A-R-R-I-V-E-D-E-R-C-I
Pues eso, queridos amigos y desconocidos invitados: hasta la vista a los incomparables palacios de Palermo y de Catania, a los guapos italianos, a los aeropuertos atiborrados de turistas y de viajeros. Estoy aquí de nuevo y mañana tempranito, con la fresca, me iré a la oficina en La Cobetana (si se pone en marcha) y pasaré la mañana con las rubias de bote - seguro que han triunfado por ahí - y con mi ordenador personal, intentando recordar lo que hacía antes de irme, y el año pasado y el anterior, que vengo con la memoria deteriorada y sólo recuerdo la alegre pandilla, el sole, el mare, las nottes soto la luna, la camorra y el ferragosto, que ha sido tremendo, qué calorina, por favor.
Una sencilla pasada por Sigüenza y todos los problemas han regresado a mi vida: madre, asuntos domésticos y decisiones difíciles, echamos de menos a la tía Nena.
Una única alegría: el libro que editará Toya en octubre, en el que tengo una pequeña intervención, está muy adelantado y muy bonito. Lorenzo y Alicia como investigadores y autores de la primera parte, han hecho un esfuerzo enorme, con un resultado espectacular.
En la segunda hay importantes firmas, G.Marquina, Suarez de Puga y J. Davara. Y yo misma, que he hecho todo lo posible por estar a la altura. Organizándolo todo de manera impecable, mienmana Toya, que es grande.
Desde mi terraza veo Madrid bajo un cielo algo desvaído. No hay más remedio que animarse, queda por delante el mes de septiembre, que suele estar lleno de planes y preciosas atardecidas. Seguro que han estrenado buenas películas. Seguro que las rubias proyectan comerse el otoño. Pintaré mi dormitorio y tiraré lo que me sobra (o sea, todo), tapizaré la butaca de Pedro que se salvará de milagro del contenedor de los reciclados. Iré a los conciertos del auditorio. Me quitaré un par de kilos y comenzaré una novela gorda. Proyectos.
¿Es cosa mía o parece que vengo un poco triste? Vale, lo confieso, este domingo no es mi día, se me dan mal las despedidas de vacaciones. Pero sigo siendo la misma, lo juro.
Bueno pues, empecemos un nuevo curso y veremos que nos depara la vida.... y ¡¡oigan, que me quedan cinco días de vacaciones!!
A la carga.
Comentario:
Ay, Maguinda, qué bien te expresas! Suscribo todo lo que dices y me sorprende no haber pensado antes en la paz de las playas, ¿te imaginas cómo se debe quedar Gandía en la paz del señor cuando se marchan los de Parla con sus bocatas, las mamás con sus cremas, los niños con sus cubitos, los moritos con las pañoletas, las chinitas con el masaje, las gitanas con la bisutería y los étiopes con los bolsos falsos?
Esto es para meditarlo largamente.
Esto es para meditarlo largamente.
Comentario:
Me alegro de que hayas vuelto, fajas, que mientras estabas ausente vaya la que se ha liado con la mafia todo el día en primera plana. Allá donde váis o hacéis amago, incendios, huracanes o algo. ¿Quién era ese que decía eso de "venís y nos jodís"? Cuando paso por tu despacho, antes íngrimo y solo y ahora en plena ocupación, y te veo tan formalita atacá de curro, no puedo imaginarte en la decadente Palermo en shorts y tirantas a 41 grados. El verano se acaba cuando uno termina las vacaciones. Abogo por un decreto ley que adelante el fin de año al 31 de agosto porque, no nos engañemos, el 1 de septiembre vuelven los niños a sus exámenes, el Corte Inglés a los corticoles, vuelven las urbes a la vida, a la actividad perdida, a las costumbres y los atascos y las playas a su paz y a la gracia divina de sus mareas sin aglomeraciones, las montañas a sus secretos y soledades excepto los excéntricos que tienen por placer subirlas y bajarlas dejándose las uñas y a veces la vida o mirar sus entrañas. Lo único que me gusta de las montañas es lo del piolet que me resulta finísimo. Que palabra tan exquisita, piolet. Bueno pues todos esos, que somos todos nosotros, a las oficinas, a las rutinas y a pagar literalmente y no en sentido figurado, los excesos de las vacaciones. El año que viene, las uvas en agosto.
Comentario:
Esa, más que sor prendida, es sor rata del callejón.
Comentario:
Yo creía que este era un blog de altura, con mucho intelectual camuflado. Estos personajes tan raros y vulgares me hacen alejarme hacia la niebla y el olvido, adieu fajas.
Comentario:
Pues a mí me gusta volver a la rutina, que he llevado un mes de fiesta en fiesta y ya no puedo más. Trabajo en una charanga de trombón y me he hecho las fiestas de San Jopito en distintas localidades de Castilla la Mancha. Tengo el hígado encebollado y he comido cerdo pa aburrir. Ahora regreso y tengo en apartamento tuneao después de dejarselo a una tía de mi padre. Mucha tele y a trabajar al verano que viene. Fajas, me gusta tu estilo.
Comentario:
Estuve esperando en mitad del huracán hasta que se me aflojaron las piernas y el viento se llevó los piojos aceitados. Tenía yo ilusión por conocer a la fajas y me quedé con las ganas. Otra vez será, Sicilia está bien y los de la camorra nos han enseñado mucho, bendita sea su sangre.





