logotipo

img_google
Desayuno de trabajo
Opinión, cultura, comentarios de política y sobre la vida en general.
Sindicación
 
EL ARROZ

Desde que el jordano ingresó en nuestra familia, allá por la primera transición, nos reunimos los primos varias veces al año alrededor de una suculenta paella, condimentada con mucho amor y mucha gula por el del ayuntamiento, que es un experto cocinero. No tiene estrellas michelín porque no está en el mercado de la restauración de puro milagro, ya que siempre que comemos juntos, o sea cada fin de semana, dedicamos una media hora, o una hora y media, a hacer planes para poner un hotel con muchísimo encanto en la huerta y con un comedor dirigido por Santiago el jordano.

Haciendo tantos planes se nos ha pasado el arroz, no el del jordano, sino el de la vida, y ya creo que no vamos a construir ese hotel tan encantador y a la cocina que le den, es demasiado trabajo, pero mola mazo imaginarlo, como mola imaginar que estamos empezando a vivir y que nos queda tiempo para todo aunque lo cierto es que estamos ya en pleno otoño, que por cierto estaba ayer en el jardín más bonito que nunca.

Y es que el otoño tienen una belleza insuperable, trasparente el sol y el aire claro, violento el fucsia de la parra virgen, Concha y Aurora pusieron la mesa con cristal y unos morrones asados, y yo aporté las primeras setas de cardo, recogidas por Pedro de madrugada en secretos parajes solitarios. El vino era imponente y Toya y Antonio estuvieron lo que se dice sembrados, no hablamos de política y fuimos, ese rato, muy felices.
No