VIERNES YA
Viernes de pasión. No de la Pasión de Semana Santa, pero sí es este un viernes de pasiones. En el sentido de dolores - y tampoco de Dolores -, yo estoy que no vivo con un ataque de lumbago, preferiría un ataque de lambada, dónde va a parar, que me arrastro hasta mi despacho, me siento con cuidado, relajo la espalda... y van y me desalojan por simulacro de incendio, eso sí que es pasional, este fuego arrasador llevándose los papeles ministeriales. Seis pisos hacia la calle por las escaleras, manda güevos.
Esta es mi ridícula aportación a la pasión, una ya no está para otras, pero cerca de mí alguien está pasando un calvario de desamores, entre la desesperación y la rabia.
Y es que el amor y la pasión son enfermedades del alma y deberíamos pedir una bajo laboral para su tratamiento. Meter el alma en la cama, bajarle la fiebre a base de Gotas de Alegría para la Pasión Jodida, Parches de Corazones Rotos y machacados, Tisanas para Soñar con Él... Pero no, tratamos el cuerpo con tranquimacín y unas vitaminas y a tirar millas como si no pasase nada. El alma se queda arrugada y sin posibilidades de liffting, con unas cicatrices que no tienen remedio, a ver, señores: una solución quiero.





