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Desayuno de trabajo
Opinión, cultura, comentarios de política y sobre la vida en general.
Sindicación
 
LAS RUBIAS DE BOTE EN SIGÜENZA
El sábado por la mañana, a eso de las siete nos despertaron los truenos, así que me instalé en un balcón que disfruto frente a la Catedral, en barrera de la gran tormenta, con el cielo color plomo hacia berenjena, las nubes cruzadas por rayos como trallas y unos truenos imponentes, que hacían sonar las campanas como a muerto. Era una tormenta bastante seca, sólo unos goterones como manzanas, y sin viento, cuando acababa el trueno se instalaba el silencio.
Estos balcones me dan grandes satisfacciones porque no sólo veo la Catedral hermosísima cada día, cada hora, con una luz distinta. Veo también desde allí las noches estrelladas y las lunas más grandiosas y , en días de tormenta, veo llegar las nubes cargadas de agua desde Santa María y luego puedo observar como la tormenta se va por la Fuente del Abanico con esos gritos, sin haber descargado nada más que su bronca. Y luego salió el sol y nos pusimos a desayunar.

También desde el balcón vi llegar a las rubias de bote, que me visitaban en Sigüenza. Llegaban en su jaguar que no cabía y armando jaleo. mas frescas que una lechuga, o que dos.
Comimos en casa de Toya que nos dejó su patio para la ocasión y Aurora y yo aportamos viandas y Antonio y Pedro tortillas de la París que las hacen muy ricas y jamón que no puede faltar. Faltaron sólo mi primo el del Ayuntamiento y su señora por problemas municipales.

Comimos bien y por la tarde fuimos a ver a las chicas de oro, mi madre les mostró su sortija mágica y la tía Nena les contó cosas que ultimamente se inventa, debe ser que ya no le importa nada más que lo de antes de la guerra, como a Zapatero, que ahora sólo piensa en ir a Sestado a comer bacalado, ya ves tú. Si tuviera unos balcones como los míos Zapa estaría pensando en la inmensidad de la belleza y en ser más bueno.

Y nada más irse las rubias, empezó otra vez a tronar y a soltar rayos y centellas. Se tenían que haber quedado.
 
Comentario:
Yo creo que los truenos se debieron precisamente a las rubias. Bien buenas que están. Me pregunto por dónde andan que está tronando en toda España y dudo que estén al margen de estas inclemencias climatológicas.
 
Comentario:
Maldición maldición!!! otra vez se me han escurrido las rubias de bote y se han largado a Sigüenza, la ciudad del Doncel y de Fajas. Creo que allí ligaron con el Pichasantas y con el Mamaroscas, prohombres de la bonita localidad. Los del Ayuntamiento, que estaban en campaña, han añadido a su lista la promesa de llevarlas dos sábados al mes. A ver si consigo echarles la vista encima.
 
Comentario:
En Sigüenza estamos recuperándonos del impacto de su presencia. Las dos rubias de bote a la vez es demasiado para una sede episcopal de categoría. Se ha iniciado una novena en la catedral. Loado sea el Santísimo y purgue los pecados de pensamiento a los que me condujeron sus perfumes, sus turgencias y sus vaivenes por las obras y por el casco antiguo. ¡¡¡Casco, el que les ponía yo!!!
 
Comentario:
En Sigüenza estamos recuperándonos del impacto de su presencia. Las dos rubias de bote a la vez es demasiado para una sede episcopal de categoría. Se ha iniciado una novena en la catedral. Loado sea el Santísimo y purgue los pecados de pensamiento a los que me condujeron sus perfumes, sus turgencias y sus vaivenes por las obras y por el casco antiguo. ¡¡¡Casco, el que les ponía yo!!!
 
Comentario:
Que día más agradable, Fajas!
Lo mejor, tus pimientos. Lo más divertido, las super Nenas.
Besos para todos los asistentes a esa deliciosa comida y sobremesa.
 
Comentario:
Sigüenza estaba fantástico, claro que si. ES fantástico. En esta ocasión llegamos a la hora de comer y, aparte del entorno que amenazaba una tormenta de esas que me estremecen de gusto, también estaban da buten el jamón, la tortilla de patatas de la París, los pimientos asados, los anfitriones, Toya hecha toda una abuelaza, Pedro Isidro, Aurora y Antonio Bernal (abogado de 10 a 2) Todo, todo estuvo de categoría. Me encantaría ser la dueña de una de esas "habitaciones" - que dice Mía, que dan a la Catedral. Pasaría horas entretenida en los colores de las tejas, del cielo, en las piedras de las fachadas. ¿¿Me tocará un día la primitiva estando Toya en activo??
Mención de honor a las niñas mayores que, aunque al principio nos confundieron, nos hiceron reir un montón a la hora de la merienda. ¡Vaya par! Las dos deberían ser patrimonio de la humanidad. Estar un rato en su compañía reconcilia con el mundo. Me encanta ir a Sigüenza.
 
Comentario:
Había ya terminado un post precioso y se me ha borrado. Quede como protesta a presentar en el limbo de los blogs.
este es más pedestre, pero que digan las rubias si no es verdad que Sigüenza estaba precioso que no cabía más. tengo que empezar a publicitar mi pueblo, que cuando me jubile pasaré mucho tiempo allí.
No