EL CAÑAL
Vengo de Sigüenza pasando por El Cañal, la casa de Toya, que parece mismamente un parador de turismo. Allí nos hemos dado un baño y hemos tenido la suerte de comer en el enorme portal umbrío, con buena temperatura, buena comida y buena compañía. Luego hemos llegado a Madrid y mi piso está como un horno vaya tiempos de calor, ya tengo gana de que venga el invierno y todavía no me he ido a Grecia.
En Sigüenza continua la crisis doméstica y la decadencia de la tía Nena. La he amenazado con llevarla interna a las adoratrices, donde estaban las chicas descarriadas, pero está desmotivada y no le importa, lo que quiere es que llueva y que Queque no vaya a verla. Esto es lo único que le motiva un poco, en su corazón queda un rastro de rebeldía y quiere morir peleando. Este verano le toca a Queque, una especie de Acidonitrix familiar, que nos une en la irritación.
Se ha despedido de mí para siempre: - Ya no te veré más - ha dicho mirando para otro lado.
-Bueno, vaya. Si no nos hubieramos ido la primera vez que lo dijiste, llevaríamos cinco años haciendo guardia.
Ella ha puesto cara de que ya veré, pero prefiero que se ponga chantajista, eso es que está mejor porque cuando está muy mala se pone en plan desprendido y buena y nos regala monedas de oro . Me asustaría si quisiera pagarme el viaje, eso sería un síntoma gravísimo.
No sé nada de Bareto. Bareto, si me lees, manifiestate. Ponte bueno, mi amol, que en septiembre estaremos juntos en el pasillo de Fomento y nos reiremos del retiro en el sanatorio.
Hasta la vuelta, que me voy a Paros y a Santorini , más besos.
Etiquetas: fajasruiz





