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Desayuno de trabajo
Opinión, cultura, comentarios de política y sobre la vida en general.
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TARDE EN CASA

Entre la gripe y un día de fiesta nacional en mitad de la semana, llevo unos días muy caseros. La mañana pasa enseguida, haciendo esas tareas domésticas tan alienantes, pero las tardes me gustan cantidad, sentada en una butaca leyendo, o colgando los cuadros que almaceno desde el verano apilados en el suelo delante del radiador.

Hoy, que es el día del Pilar y de las fuerzas armadas, por la mañana he puesto la televisión y he visto pasar unos cazas preciosos primero en la tele y después por mi ventana. Me gusta mucho el desfile y me recuerda la primavera, cuando los guardiamarina, guapisimos y morenos de mar, esperaban el momento de desfilar delante de mi colegio mayor, en Martinez Campos, y nosotras quedábamos para salir con ellos por la tarde, aunque luego nos quedábamos con nuestro novio, tan buenecitas. Ahora el desfile es otoñal y no tiene más intríngulis que si se sienta Zapatero o si Letizia tienen cara de nausea. O sea, muy distinta ilusión.

Por la tarde me he quedado leyendo y haciendo que escribía en el ordenador este nuevo que es casi como un cuaderno a estrenar y lo único que me perturba es eso de los chiquiprecios, estoy de acuerdo con Juan: que metan en la cárcel al publicista. Y sentada en mi mesa he visto caer la tarde por detrás de la casa de campo, un color impresionante, Madrid compite con Santorini en la puesta de sol.
No he salido con los guardiamarina, pero he pasado una tarde estupenda.
Al filo de las nueve me la ha estropeado la Lorenas. Porca miseria.


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