OLORES, SABORES, RUIDOS Y DUDAS
Estos días preotoñales son en general muy propensos a la duda y a los catarros primaverales por raro que parezca. Yo sobre la duda no tengo idem, soy la duda personificada y no me afectan las estaciones del año, pero en la cuestión de los catarros debo decir que llevo una temporada regular.
Ya saben mis teleespectadores que perdí el olfato hace tiempo y llevo reponiéndome un par de años, ahora huelo cosas que nunca había olido porque he perdido la memoria olfativa, y algunos sabores se me han vuelto deleznables, pero en conjunto debo decir que no huelo un pedo debajo una mante y que es molesta y rara la vida en la más absoluta asepsia.
De la vista ni les hablo, hace mucho que tuve que dejar de leer los folletos de las cremas y el BOE y la cartelera de los cines, y ahora ya no veo con lupa ni las esquelas de la memoria histórica.
Bueno, pues para colmo de males llevo unos días acatarrada y con unos tapones en las orejas que no hay forma de sacarme, y ando como un fantasma con la cabeza rellena de taponoto y de agua, soy como una pecera andante.
¿Para qué le sirve a esta mujer la cabeza si tiene los cuatro sentidos básicos tan mermados? Se preguntarán ustedes, sí es que tienen gana de leer esta tontuna tan particular.
Pues yo misma les contesto: PARA NADA.
Igual podría dejar la cabeza en la mesa de la cocina y marcharme a la compra descabezada, ya que voy como una autómata : no veo lo que pone en los frascos o en el tiket de caja, no huelo si la pescadilla hiede y no oigo lo que me dice el de la jamonería. Sin sentidos no se puede ni pensar y lo poco que se piensa suele ser falso, porque los sentidos son los notarios de la realidad .
Creo no obstante que esta situación será pasajera, que voy a tratar de curar mi ¿alma?...El domingo me acercaré a la Virgen de la Salud de Barbatona, que ahora se lleva mucho el pensamiento mágico y, si no da resultado, el lunes voy a llamar al otorrino a ver qué puede hacer el hombre con mi vida. Y todo por unos tapones.
Comentario:
Hola, soy yo misma, y estoy ya menos sorda, gracias. Escribo para manifestar mi alegría porque me han regalado un portatil cojonudo y también para probarlo, porque de momento no tiene ratón y me cuesta.¿El motivo? que voy a hacer 37 años de matrimonio el día 7.¡Oh, Dios, Pedro, qué jóvenes éramos!





