ADIOS ENERO
Enero toca a su fin y se despide con un luminoso cielo. Parece que el cambio climático es un hecho, hemos tenido días de primavera en pleno mes de enero y creo que luego lo pagaremos. El tiempo es un tema de conversación muy inglés y muy educado. En esta época de , dicen, tanta crispación, hablar del tiempo y preguntar por los bulbos de febrero da una dimensión elegante a la vida social. Y más ahora que se acercan las elecciones.
Nos espera una dura campaña. Ya he visto a ZP, que se hace el gracioso muy bien, y a Rajoy que creo va a necesitar un buen asesor de imagen, o sea, otro distinto del que debe tener, que en las elecciónes no hay que ser guapo, pero sí parecerlo.
Los asesores de ZP han conseguido matizar esa cara de Mister Bean que porta y ahora luce trajes de suaves colores, peinado de moda y miradas azules por doquier. En cambio Rajoy se viste antiguo y el pelo necesita un buen estilista que se lo trabaje bien.
Yo - y otros - sabemos que dentro de el peinado de ZP no hay más que ambigüedad, pero queremos que su contrincante revista su eficacia con una brillante cabellera y un traje de marca, vamos a ver si los candidatos consiguen seducir al personal y se nos ponen bonitos.
Las mujeres lo tenemos peor. Todas las de las listas quisieran tener la cintura de De la Vega y todos sus modelitos de cuello de chimenea, eso sí, con la cara de Segolene Royal más o menos. En el PP, sorprendentemente se viste mucho de rojo y en el PSOE les mola más la fresa y los rosas muy femeninos. Ser mujer vende y ser gay también. Por cierto ¿para cuándo la cuota gay?
Yo creo que los políticos van por un lado y el pueblo soberano por otro. A estas horas del partido y en esta legislatura hasta los indecisos han decidido su voto y esta es una fiesta para exponer el género, y para hacerse con el poder , con la pela o con el euro, que la política al fin y al cabo, desnuda de ideologías y de palabras enormes, ha resultado ser esto.
Nunca lo hubiéramos supuesto en los dulces setenta, una vez libres del dictador.
Pues , hala, a trabajarse al electorado, a dar propinas, a besar niños, a regañar por la tele. sobre mentiras y traiciones. Y a ponerse guapos.
Quizá en abril podamos hablar del tiempo, pero entonces será tarde para los bulbos de febrero. Buenos días.
LA CASA
Dejo el título para más tarde porque no sé qué contar en este trozo blanco que me ofrecen los de Ya.com. Es porque últimamente estaba tan estresada con mi madre que ahora que ella ha dejado de preocuparme tanto, me he quedado como sin objetivos. He pasado un fin de semana raro, en Sigüenza, como siempre, pero ahora estoy más desocupada y me fijo en otras cosas.
Veo desde mi balcón seguntino la Catedral majestuosa, veo los tejados brillando de escarcha y veo también la casa de enfrente, la casa de la tía Nena, donde vivían ella y mi madre y donde ya no viven ni siquiera los peces del pilón, que se murieron hace una semana. Evito mirar la casa que nunca vi cerrada, la casa donde nací. La miro sin querer y pienso que parezco aquella esposa de Barba Azul a la que no le dejaban entrar en una habitación a pesar de tener la llave.
Bueno, maldita sea, una casa es sólo una casa y aquí se queda ruinosa y vieja mientras los demás se mueren. Esa es la verdadera pérdida.
La cosa es que este fin de semana he tenido mucho tiempo por delante y Sigüenza estaba precioso y hemos paseado y hemos comido juntos, hemos jugado a las cartas y hemos cenado fuera.
A la ida y a la vuelta he estado en casa de Toya, viendo a Ja, que toma el sol en el jardín, con sombrero de panamá y una manta por las rodillas. Ha venido el psiquiatra a cambiarle la medicación y he notado que Ja está contenta y que come todo lo que le gusta, que no es el puré verde de la residencia. Toya le da a media tarde unas patatas fritas y un sorbito de champán y la surte de tangos y boleros y algunas arias de Pavarotti. Parece que no, pero es un buen tratamiento que Ja agradece con una mirada más alegre.
Ayer tomamos unas tapas en La Antigua, con los Bernal, los Pérez y los De Grandes, que inauguran una exposición de Santacruz el jueves, día 31 , y también se presenta allí el libro Pintores en Sigüenza. Quedais todos invitados, en la sala de arte de Caja Guadalajara.
