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Desayuno de trabajo
Opinión, cultura, comentarios de política y sobre la vida en general.
Sindicación
 
COJONES

Este título tan explosivo viene a cuento por dos motivos: uno que estoy hasta los mismos; y dos, que se necesitan un par - que yo no tengo, claro - para tomar las decisiones que este momento vital precisa.

Casi todas las palabras que había pensado como titulo tenían el mismo problema: pensé en "traiciones", en el doble supuesto de las que percibo a mi alrededor y de la que yo estoy dispuesta a perpetrar por las circunstancias de la vida, pero creo que en cuanto pase el tiempo, como suele suceder, las penas se mitigarán, aunque seguirán escondidas para siempre en el oscuro rincón de las amarguras.

Al volver de Sigüenza el campo estaba muy desordenado, las rastrojeras acamadas y sucias y las nubes escapando tras unos montes pintados de azul en el horizonte. En la radio, aunque parezca mentira hablaban de testamentos, y yo también me sentía caótica y muy en consonancia con el paisaje.

Como tiendo ineludiblemente al drama, pensé en una solución drástica para evitar estoos problemas que tendré que afrontar. Una amiga mía dice que el día que se canse de vivir abrirá una botella de champán francés, subirá el volumen de la Casta Diva y mezclará la ópera con el champán y con la cicúta, que dice que da excelentes resultados ya que le consta que el orfidal no sirve , y allá que se irá al otro mundo, dándo a la despedida un carácter muy teatral.
Yo prefiero sin duda una copa de buen vino, tinto por favor, y desde luego prefiero el ¡Amamí, Alfreddo! que sentimentalmente me coloca más. En cuanto a la cicuta, si confío en el resultado, pero creo que fastidia mucho el estómago. En fin que mi performance sería algo distinta.

Esta puesta en escena que gusto de imaginar en días de pánico es casi como cuando piensas que te toca la primitiva y abandonas el mundo real regalando mucha pasta a amigos y enemigos, para habitar en una lujosa isla paradisiaca y propia. O sea, pura fantasía.

Pues cojones, traiciones y emociones. Tres palabras nada más .

Buenos días.
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OTOÑO CALIENTE

Dejo el título para más tarde, aunque resulta más que evidente, hoy es 21 de septiembre y empieza el otoño, dicen en la radio que amenaza lluvia y yo me he traído la gabardina, pero en realidad hace un hermoso día, todavía de verano. Podría perfectamente estar tumbada en alguna playa, sueño desde la oficina, podía estar en el verano septembrino de Sigüenza, con ese sol de membrillos que en las horas centrales resulta casi inaguantable. Eso es realidad, porque mañana mismo estaré ahí, por el mercadillo, quizá bajo la lluvia, o con sol y sudando, con la bolsa de melocotones de Calanda.

Pues ya dije que viene el otoño caliente para nosotros los Bernal, hay cosas que no tienen componenda. En cambio en política pintan copas, todo es alegría y ofertas de pisos, de dientes, de pelargones gratuítos, parecen jefes en la copa de navidad. Cada vez que salen en la tele me encomiendo a Santa Rita - lo que se da no se quita - y me despido mentalmente de parte de mi pensión. Si nos van a quitar todo, que aprueben por lo menos la eutanasia, porque ahora los pensionistas no se mueren ni a la de tres y, cuando yo lo sea, seguro que duramos más, pero más estropeados que estos que han vivido con más tranquilidad. Bueno, ya se verá.

Esta semana cumple años Aurora, prima política de mi predileción y de la de toda la familia porque es muy simpática y muy buena mujer. Muchas felicidades, Auro. Y viene Maguinda que está en Antigua trabajando. Y espero noticias de Toya, de Alicia y Lorenzo sobre el libro de pintores, tengo gana de verlo editado, tan bonito que está en las pruebas.

Y tengo la ilusión de que todo resultará bien este otoño que empieza dulcemente. Ojalá que "pasaría", que diría Josu Jon Imaz, por citar a un chico vasco. Sí: Ojalá que pasaría.

En cuanto al título, era evidente, aunque me creo que lo he puesto ya dos o tres veces. Buen fin de semana.
 
