parecido una estupenda novela policiaca y un interesante ejercicio de búsqueda del yo. Vale, vale, yo no soy crítico de libros, pero a mí me ha gustado mucho.
Después de esta semana me iré a Jamaica, Maguinda me ha llamado y Princesita me ha mandado un enigmático mensaje. Que lo paseis bien amigas rubias de bote, os echo de menos.
Felices vacaciones, blogueros, ya contaré algo más en otro momento más fructífero. Buen día de la Paloma. Bar Eto, díme cómo estás.
VERANEANTES
Me llama mi tía Marisa y me dice que ya que le he ofrecido mi casa para este verano, - cosa muy de cortesía y mayormente sabiendo que no venía - que como ella no puede venir por varios motivos, pero que me manda a sus amigas las Cobian (o Covián), que son tres de su edad, aunque mucho más envejecidas. Dado que ella tiene ochenta y seis, espero a tres veraneantas de ochenta y seis hechas una ruina. Dice mi tía que no me preocupe, que se traen sábanas y toallas y que sólo estarán ocho días.
Mi hija me ha propuesto que me lleve a los niños una semana y esto me ha salvado de las tres viejas, era cuestión de elegir y yo he elegido a mis nietos, ellos producen más alegrías. Parece que niños, viejas y hombres son los únicos que veranean en mi familia, las de la edad madura y condición femenina estamos completamente jodidas , si me permiten la expresión, tenemos trabajo y después casa y encima invitados que veranean alrededor y necesitan cuidados y comidas. Ya me están pareciendo muchos los quince días que me quedan antes de irme a Jamaica, donde espero veranear yo.
Casi me da pena marcharme del Ministerio, donde ahora tengo hasta aparcamiento en la sombra, debajo de un pino para más señas, en un hermoso jardín despoblado. Madrid está tranquilo y en mi casa hay poco que hacer, mi hijo se ha ido de veraneo a la playa, o al golf, y Pedro y yo tenemos televisiones independientes y eso nos hace querernos mucho más. Sigüenza nos dará noches frescas bajo la luna de la Alameda, pero esta quietud madrileña de agosto, eso no lo volveremos a tener hasta el año que viene si Dios quiere.
Veo que, al conjuro del jordano marrano que tanto gusta entre los blogers, ha salido de su mutismo hasta la mismísima Manola. Si Bar Eto estuviera por aquí creo que lloraría de emoción por su Manola tan añorada, espero que me lea y que esté mucho mejor.
Maguinda, si me lees, manifiestate. Veré si puedo desde Sigüenza escribir algo, si no, hasta la vuelta amigos. Buen verano y pocos parientes.





