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Desayuno de trabajo
Opinión, cultura, comentarios de política y sobre la vida en general.
Sindicación
 
LAS EXTRANJERAS

Recibo en Sigüenza a una cubana y una rumana y hasta una boliviana que no llega a cuajar. Mis chicas de oro están más confundidas que nunca, mi madre incluso se olvida de andar y va tropezando y suspirando. Nena, más Eulalia Eugenia que nunca, está de un genio atroz, y se quiere morir inmediatamente, coincidiendo esta muerte deseada, con la ida de Nereida, Lorenas para la posteridad, una dominicana triste que ahora se va y las deja en otras manos extranjeras.

Las chicas llegan desorientadas pero sabiendo lo que quieren, aunque no lo digan, son lo más valiente de cada país, y en un solo día se incorporan a la historia ya centenaria de nuestra casa, a la historia de doña Nena, que sale como puede de su enfermedad y de su muerte para ponerse a mandar y defenderse de costumbres desconocidas que le quieren imponer: nada de ensalada con piña, nada de duchas diarias, si acaso los sábados - y si no hace mucho frío - y los festivos no se desayuna hasta después de la misa de la televisión, faltaría más.

Mientras, Sigüenza se despereza en este otoño cálido y raro, las setas de cardo brillando en los senderos y los níscalos dando sombra a los duendes del pinar. En la Alameda mi madre y yo paseamos sobre las hojas muertas y sólo este paseo me redime de las tardes viendo apagarse las luces desde el comedor de las nenas, ellas dormidas o tristes y yo hablando con un gato que pasa por la galería. Las extranjeras se refugian en sus cuartos y piensan en sus casas, la cubana Ibis en el sol de Cienfuegos, en sus hijos. Valentina piensa en rumano, cómo voy a saber yo en qué o en qué sitio sombrio o luminoso, qué sé yo.

Es malo sentirse tan lejos de casa pero peor debe ser sentirse tan lejos de la vida y de la juventud. Han sido unos días raros y tristes, pero ya han pasado para mí.
Allí queda lo que queda, la vejez y la soledad.



 
Comentario:
Bueno, coleguis y amics del alma, se acaba la jornada y la semana laboral con este dia gris y húmedo. Y aunque para mi la semana laboral se prolonga hasta el día 16, lo haré desde el otro mundo, es decir, el mundo nuevo o las américas. Me llevo un estado de ánimo como el día, qué se le va a hacer. Hay veces que la vida transeúnte tiene el precio de irse sin ganas ni cuerpo. Espero que Biscúter no haga leña de esta rubia de bote en ausencia, que es cosa fea. De Alzacuellos no me preocupo porque hace meses que se desmaterializó o, como dice Woody Allen en Scoop, se pulverizaron sus moléculas y nunca mais se supo. Fajas, que tus madres no te den mucho trabajo, que encuentres muchos boletus para hacernos un revuelto y que arregles tus asuntos internacionales con las cuidadoras. Princesita, pásalo bien en Bilbo y piensa que una princesa lo tiene que ser por si misma y que esa categoría nunca te la cede ni te la presta quien te acompaña. Y también recuerda que no hay princesa sin dragón. Os voy a echar mucho de menos pero, cuidadín, que espero volver con energía renovada y mis moléculas en orden.
 
Comentario:
Me hace gracia, querido Hommer, que muchos de los que vienen a este vuestro blog, vengan tras las huellas de Maguinda. A favor y en contra, ¿eh?, Biscuter, Alzacuellos por ejemplo, le dan estopa que no veas. Bienvenidos sean todos y viva la juerga blogera y los viajes introspectivos y muy, muy melancolicos.
Y el invitado tiene razón, si no me meto con ZP es que no estoy buena. Ahora estoy agazapada disfrutando al ver como este parvulillo se enreda en su propia madeja. Que le den.
 
Comentario:
A mi no me gusta nada que Fajas se ponga melancólica. Es más, cuando no se mete con ZP, me alarma. Ánimo, bonita.
 
Comentario:
Cuanto me gustaría acompañar a Maguinda en su melancolía por Costa Rica. Puestos a ser acompañante y amigo prefiero compartir melancolía en un país de América Central: playa, ron, son y sabrosonas frutas o esos cuba-libre que los cubanos de Miami rebautizan "mentiritas". Si he de elegir me inclino por los viajes melancólicos con más placer que los que van de la mano de la vejez y la decadencia. Lo viví con mis padres y ahora les echo de menos todos los días. Fajas, sabes que eres el amor de mi vida literaria, pero Maguinda es una de las reinas de mis fantasias. Vuelve pronto al blog. Volved todos, joderrrr.
 
Comentario:
Ay, Maguinda, que tú si que eres fugaz, todo el día de aquí para allá, sin dejar que se pose el polvo - no es coña, Biscuter - del camino. Aquí nos dejas esperándote y aburridas en la rutina del horario ministerial. Pero hay cosas peores.
Solateras, gracias por tu comentario, pero no me gusta amustiarme, echo de menos a Manola y Alzacuellos, a Bareto y a la China de Canal St. con su gana de vivir y de provocar. O sea que trataré de no ponerme melancólica, aunque el otoño invite. muy
 
Comentario:
Fajas, cómo te comprendo. Estas damas de principios del siglo pasado están cortadas por parecidos patrones, o quizá es que el paso de los noventa nos uniformiza. Ya hemos hablado algunas veces de ello y sabes que para nada quisiera yo vivir tanto, y mucho menos estando lúcida y "sana", sabiendo que es un tiempo de descuento extremadamente frágil. No me enrollo que tengo que ir la ORSI a firmar esos papeles de Costa Rica. De nuevo en tránsito. Esta vez, especialmente, me da pereza y tristeza; Melancolía, como dice la Solateras. O simplemente sea que yo también me voy poniendo mayor y con ganas de tener tiempo y usarlo para lo que realmente quiero, deseo y me interesa. En fin, que me abro.
 
Comentario:
Dura la vejez y la soledad, Fajas, pero qué bien lo cuentas. Me gusta cuando te pones melancólica.
No