VIDAS
Tiene razón alguno de mis contertulios: esta vida laboral no interesa a nadie. La cosa es que yo paso aquí muchas horas más de las que quisiera y muchas menos de las que quisieran mis jefes y, claro, a la larga esto del funcionariado imprime carácter. Pero perdonen, que me iré corrigiendo con el tiempo y con la jubilación.
La verdad es que he estado meditando sobre mi vida y en estos momentos se divide en dos partes y un poco: oficina y familia. Queda un rato para mis amigos, para desayunar con las rubias de bote, para pensar en un libro que estamos haciendo sobre pintores y vanguardias los fines de semana, y poco más. Es una pobre y pequeña vida y casi vale más no meditar sobre ella y ponerse a mirar Betty la fea cada tarde, que por cierto, a ver si ya de una vez le arreglan los dientes y le ponen o quitan lo demás, y le roba la pasta al novio golfante. O eso o el tomate.
Visto lo visto en televisión, creo que no voy a quejarme de mi vida, mi sueño es jubilarme y , ya con la faja suelta, irme a una preciosa casa en un pueblo a las orillas del mar, una como Mi Gitana, esa de la Pantoja, por ejemplo, siempre que no esté llena de metacrilatos y animales disecados como la del cerebro de la banda de los Malayos. Son sueños que una tiene para su vejez, estar buena y escribir a la orilla del mar una novela preciosa que dé dividendos.
De momento tengo este blog para mi propio desahogo, que cojones, que lo necesito y para eso me lo he inventado , y aquí , en este pequeño espacio mío, donde puedo hablar de lo que se me pegue la gana, hablo de mi jefa, de Pitito y Taburete, de la colitis de la tía Nena y de la memoria de mi madre. Y de la Memoria de los Olmos, que para eso lo he escrito yo. Bueno y de Zapatero y de Pepiño, de Arenillas y de Claudio, de Otegi y el de la juana que Dios confunda. Y del Sunsum Corda, que ahora parece que es Aznar.
La maldita primavera me gusta mucho pero me pone un poco mustia por culpa de los michelines...¡Qué efímera es la vida de los muslos! El tiempo es un cabrón que corre siempre contra nuestros deseos, y de un verano a otro el muslo se viene abajo. Pero el ser humano tiene un recurso ilimitado para sobrevivir, que es la ilusión. Con ella juegan muchos, pero casi nunca se acaba. A pesar de los juegos malabares del gobierno con las listas de los batasunos.
Corramos un estúpido velo pintado.
Comentario:
A propósito de vida, ayer ví el el telediario un ejemplo de lo rara que resulta: un tetrapléjico atado a una camilla con motor, donde llevaba hasta cenicero y cigarro encendido, todo manejado con la boca, irrumpió en la autopista. A punto de ser arrollado, fue recogido por la policía de tráfico, a la que confesó que se había equivocado de salida, porque él iba a un club de alterne que hay en una desviación posterior.
Se admiten comentarios y preguntas, como por ejemplo quién le ata a la cama-camilla, qué hace con las del alterne, si le descuentan la cama (habida cuenta de que la lleva incorporada).
No es un delirio, ni un telón para tapar vergüenzzas políticas, es verdad de la buena. Qué fuerte.
Se admiten comentarios y preguntas, como por ejemplo quién le ata a la cama-camilla, qué hace con las del alterne, si le descuentan la cama (habida cuenta de que la lleva incorporada).
No es un delirio, ni un telón para tapar vergüenzzas políticas, es verdad de la buena. Qué fuerte.
Comentario:
¿Es que nadie va a decir nada?
Vale, os lo guardo. Ha llegado el verano, hoy me he puesto de rojo y nada más llegar a la oficina he presentado una reivindicación laboral. La primera y la última, por desgracia, que presento ante mi jefa que se va. A partir de ahora, en este servicio de señoras, se declara la guerra. La Choches no va a ser nadie a mi lado. Y todo por un jersey rojo de nada.
Vale, os lo guardo. Ha llegado el verano, hoy me he puesto de rojo y nada más llegar a la oficina he presentado una reivindicación laboral. La primera y la última, por desgracia, que presento ante mi jefa que se va. A partir de ahora, en este servicio de señoras, se declara la guerra. La Choches no va a ser nadie a mi lado. Y todo por un jersey rojo de nada.