En la Antigua había un ruido tremendo y así era dificil la conversación, que creo trataba de caza y de un coleccionista de libros de caza. O sea, de esas cosas que tanto gustan a los ricos.
Esta vida es cada vez más rara y yo me abismé en el ruido y enrocada en esa tormenta de gritos imaginé que me tocaba el euromillón y que me marchaba en el Queen Mary a NY, paseando por cubierta con una leve gabardina, oliendo a mar abierto y ahogada de millones para repartir. ¡Que gusto ser multimillonaria!
Y que no se me pase la edad, que a Ja ya no le conmueven los millones.
Feliz semana.
GALLARDÓN Y MI MADRE
Estos días sólo se habla de mi madre y de Gallardón. Yo, de mi madre, y el resto del paisanaje, fundamentalmente los del pesoe y simpatizantes, de Gallardón.
Así las cosas no puedo dejar de entrar un poco en el tema para indicar al mencionado Alberto que yo le voté en las urnas y que no es justo que, porque Rajoy le haya botado de la lista, agarre un cabreo impropio de un político de primera clase y nos deje a los madrileños en manos de Botella. Tío, el compromiso de las urnas es para cuatro años.
Y también quiero decirles a los gallardonhablantes que si tanto les duele su exclusión de las listas del PP, deberían llevárselo de cabecera, él es más listo que ZP y tiene mejor curriculum, por no hablar de su talento para los idiomas. Pero primero Gallardón debe cumplir las promesas electorales con los madrileños, a ver si se gana el respeto que con esta rabieta ha perdido. Fin.
En cuanto a mi madre, que ha pasado veinte días en una residencia, en calidad de asistida - pero poco - , ayer se la llevó mi hermana a su casa en obras, y allí está Ja, cuidada por una chica llamada Eli y por Paco y Toya , animada y sorprendida al ver tanto follón.
Hicimos un viaje las tres contra el sol rojizo, con Julio Iglesias cantando tangos, y Pedro siguiendo la comitiva, y en El Cañal salió la luna y la perra Saba a recibirnos con grandes manifestaciones de alegría .
Mi hermana ha rescatado a mi madre de sus penurias y a mí me ha devuelto la tranquilidad, que yo no tenía ni estructura ni valor para llevármela, y se ha convertido en una auténtica heroina, porque con esa enorme casa en obras había que ser muy valiente para complicarse hasta ese punto.
Pues así va la vida, que te da un disgusto por un lado y otro por otro, pero tiene su lado bonito, como ese rato de viaje, con el campo bañado por la luz del atardecer.
Que Dios reparta suerte, buenos días.
PRINCESAS Y RANAS
Hoy cumple años, pocos pero suficientes, mi amiga Princesita, así llamada a causa de sus devaneos con un principe. Los fastos por el cumpleaños de la princesa Rubia de Bote creo que van a ser más que considerables, banquetes en carpas floridas y fuegos de artificio en la tercera noche, ya supongo al Hola suplicando el reportaje, y al pérfido Peñafiel afilando la pluma para contar alguna felonía en los saraos esos tan lucrativos en los que participa, contando y no parando sobre sus altezas y sus caprichos.
En este caso va a pinchar en hueso, porque Princesita, a pesar de su físico explosivo, es una chica seria, trabajadora y muy lista, que nunca se dejaría seducir por los oropeles televisivos, y mucho menos permitiría que la redujesen a una simple Belén Esteban, que fue princesa de su Jesulín durante un largo embarazo.
A la Esteban, el Jesulín principesco se le convirtió en rana nada más besar a su Andreilla y se fue de campanario en campanario jugando a la lechuga con la Juani y con otras. En este momento él está sentando la cabeza con una señora maruja y ella, la mama de la Andreilla va a contraer con vecino de ¿Parla? o así.
En la política sucede al revés, las ranas se convierten en príncipes cuando las besan , dicen, que yo lo dudo, porque en política conozco más sapos que ranas convertibles por mucho que los líderes les besen y les digan las palabras mágicas.