FIN DE TEMPORADA
Desde siempre he tenido la sensación de que septiembre era el final de todo. Acababan las vacaciones de verano, se iban los amigos y desaparecía algún tierno ligue de verano. Despedía mi casa de El Bosque y luego, más tarde, la de La Huerta. En Sigüenza se iban cerrando las casas de mis amigos a cal y canto, ellos no regresaban hasta el junio siguiente.

Este año el final es tremendo: se cierra la casa de mis abuelos, se cierra la generación de mi madre, se cierra nuestra infancia, nuestra juventud y nuestra vida seguntina en general. La muerte de la tía Nena nos ha colocado a todos en una situación de liquidación por derribo. Ha hecho muy mal en morirse, la muy fresca. Ahora nos toca ser mayores a destiempo, demasiado tarde para aguantarlo con fuerza y alegría.

El mes de Septiembre es precioso en el jardín, la noguera resplandece y en ella se cobijan los pájaros más melancólicos, los que cantan la nostalgia del buen tiempo. Pero yo trato de evitar todo ese lujo de luz y sonido, evito ver los peces rojos del pilón, ajenos a un destino turbio, y, si pudiera, evitaría la casa, el crujido de la madera de la escalera y todo lo demás... En fin que vaya merde, alors.

Hoy vengo a quejarme aquí porque esto es algo así como un querido diario virtual, lo siento por mis lectores. Dias mejores vendrán, estoy segura, pero de momento no se vé más que una larga lista de despedidas. Hasta Maguinda se ha ido a Guatemala huyendo de la quema, qué le vamos a hacer.

Pero os deseo una bonita semana.

 
TIEMPO DE AMIGOS

Uno de los misterios más insondables de la existencia humana es el transcurrir del tiempo, esa cosa medida por los relojes que pasa inexorablemente por la muerte y que ni siquiera en ese supremo momento de la vida se detiene.

Los humanos dividimos el tiempo en tramos, principalmente para no asustarnos: siglos, años, meses , semanas y días, está bien, son cosas lógicas. Los políticos lo suelen medir por legislaturas, no existe la vida fuera del tiempo del poder; la gente normal lo mide por hipotecas y los niños y yo lo medimos por las vacaciones. Toda la vida de los niños - y la mía - está dividida en dos: tiempo de colegio - o de oficina - y tiempo de vacaciones. Otro cosa es que el tiempo de vacaciones pasa en un suspiro, pero ese asunto es más bien de simple apreciación.
Hoy terminan las vacaciones de muchos niños y empieza para ellos la rutinaria densidad de la vida real. Hoy veremos a nuestros niños abrir con ilusión sus nuevos cuadernos, esos que huelen como nuestra infancia. Y yo he inaugurado mi tiempo de oficina hace unos días, con la única ilusión de encontrarme con mis amigos de todos estos años.

Pues, bien: aquí estoy ya con mis amigos, con Maguinda y con Princesita - este verano más Princesita que nunca - y ayer comí con Bareto, que está mejor, y como prueba de ello está escribiendo un libro que trata de los asesinos en el cine negro. Bareto sabe de cine negro lo que no está escrito y por eso se ha puesto a hacerlo.
Comí con Maguinda y con Bareto un gazpacho demasiado caliente y una pescadilla bastante congelada, hablamos de libros y de cine, discutimos un poco de política , y ese tiempo transcurrido de amistad entre nosotros estaba suspendido del techo como una lámpara, iluminando la mesa y animando nuestra conversación.

Y es que el tiempo sin amigos es una filfa. Sí uno no dedica el poco tiempo de la vida a tener amores y amigos, me digan ustedes en qué lo dilapidan.

Buen miércoles.
 
TELEVISIÓN

Después de un mes de ausencia televisiva, me enfrento en esta reentré con la pantalla y con una especie de inocencia visual. Mucha serie nueva, mucha guerra de audiencias, todo lo bueno ( o que se supone con tirón) a la misma hora, nadie piensa en el contribuyente, cada uno va a su bola, pero lo que me ha dejado desarmada para afrontar el invierno son los telediarios: no he visto jamás una cosa más repetitiva y espantosa. Desde la TVE hasta la Sexta todos los telediarios emiten lo mismo, clavadito, no tienen vergüenza, no aportan nada de nada. Y lo más espeluznante es el contenido, en particular esa serie ininterrumpida de sucesos escalofriantes que suelen tener de protagonistas y víctima a niños y mujeres.
El telediario en España se ha convertido en El Programa de Laura, esa presentadora ¿venezolana o peruana? que saca señoras con cuernos y maridos malvados, pero en peor: niños descuartizados, padres que se queman a lo bonzo delante de sus tristes criaturas, madres golpeadas, niñas asesinadas por sus progenitores, mujeres que gritan y se desmayan y todo un rosario de sucesos más propios de El Caso y de los años cuarenta que de un país moderno y con garantías. Basura televisiva que pone a disposición de los sufridos espectadores lo más soez y triste de la vida, para ejemplo de muchos analfabetos que envidian el protagonismo de los televisados.

