LA VIDA
Me decía ayer Lorenzo, mientras degustábamos unas judias verdinas a las que Aurora nos había convocado, que ultimamente este blog estaba un poco triste. Tiene razón. Entre que mis contertulios más deslenguados y desinhibidos han desaparecido y que el invierno no me pone demasiado, la cosa no resulta divertida.
Y así es la vida, buenos ratos como este, en casa de Antonio y Aurora, buena compañía, un buen vino, un puchero de verdinas y una buena conversación. Creo que no se le puede pedir más al fin de semana.
Pero una mala noticia me estropeó el día. Y es que ayer murió Ariadna. Odio convertir este espacio en una sección de necrológicas, pero tengo que decir que Ariadna, nuestra dentista, estupenda profesional, joven, guapa y divertida, fue un regalo llegado de Argentina para todos los seguntinos.
Durante los años en los que vivió en Sigüenza, Ariadna luchó contra las dificultades con alegría y profesionalidad, trabajó contenta y sin desfallecer y ni siquiera la enfermedad y el dolor pudieron con su optimismo y sus ganas de vivir.
Dulces sueños, Ariana. Espero que la vida entre nosotros, tan lejos de tus cosas, te haya ofrecido muchos ratos felices.
Cuando volvemos de Sigüenza, la mañana es intensamente fría. Los pájaros están bastante despistados, yo creo que en este tibio invierno ya habían hasta criado, y se levantan en bandadas sin saber a ciencia ciierta qué les corresponde hacer. El cielo es ahora una pantalla blanca sobre la carretera y en la radio canta Serrat Mediterraneo, así que intento proyectar el mar de este verano griego sobre el cielo blanco de Castilla. Y sobre la Nacional II, por arte de birlibirloque, el coche avanza hacia el denso mar de Santorini, anque no sea exactamente el de Serrat.
También es vida lo que podemos imaginar, asi que imaginemos que todo va bien, que la vida es hermosa y que Ariadna sigue calentando el invierno seguntino con su sonrisa.
Comentario:
Ayer fuí a Sigüenza, Fajas, y también me encontré la mala noticia. Sigüenza estaba precioso, pero la muerte de Ariadna había caído como una losa sobre en este día de enero absurdamente cálido.