Hay multitud de casos de princesas que siendo plebeyas viven el calvario del exilio amoroso sin la profesionalidad que otorga la cuna, vease Lady Di, sufriendo bulimias sin fin y vómitos, a consecuencia de que su príncipe era una auténtica rana y obsérvese que este tipo de princesas acaban buscando príncipes orientales que dicen que dan muy buenas y exóticas prestaciones durante las mil y una noches.
Princesita ha recuperado su trono después de pasar por un periodo rana. Felicidades, Alteza. Así acaban todos los cuentos de princesas y ranas escritos como Dios manda: al final "fueron felices y comieron perdices" y a veces, ancas de rana con pastela.
AMOR, AMOR, AMOR
No sé por qué diablos he puesto AMOR en el título, quizá sea para deshacer el maleficio que está pesando sobre mí estos últimos meses, pero, va bueno, amor es una dulce palabra para definir un difuso y complejo sentimiento de felicidad y dolor a partes iguales y, en ese sentido, ya sólo me falta la felicidad para estar enamorada, vamos digo yo.
Si preguntase a Princesita, creo que contestaría que el amor es una enfermedad infecciosa, estaría de acuerdo conmigo en eso, pero nuestra diferencia es que yo podría curarme e incluso vacunarme, y ella no puede (o no quiere) prescindir de esa fiebre que mata mucho y da vida al mismo tiempo. Deseo-Pasión es un lema y un imperativo en la vida de Princesita.
Para Maguinda, en cambio, el amor es sencillamente una manera de ser, ella reparte su felicidad aunque esté en un momento de penuria y se guarda el dolor para otras cosas propias.
Naturalmente estoy hablando de lo que llamaría Camilo Sexto, o Séptimo, amor-amar, de qué bonito sería, en estos tiempos de cólera, amor, amar, ya que el amor te defiende de lo más horrendo de la vida, de la pobreza, de la enfermedad, de la vejez y de la muerte. Sólo con unas cuantas endorfinas segregadas por el propio cuerpo, la ciencia dixit, surge la maravilla y se vuelve a la vie en rose, y afirman los psicólogos que algunos enamorados como Romeo y Julieta, podrían pasar de puntillas y bailando sobre la propia tumba aún padeciendo de las muelas, sin perder un ápice de su enorme felicidad y atontamiento.
Quizá esto venga a cuento porque he pasado el fin de semana de ejercicios espirituales a lo bestia. Aquí el amor físico, que es emocionante y esplendoroso, queda fuera de órbita; aquí todo lo que se refiera al físico es dolor y aprendizaje de lo triste de la vida, vaya asco, chicos, cuanto más peor, más mejor.
La religión te manda disfrutar con estas cosas tan peliagudas, la iglesia católica se inclina por el sacrificio, sobre todo para las mujeres pecadoras antiguas, fuente de placeres prohibidos para los hombres, pobrecillos, y los neocatecumenales ( los kikos me caen mal, pero los otros son igualitos y no hablemos del mundo islámico) dejan a las mujeres en casa para dedicarlas en la madurez a este sacrificio, oigan, vaya truco machista de mierda.
En este rollo inmersa, declaro francamente que la ciencia debería aislar y repartir unas endorfinas propias o ajenas, incitar al trasplante y la donación y dárselas a nuestros viejos y a sus cuidadoras, dopar un poco al personal a fin de que la desgracia no se tenga que tragar a golpe de sacrificio religioso.
Y además incito al personal a la orgía y al desenfreno mientras se pueda, que luego la cosa se pone muy chunga y no queda tiempo más que para jeringarse.
Otro día hablaré del amor, amor amor, ese tan estupendo de los boleros. Feliz semana.
DIA DE REYES
Regreso a Madrid justo el día de Reyes. Es como regresar al futuro desde el pasado, porque Sigüenza ha quedado allá, entre las colinas espolvoreadas de nieve como grandes polvorones, ciudad casi fantasma, abandonada entre semana de turistas y veraneantes, cerrados los bares de espumosa cerveza y renegrido café.
He pasado unos días cerrando mi vida por derribo: ya no tengo casa de las tías. Se ha quedado cerrada y oscura, esa casa donde no había llaves. En el pilón del jardín quedan los únicos habitantes vivos, cuatro peces rojos con poco futuro, a no ser que llueva mucho.
He dejado allí el recuerdo de tantas navidades, de todos los que murieron y , de alguna forma, continuaban habitando la casa. De la tía Nena, que hace poco que murió y que nos dejó huérfanas de casa madre y de muchas cosas más. En fin, que ha sido todo triste y muy espeso.
