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Desayuno de trabajo
Opinión, cultura, comentarios de política y sobre la vida en general.
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LAS HORAS

Nada más llegar a Madrid, cambio de hora. Las tardes se hacen largas y se anuncian largos paseos bajo el sol crepuscular, que suena a canción de los años cuarenta y da a la frase una cadencia de bolero. En cambio las mañanas son tan oscuras que a mí me parece que me voy de viaje a Cádiz, lugar al que íbamos cuando era niña y siempre de madrugón, en la cerrada noche. Y luego veíamos amanecer por la carretera, todo en grises, que es más soso que la anochecida, digan los forofos del madrugón lo que digan. Dónde esté una tarde color añil con un sol cayendo dramáticamente al fondo del escenario, que se quiten las tímidas auroras despertadoras de vencejos ¿A que sí?

Lo peor de las horas es que pasan a su antojo, cuando lo pasas bien, vuelan y, cuando te aburres se quedan enganchadas al reloj y no hay tu tía. Y a propósito de tías, la tía Nena está mejorando un poco y muy cabreada por la falta de seriedad de los médicos, que le habían diagnosticado un cese de actividades terrenales y no se ha producido. Es una clienta cuyo grado de satisfacción es cero patatero y está de muy mal humor.

El martes pasé dos hermosas horas en el cine, viendo "La vida de los otros", una película que me hizo pensar en la represión, en el miedo, en lo público y en lo privado, en la falta de libertad para gobernar la propia vida. ¿Cómo se puede consentir algo así en este siglo? Lo hemos visto sin mover un dedo y lo seguimos viendo y condenando sin intervenir, todavía quedan tiranos en el mundo y aquí estamos tan informados por los medios, viendo como pasan las interminables horas de los perseguidos. La pura verdad.

Me voy a tomar café, hasta luego.
 
Comentario:
Los médicos y los metereólogos son los profesionales que más patas meten en los diagnósticos. Ninguno, de momento, se parece a House que atina en todos los episodios después de someter a los pacientes y a sus familiares a un sinfín de penalidades y humillaciones. Tu tía Nena está cabreada con razón porque ha preparado el alma para el tránsito y ve que ni transita y como dice el refrán ni cenamos ni se muere padre, pobrecilla. Dices que ella dice le ha llegado la hora, pero como la han cambiado, se ve que la parca no sabe qué hacer con la guadaña. A lo mejor era la suya esa hora perdida y hasta el otoño no la vuelve a recuperar, quien sabe Yo me alegro de que aún esté por aquí porque es una institución, pero entiendo que es una alegría egoísta, la pobre. Cambiando de tercio, yo también he visto "la vida de los otros" y me encantó.
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