FIESTA
Me gusta que me mata esta fiesta entre semana. Hoy es la Virgen de la Almudena, patrona de Madrid, yo creía que era la de la Paloma, quizá sea la misma, con otra advocación, que diría Don Claudio, un cura antiguo que nos daba clase de religión en el colegio y que tenía asma y se llevaba, en casa aspiración, el aire entero de la clase.
Esta fiesta de virgenes es una ventaja enorme de los católicos sobre otras religiones que ni tienen patronas, ni vírgenes, ni parientes de sus dioses, ni santos, ni cristo que lo fundó. En cambio los antiguos griegos tenían dioses para aburrir y diosas para cada actividad y así vivían, como dios padre, todo el día de paseo y filosofando.
Bueno, pues esta fiesta de propina encima nos ha salido con sol, un dulce sol de otoño madrileño que entraba por la terraza y daba color y calor a una casa que yo ya casi no reconozco por la mañana, nunca estoy aquí a esas horas, así que la casa me parecía nueva y distinta y me he fijado en los cristales, que piden una limpieza urgente, pero da gusto quedarse en casa por la mañana alguna vez.
En la cocina he limpiado unas setas casi venenosas y he guisado varias cosas para los niños que venían a comer. Vaya, me he pasado el día trabajando de señora de mi casa y casi me ha gustado, por la hora y por el sol de otoño.
Ayer estuve en el cine, aunque no me costó un euro sino varios, me gustó Scoop . Wody Allen en esta tercera edad nos regala películas encantadoras, con un color también otoñal y con unas casas de muerte. Te ríes y te intrigan, Wody tiene una época preciosa y magistral, qué judío más brillante.
En fin, que mañana ya es fin de semana y creo que iré a Sigüenza como siempre. Por eso hoy ha sido un día estupendo, porque era de propina, inesperado. Abajo la rutina y vivan las sorpresas.