Para más inri hemos llevado a mi madre temporalmente a una residencia de la tercera edad, nombre eufemístico para definir ese tramo de la vida que se llama vejez. Mi madre se defendió como pudo y luego enseguida se rindió dulcemente, quitándose, eso sí, la ropa , que era lo único que podía hacer dadas las circunstancias.
Allí hemos conocido a Adelina, que vocea por el comedor pidiéndo plátanos a destajo, cosa que mientras yo estuve no se le concedió. Pertenece Adelina a un dúo de hermanas (una residente y otra no) que parecían Goma Espuma o Martes y Trece. La no asilada, que está siempre allí, sin dormir ni comer, por no tener legalidad en la situación, no tiene ni nombre.
También he conocido a Aureliana, fina como una aguja, que sale apenas de una grastroenteritis y debe comer sopa de zanahoria, a lo que se niega con una contundencia envidiable:
-Aureliana, cariño, cómete el puré- dice la supervisora.
- No me da la gana - contesta Aureliana levantándose de la mesa.
- Aureliana, cariño, tienes que tomar algo, insiste la super.
- No me da la gana- manifiesta Aureliana sin descomponer el gesto.
Entonces le traen otra sopa espesa y luego un yogur y Aureliana no cede.
-Quiero espinacas y puré del de esta señora y quiero roscón de reyes y café.
Me ha gustado mucho Aureliana, si Zapatero le hubiese mandado comer conejo, ella se lo hubiera metido por la parte posterior con toda seguridad.
La más razonable de la mesa es Mercedes, aquejada de un derrame cerebral, ya en franca convalecencia, que ayuda a las demás a mojar los bollos en el café y a repartirlos equitativamente entre el mantel el jersey o la falda.
También está Antonio, que hace poco estaba en su tienda de la calle Guadalajara vendiendo cecina, y ahora nos saluda ceremonioso desde su mesa solitaria. Cada rato pide pan y le dicen que no, que no puede comer sal, sabe Dios qué cosa tendrá Antonio, tan educado y solícito.
Hay otros muchos en peor situación. El primer día que los vió mi madre por el pasillo, haciendo futin con sus andadores, me preguntó algo asustada: Oye ¿estamos todos muertos?. Yo le dije que no, que estamos vivitos y coleando, y para celebrarlo hoy el ayuntamiento ha traído a los Reyes Magos a la residencia, hasta el alcalde estaba allí departiendo con la tercera edad que vota, y mi madre y yo nos hemos refugiado en el taller ocupacional, de donde nos ha sacado el mismísimo rey Baltasar, que le ha traído a mi madre un gel de baño - Gracias, guapo - le ha dicho ella. Y después ha comentado para sí misma: Que vida tan rara.
Hace tiempo que Ja no decía eso, pero tiene mucha razón, qué vida tan rara...
En estas condiciones, después de un mes tan caótico casi no me atrevo a felicitar el año. Pero sí, que el próximo año sea algo más dulce. Que nuestros amigos sean felices.
De verdad, feliz 2008.
2009
FELIZ AÑO a todos los que me visitais. Ya se están acabando las navidades, fechas que los cristianos y los comerciantes califican de mágicas, metiendo en el lío a niños, adolescentes, padres desprevenidos y abuelos resignados. Y mayormente a los neocatecumenales de Kiko Argüello que me han dicho que se ponen tremendos con la navidad. Pero en mayor o menor medida todos hacemos el juego de la navidad.
Retroceden nuestros recuerdos, manipulados por gentes desalmadas, y llegamos a duras penas - siempre en diciembre - hasta la niñez, la patria universal de la irresponsabilidad, en el buen sentido de la palabra, cuando sólo éramos responsables de ser felices y no gritar demasiado.
Teníamos padres jóvenes, abuelos de pelo blanco, cantidad de tías y primos y los niños ocupábamos el reino de la navidad con nuestros belenes, villancicos, cartas a los Reyes Magos y largas vacaciones. Cenábamos con los mayores en la mesa del comedor y todo era alegría y mucho pavo. La verdad es que siendo las cosas tan agradables en esos tiempos de azúcar, los de mi generación pasamos la navidad en la edad adulta echando de menos a los padres y a toda la familia que falta, que es un montón, echamos de menos los regalos de reyes y el belén, tan gracioso. Echamos de menos correr por el pasillo con los primos y ver a tu tío un poquito colocado. Y la gran cena que no se sabía quien la compraba, quien la guisaba y quien la recogía.
