LA REALIDAD
Este verano, azul como los de Chanquete, me ha gustado tanto, tanto, que ahora, después de pasar por alto los últimos días de Sigüenza , aquí entre nosotros, un auténtico coñazo, sólo me queda una dulce sensación de relax y de magia mediterránea. Un recuerdo de mares repletos, de baños cristalinos, de pan con aceite, de blancas siestas. Todavía no puedo contar nada, pero este verano, con otros de mi infancia y aquellos en los que estaba enamorada todo el rato, es uno de los que me llevaré a la tumba, uno de esos que merece la pena haber vivido, en fin, que esta vuelta a la realidad - y al "tomate" - me está costando un trabajo ímprobo.
Pero la realidad es este presente que se impone a los deseos y a las ilusiones y, vaya, tampoco está tan mal, he visto a mis amigas, a Maguinda y a Princesita, unas amigas tan buenas y consolidadas, tan dispuestas a merendarse el otoño y a compartir la risa. Echo de menos a Bareto en sus múltiples facetas: dueño de granja, intelectual francés, poeta maldito. Coño Bareto, vente a la oficina, que te vamos a cuidar. Y creo que a pocos más, porque hace unos años yo tenía el corazón como una pensión y cabía más gente, pero desde hace un tiempo se me está quedando como los pisos de la ministra de fomento, lo pongo con minúscula porque cada vez fomenta menos, estos pisitos de la solución habitacional, que cojonuda es, y cada vez me cabe menos gente en el afecto. Que me estoy haciendo rara.
El primer día de la rentrée llegué tarde, porque había leído que los de Trabajo y AA SS, Fomento y Medio Ambiente íbamos a compartir coche, otra solución habitacular, y yo estuve esperando a que me pasasen a buscar y me avisasen por el telefonillo, pero me dejaron colgada. Debió ser cosa así como un documento de reflexión, que dice la Trini, algo que sólo los tontos como yo tienen en cuenta. Hoy he venido en coche sola, espero a que me den instrucciones.
Bueno, sea como sea, estoy aquí otra vez, más vieja y algo más sabia gracias a los griegos sobre los que me estoy documentando para escribir el libro de viajes que antes hacía mi primo el abogado mucho mejor.
Pues eso, que ya podeis volver a poblar este blog, que sin vosotros no es nada.
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