logotipo

img_google
Desayuno de trabajo
Opinión, cultura, comentarios de política y sobre la vida en general.
Sindicación
 
EQUIVOCADA

Lo confieso: estaba completamente equivocada. He visto estos días algunas procesiones. Las he visto a través de los ojos de Ibis, una cubana que nos ayuda con las chicas de oro y que me ha dicho que le han parecido "Hermosísimas. Nunca había visto cosa igual". Estaba hasta emocionada, y eso que la más bonita, la del silencio, fue acompañada por una enorme banda que interpretaba una música un poco, a mi gusto, siciliana. No obstante, era muy hermosa. También a Lorenzo Díaz, nuevo en Sigüenza, le gustó. Y a Magdalena Valerio y a mi amiga Marie Claire, a Tina la Rumana , a Toya y a Paloma. Vaya, que me rindo, que la Semana Santa seguntina, aún pasada por agua, ha resultado preciosa.

La vuelta, poco traumática, total sólo han sido cuatro días, pero yo en estos días me he dado un poco a la bebida, principalmente por una especie de desesperación vírica que me molesta en profundidad y no me ha dejado disfrutar de las vacaciones, de mis nietos, de una improvisada comida en casa , con los Galos y con Toya, de otra en el Calle Mayor con los Lorenzos y con Paco, rica de verdad. Así que he hecho propósitos como si fuera fin de año: preocuparme sólo de lo evidentemente preocupante. Al resto que le den. Pues a ver si lo consigo.

Me han dicho que se está organizando una asociación pro demolición del Cine Capitol de Sigüenza: me apunto, no he visto una mole más fea y más inutil. A ver si los seguntinos tomamos de una vez conciencia de lo bonito que es nuestro pueblo y hacemos una campaña en pro de la hermosura y de la simpatía, que es algo que se echa de menos, por cierto. Y del espíritu mercantil, que hay una carencia absoluta.

Aupa Sigüenza.

 
Comentario:
También yo estaba equivocada. Llegué a Santiago de Compostela la noche del miércoles y me acerqué a la Pza del Obradoiro que estaba inexplicablemente desierta. En seguida se descubrió por qué. Un bullicio de gaitas, trompetas y tambores anunciaba que una Procesión se acercaba despacio y he de reconocer que fué impresionante ver llegar primero a los nazarenos encapuchados y poco a poco a los costaleros. De repente un silencio sepulcral mientras bajaban al Cristo y lo introducían en la Catedral. Hacía años que no presenciaba una Procesión y, como dices, a veces hay que verlas a ojos de forastero, sin volver del todo a la infancia, cuando todo eso producía una sensación a caballo entre el miedo y la pena que definitivamente se quedó atrás, como tantas cosas eb la vida. Cambiando de tema, lo de darte a la bebida está bien y es lo suyo en estas fechas. Lo suyo, y lo tuyo también por lo que veo. Eso es porque el Helicobácter ha abandonado tu cuerpo y es de esperar que no tenga a bien resucitar ahora que llega, a ver si por fin de verdad, la primavera a Madrid.
No