Ahora en vez de padres, tenemos hijos y ellos nos traen a nuestros nietos que son los que corren por el pasillo y se llevan casi todos los regalos de papá Noel, ese gordo borrachin, y de los Reyes Magos, un poco cabreados por el desplazamiento sufrido en la navidad a causa de la globalización. Y los papás y los abuelos a gastar, a guisar y a limpiar. Esto ya no es lo que era. Y encima engordamos un par de quilos por cadera y semana por culpa del turrón y del champán.
Pero es raro que la publicidad nos obligue a tanto. O la religión, o la educación, o la idea familiar. ¿Será lícito condenar a nuestros niños a una edad adulta con tantos traumas navideños? Hagamos algo por ellos ahora que estamos a tiempo. Yo creo que nos debíamos ir todos a la playa a pasar las vacaciones y santas pascuas y nunca mejor dicho.
Este año 2009 amenaza malo según dicen y, sin embargo, yo tengo un pálpito y creo que va a ser bueno. Ya veremos. Mi propósito es escribir un novelón que me de mucho juego, mucha diversión y, si pudiera ser, algo dinero.
Así pues gritaré con Maguinda "A por ellos, oé". y que sea lo que Dios quiera.Feliz año nuevo.
Retroceden nuestros recuerdos, manipulados por gentes desalmadas, y llegamos a duras penas - siempre en diciembre - hasta la niñez, la patria universal de la irresponsabilidad, en el buen sentido de la palabra, cuando sólo éramos responsables de ser felices y no gritar demasiado.
Teníamos padres jóvenes, abuelos de pelo blanco, cantidad de tías y primos y los niños ocupábamos el reino de la navidad con nuestros belenes, villancicos, cartas a los Reyes Magos y largas vacaciones. Cenábamos con los mayores en la mesa del comedor y todo era alegría y mucho pavo. La verdad es que siendo las cosas tan agradables en esos tiempos de azúcar, los de mi generación pasamos la navidad en la edad adulta echando de menos a los padres y a toda la familia que falta, que es un montón, echamos de menos los regalos de reyes y el belén, tan gracioso. Echamos de menos correr por el pasillo con los primos y ver a tu tío un poquito colocado. Y la gran cena que no se sabía quien la compraba, quien la guisaba y quien la recogía.
Ahora en vez de padres, tenemos hijos y ellos nos traen a nuestros nietos que son los que corren por el pasillo y se llevan casi todos los regalos de papá Noel, ese gordo borrachin, y de los Reyes Magos, un poco cabreados por el desplazamiento sufrido en la navidad a causa de la globalización. Y los papás y los abuelos a gastar, a guisar y a limpiar. Esto ya no es lo que era. Y encima engordamos un par de quilos por cadera y semana por culpa del turrón y del champán.
Pero es raro que la publicidad nos obligue a tanto. O la religión, o la educación, o la idea familiar. ¿Será lícito condenar a nuestros niños a una edad adulta con tantos traumas navideños? Hagamos algo por ellos ahora que estamos a tiempo. Yo creo que nos debíamos ir todos a la playa a pasar las vacaciones y santas pascuas y nunca mejor dicho.
Este año 2009 amenaza malo según dicen y, sin embargo, yo tengo un pálpito y creo que va a ser bueno. Ya veremos. Mi propósito es escribir un novelón que me de mucho juego, mucha diversión y, si pudiera ser, algo dinero.
Así pues gritaré con Maguinda "A por ellos, oé". y que sea lo que Dios quiera.Feliz año nuevo.
2009
FELIZ AÑO a todos los que me visitais. Ya se están acabando las navidades, fechas que los cristianos y los comerciantes califican de mágicas, metiendo en el lío a niños, adolescentes, padres desprevenidos y abuelos resignados. Y mayormente a los neocatecumenales de Kiko Argüello que me han dicho que se ponen tremendos con la navidad. Pero en mayor o menor medida todos hacemos el juego de la navidad.
Retroceden nuestros recuerdos, manipulados por gentes desalmadas, y llegamos a duras penas - siempre en diciembre - hasta la niñez, la patria universal de la irresponsabilidad, en el buen sentido de la palabra, cuando sólo éramos responsables de ser felices y no gritar demasiado.
