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Desayuno de trabajo
Opinión, cultura, comentarios de política y sobre la vida en general.
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PRIMAVERA TOTAL

Se me acaba de perder un post larguísimo hablando de la primavera, total, que no mortal. Decía que en mi terraza han crecido unas flores blancas procedentes de unos bulbos alemanes que importé. Ahora las he puesto en un vaso, junto al ordenador. Es emocionante tener cosecha propia, sobre todo considerando la estrechez de mi terraza de Madrid. Si tuviera unos metros más pondría gallinas, para salir, con un mandil arremangado a recoger los huevos en el alda. Pedro se ríe y dice que las gallinas en cautividad hieden. También el hombre cautivo hiede, algunos incluso hieden en libertad, los muy cerdos, que yo he visto mucho cine de campo de concentración.

Este año he visto todo lo que se puede ver sobre la II Guerra mundial, puedo hacer un examen sobre Churchil, el Eje, Hitler y sus problemas psicológicos, los japos crueles y los mártires judíos. He visto ultimamente las dos de Iwo Jima, Pearl Harbur, El libro negro, una serie - Hermanos de Sangre - de diez pelis de una hora que relata la aventura de una compañía americana, con la que he viajado de Normandía a Bertchestgaden - el nido del águila -, pasando por las Ardenas. No se me han ahorrado bombas, vientres reventados ni amputaciones de miembros.
Ayer ví una , El alemán bueno, rodada en pequeño formato, en blanco y negro, claustrofóbica donde las haya, música inacabable de cine mudo/negro, buena pero tópica. Salí del cine con ansia por ver la vida en colores, qué hermosa la calle Fuencarral en cinemascope, iluminada por los escaparates y los neones de las carteleras. Juré sobre las grandes aceras no ver más de alemanes hasta que no peine canas, o sea, hasta que mi sueldo no dé para mechas, el momento es cercano.

Bueno pues vamos a disfrutar de la primavera: la tía Nena ha vuelto a casa, los fines de semana son más paseables, no lo digo por las manifestaciones, sino porque los campos son más verdes y las tardes más azules y más largas. Dios está en el cielo y el puerco espín en su madriguera. Vivamos otra primavera más y metamos tripa.

Buen fin de semana.
 
Comentario:
me dice Paco, que es mi académico personal, que alda se pone con hache. Perdón pues: halda y no se hable más.
 
Comentario:
Eh¡ que acabo de poner un comentario y ha volado. Pues vaya: te decía, Hommer, que me alegro de verte pos aquí, que ya sabes que envidio abiertamente tu vida en las montañas y que me encantaría, Peonia plantar bulbos de begonias tuberosas o sanas: pocas cosas me gustan más que ver florecer mis macetas.
A los silentes, ánimo. Y un recuerdo a Bareto, que cuide el resfriado de la pingüina.
 
Comentario:
Hola Fajas y restos de bloggers, un saludo preprimaveral desde las montañas. Me cuesta ponerme al día cuando me asomo a tu blog, casi siempre los viernes. Lo noto algo desparramado y como siempre plagado de despropósitos y sin mucho hilo conductor, pero siempre me divierto. Encuentro a faltar muchas firmas y siento lo de Bareto y su fauna, ¿mejora? también a Princesita que se ha esfumado o cambiado de denominación de origen ¿por qué?. Maguinda se prodiga poco, esto también me apena, y Manola, Biscúter, Rebollo, el majadero de Flipas que me cogió una tirria con la que me costó reconciliarme. Eran buenos tiempos los del M. A. ¿o no? Ahora no conozco a casi nadie, pero aún así sigo disfrutando cuando abro fajasruiz. Da un poco de caña, va, que a mi me pone y al resto de tu público parece que también.
 
Comentario:
Los silentes lectores del blog, que creo somos varios que no tenemos huevos para dejar nuestro sello pero seguimos tu pluma y las aventuras que acontecen, nos alegramos de la vuelta de esa Tía Nena al hogar familiar.
 
Comentario:
Te voy a pasar unos bulbos de begonias tuberosas holandeses para que florezcan en tu terraza. Tienen no pocos años pero seguro que con tus pulgares verdes que en cuanto tocan semillas aventadas y olvidadas, reviven y así reviven también recuerdos lejanos, memorias y añoranzas. Que florezca esta primavera de crispación y desaparezcan las malas hierbas.
 
Comentario:
Ay qué rabia: Harbor, que lo sabía.
No