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Desayuno de trabajo
Opinión, cultura, comentarios de política y sobre la vida en general.
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VACACIONES
Ya en pleno mes de agosto, con las fiestas de San Roque (sí ése que se dejaba lamer las llagas por un chucho sin rabo), en su apogeo, aquí, en Sigüenza, consigo conectarme a internet por obra y gracia de mi yerno Pedro Ley, que hace milagros en la cosa de la red y de los entresijos de los ordenadores.
Heme aquí, veraneando dicen, con marido, hijos, nietos, primos amigos y madre. La familia. Creo que paso más rato recogiendo la cocina que tomando el sol.

A veces una quiere irse de crucero lejos. O estar en una isla desierta, tumbada en una playa donde nadie me conozca, ser yo misma en un pueblo de montaña, tonterías que una piensa un rato y aparta de la mente por irrealizables. Mi madre ocupa gran parte de mis tardes. Hay días que habla perfectamente en ruso y otras que duerme. Tardes de tragedia griega, en griego, of course, y otras que tiene un destello de razón y decide que demos la vuelta a la moviola y sea todo como antes... Creo que casi todos sabemos lo que es la vejez - vejez, así que no lo cuento.

Claro que supongo que todo el mundo está de vacaciones ¿dónde estás, Bareto? y que nadie lee esto que acabo de escribir.
De vez en cuando la vida te da una sorpresa: un aperitivo en la Alameda, una mañana fresca y de sol, con un duo de estupendos animadores y de repente, cuando cantan "Que c'est triste Venice", irrumpe una pareja de menos de diez años que cruzan el espacio bailando como Fred Astaire y Ginger Rogers, dos campeones de la danza, espontaneos, y nos ponen a todos de pie. Un rato mágico e inesperado. Y me tomo otra cerveza fría. Una buena mañana.

Hoy he ido con Concha a la piscina y estábamos cuatro gatos, el agua helada y limpia, otra buena mañana.
Hoy es el santo de mi hija Paloma y de una de mis dilectas amigas las rubias de bote, Princesita, Pachi que en la vida real se llama doña Asunción, jefa de servicio. Felicidades a las dos.
Por otra parte estos días hemos recibido la visita de los galos, José Luis y Marie Claire, que este año nos han traído a su nieta Inés para que nos conozca. Y también hemos disfrutado de unas noches de cine, calurosas para Sigüenza y de unos cielos esplendorosos y rebosantes de estrellas.

Mucho lío pero las vacaciones y el verano tienen un poder curativo y especial. Sólo un mes al año y hay que aprovecharlo. Cambia la vida pero el verano es el mismo de siempre, ese calor y ese verde resplandor, ese olor a ciruelas claudias y a hierba.

Hasta otro día que pueda engancharme al aparato. Besos a todos.