Teníamos padres jóvenes, abuelos de pelo blanco, cantidad de tías y primos y los niños ocupábamos el reino de la navidad con nuestros belenes, villancicos, cartas a los Reyes Magos y largas vacaciones. Cenábamos con los mayores en la mesa del comedor y todo era alegría y mucho pavo. La verdad es que siendo las cosas tan agradables en esos tiempos de azúcar, los de mi generación pasamos la navidad en la edad adulta echando de menos a los padres y a toda la familia que falta, que es un montón, echamos de menos los regalos de reyes y el belén, tan gracioso. Echamos de menos correr por el pasillo con los primos y ver a tu tío un poquito colocado. Y la gran cena que no se sabía quien la compraba, quien la guisaba y quien la recogía.
Ahora en vez de padres, tenemos hijos y ellos nos traen a nuestros nietos que son los que corren por el pasillo y se llevan casi todos los regalos de papá Noel, ese gordo borrachin, y de los Reyes Magos, un poco cabreados por el desplazamiento sufrido en la navidad a causa de la globalización. Y los papás y los abuelos a gastar, a guisar y a limpiar. Esto ya no es lo que era. Y encima engordamos un par de quilos por cadera y semana por culpa del turrón y del champán.
Pero es raro que la publicidad nos obligue a tanto. O la religión, o la educación, o la idea familiar. ¿Será lícito condenar a nuestros niños a una edad adulta con tantos traumas navideños? Hagamos algo por ellos ahora que estamos a tiempo. Yo creo que nos debíamos ir todos a la playa a pasar las vacaciones y santas pascuas y nunca mejor dicho.
Este año 2009 amenaza malo según dicen y, sin embargo, yo tengo un pálpito y creo que va a ser bueno. Ya veremos. Mi propósito es escribir un novelón que me de mucho juego y, si pudiera ser, algo dinero.
Así pues gritaré con Maguinda "A por ellos, oé". y que sea lo que Dios quiera.Feliz año nuevo.
Retroceden nuestros recuerdos, manipulados por gentes desalmadas, y llegamos a duras penas - siempre en diciembre - hasta la niñez, la patria universal de la irresponsabilidad, en el buen sentido de la palabra, cuando sólo éramos responsables de ser felices y no gritar demasiado.
Teníamos padres jóvenes, abuelos de pelo blanco, cantidad de tías y primos y los niños ocupábamos el reino de la navidad con nuestros belenes, villancicos, cartas a los Reyes Magos y largas vacaciones. Cenábamos con los mayores en la mesa del comedor y todo era alegría y mucho pavo. La verdad es que siendo las cosas tan agradables en esos tiempos de azúcar, los de mi generación pasamos la navidad en la edad adulta echando de menos a los padres y a toda la familia que falta, que es un montón, echamos de menos los regalos de reyes y el belén, tan gracioso. Echamos de menos correr por el pasillo con los primos y ver a tu tío un poquito colocado. Y la gran cena que no se sabía quien la compraba, quien la guisaba y quien la recogía.
Ahora en vez de padres, tenemos hijos y ellos nos traen a nuestros nietos que son los que corren por el pasillo y se llevan casi todos los regalos de papá Noel, ese gordo borrachin, y de los Reyes Magos, un poco cabreados por el desplazamiento sufrido en la navidad a causa de la globalización. Y los papás y los abuelos a gastar, a guisar y a limpiar. Esto ya no es lo que era. Y encima engordamos un par de quilos por cadera y semana por culpa del turrón y del champán.
Pero es raro que la publicidad nos obligue a tanto. O la religión, o la educación, o la idea familiar. ¿Será lícito condenar a nuestros niños a una edad adulta con tantos traumas navideños? Hagamos algo por ellos ahora que estamos a tiempo. Yo creo que nos debíamos ir todos a la playa a pasar las vacaciones y santas pascuas y nunca mejor dicho.
Este año 2009 amenaza malo según dicen y, sin embargo, yo tengo un pálpito y creo que va a ser bueno. Ya veremos. Mi propósito es escribir un novelón que me de mucho juego y, si pudiera ser, algo dinero.
Así pues gritaré con Maguinda "A por ellos, oé". y que sea lo que Dios quiera.Feliz año nuevo.