Pues sí que me cabrea que los periodistas no se ganen el sueldo, hala, venga, se pongan a trabajar, aporten algo a las noticia, hablen de política, pero sin campaña electoral, que ya va bueno, que los españoles somos ya mayores.
Supongo que el Gobierno dictará las noticias políticas y censurará las que no le gusten, ya se sabe que gozamos de un Estado paternalista, pero el resto es manifiestamente mejorable, busquen noticias, informen de verdad y que la guerra de audiencias se situe en la inteligencia y en la manera de hacer buena la mala información.
Bueno, que me pongo guerrera nada más llegar, pero es que creo que ya están lavándonos la cabeza y a mí me gusta lavarme sola.

Por cierto, ya que me pongo televisiva ¿puedo haber visto yo en la tele a Alfonso Guerra en una charanga de fiest a de pueblo? Es que el otro día se me apareció detrás de Zapa, con pañuelito al cuello, esperando a levantar los brazos y bailar el aurresku: Alfonso, majo, que tú eras de los míos y ya no tenemos edad. A Zapa le queda bien hacer el zangolotino, pero tú estabas como Landelino bailando en la campaña del siglo pasado.

¡Leches, Maricarmen, qué mayores somos!
Buenos días a todos.
 
A-R-R-I-V-E-D-E-R-C-I

Pues eso, queridos amigos y desconocidos invitados: hasta la vista a los incomparables palacios de Palermo y de Catania, a los guapos italianos, a los aeropuertos atiborrados de turistas y de viajeros. Estoy aquí de nuevo y mañana tempranito, con la fresca, me iré a la oficina en La Cobetana (si se pone en marcha) y pasaré la mañana con las rubias de bote - seguro que han triunfado por ahí - y con mi ordenador personal, intentando recordar lo que hacía antes de irme, y el año pasado y el anterior, que vengo con la memoria deteriorada y sólo recuerdo la alegre pandilla, el sole, el mare, las nottes soto la luna, la camorra y el ferragosto, que ha sido tremendo, qué calorina, por favor.

Una sencilla pasada por Sigüenza y todos los problemas han regresado a mi vida: madre, asuntos domésticos y decisiones difíciles, echamos de menos a la tía Nena.
Una única alegría: el libro que editará Toya en octubre, en el que tengo una pequeña intervención, está muy adelantado y muy bonito. Lorenzo y Alicia como investigadores y autores de la primera parte, han hecho un esfuerzo enorme, con un resultado espectacular.
En la segunda hay importantes firmas, G.Marquina, Suarez de Puga y J. Davara. Y yo misma, que he hecho todo lo posible por estar a la altura. Organizándolo todo de manera impecable, mienmana Toya, que es grande.

Desde mi terraza veo Madrid bajo un cielo algo desvaído. No hay más remedio que animarse, queda por delante el mes de septiembre, que suele estar lleno de planes y preciosas atardecidas. Seguro que han estrenado buenas películas. Seguro que las rubias proyectan comerse el otoño. Pintaré mi dormitorio y tiraré lo que me sobra (o sea, todo), tapizaré la butaca de Pedro que se salvará de milagro del contenedor de los reciclados. Iré a los conciertos del auditorio. Me quitaré un par de kilos y comenzaré una novela gorda. Proyectos.

¿Es cosa mía o parece que vengo un poco triste? Vale, lo confieso, este domingo no es mi día, se me dan mal las despedidas de vacaciones. Pero sigo siendo la misma, lo juro.

Bueno pues, empecemos un nuevo curso y veremos que nos depara la vida.... y ¡¡oigan, que me quedan cinco días de vacaciones!!

A la carga.