LLUVIA
Ya era hora de que empezase a llover. Ayer me despertó el chaparrón en la ventana y casi me dio gusto levantarme y aspirar, que no oler, el ambiente húmedo de la calle. Luego Madrid se volvió imposible y se acabó el encanto, pero por la tarde nos fuimos al cine con el paraguas, me gusta que me mata salir del cine y ver la calle mojada, las luces brillando en las aceras, y ese olor que ya no percibo pero recuerdo, me retrotrae a otros otoños de mi juventud en los que llovía más y mejor.
Comí con las rubias de bote para celebrar el cumpleaños de Maga, Princesita un poco triste y Maguinda yo creo que con algo de ansiedad, porque se comieron entre las dos: dos hamburguesas, un pollo cantonés, un plato de huevos con patatas y jamón y una crema de chocolate. En ese sitio de comida rápida (pero buena) éramos las más tragonas del comedor. Seguro que a la hora de la báscula la única que engorda con ese régimen soy yo, por eso sólo picoteé en un plato de pollo de marraquésh, qué injusticia.
Este blog está ahora muy solitario, de momento casi es un diario semanal para no olvidar algunas cosas que hago. Por la noche ví el telediario, la política es un charco de ranas y la rana más fea baila con Zapatero, aunque él ponga esas manitas, y deditos, para que creamos que todo va bien. A cambio estoy leyendo una novela que me está gustando.
Me pongo en una butaca cerca del ventanal y veo cómo cae la lluvia en la terraza y algunas gotas escurren por el cristal, hoy hace una mañana como para quedarse en casa con la novela. Otro día será.
Comentario:
Me gusta mucho que la Barrabaja me dé la razón: estabas tristes las rubias de bote. Sería el otoño.
Pero Maguinda suele renacer de sus cenizas con una simple llamada. Su vida es muy lujosa, siempre por esos paises lejanos, con ministros - que no digo yo que sean fashion por el mero hecho de serlo, que este año vienen un poco cutres, pero el poder es el poder y tiene su tirón - y con directores de orquesta, con o sin batuta. A mí me gustan con.
Debo estar en horas bajas o bajisimas, mi velada ideal es frente a la telebasura en pijama de invierno.
Creo que Cho Chin y la China de Canal St. no tienen los mismos estudios, pero cada uno en su estilo son magníficos.
Comentario:
Señol Biscutel se lumolea que las señolitas lubias de bote estan tlaficando con calne de pel-lo muelto y calpas de las del Letilo, que venden en Lestaulantes de palientes mios de la plovincia de Canton. ¿Podlía usted investigal-lo? La señola Fajas es complice y autola del delito y al palecel les pagan en especie con los selvicios de un mandalin llegado de Hong-Kong que la tiene muy golda. Y luego del pago les viene la deplesion y le echan la culpa al otoño. ¡Hablase visto cala dula¡
Comentario:
Tengo que reconocer, Fajas, que ayer estaba en un estado de ansiedad superlativa y además triste. Tenía el típico día marrón y esa grisura exterior que se confunde con la propia. Las gotas de lluvia, necesarias pero sinceramente molestas, me parecían el símbolo de mis propias lágrimas que tenía facilonas y contenidas. Princesita estaba también triste y abatida - los otoños son mortales - pero, la verdad es que ella, que es poco compulsiva, no como yo, se lanzó al pollo cantonés como se lanzaría a cualquier cosa oriental orgánica o inorgánica. Razón tienes, nos lo comimos todo y volvimos a trabajar como dos boas constrictoras mientras tu te despachabas melindreando con un buen y simple pollo. Antes del tiempo establecido para la conciliación familiar (no tengo con quién conciliar) me llevé la depre a casa pero, como en los cuentos de Disney, me vinieron a rescatar Mozart, Lalò y Beethoven y así, a lo tonto lo bailo, se llenó mi noche de sinfonías, arpegios y notas sentada en el Auditorio junto a nuestro Ministro del MTAS y mi Directora General, todas ellas en favor de la infancia etíope. Para que luego digan que los días no tienen matices. Soy melómana hasta la médula, también compulsiva como en todo, pero además vocacional, así que cuando Alberto Soteres, Director de Save The Children, comentando el concierto en el intermedio, me preguntó si conocía al Director de Orquesta, reconocí que le conocía de un bar en el que coincidíamos después del gimnasio. Estupor en la audiencia VIP por la poca ortodoxia de la respuesta, pero así es. Princesita sabe que es verdad y yo me alegré de poner a Ramón Torredelló el frac y sus gestos (no usa batuta) porque siempre le habíamos visto con un cafelín la melena al vent. La cosa terminó a las mil y huevo pero hoy me alegro de haberme sacudido la modorra y haberme sumergido en la música que siempre ha sido mi tabla de salvación en los malos momentos, los bajones y los días azules, marrones o grises. Eso es.





