COJONES
Este título tan explosivo viene a cuento por dos motivos: uno que estoy hasta los mismos; y dos, que se necesitan un par - que yo no tengo, claro - para tomar las decisiones que este momento vital precisa.
Casi todas las palabras que había pensado como titulo tenían el mismo problema: pensé en "traiciones", en el doble supuesto de las que percibo a mi alrededor y de la que yo estoy dispuesta a perpetrar por las circunstancias de la vida, pero creo que en cuanto pase el tiempo, como suele suceder, las penas se mitigarán, aunque seguirán escondidas para siempre en el oscuro rincón de las amarguras.
Al volver de Sigüenza el campo estaba muy desordenado, las rastrojeras acamadas y sucias y las nubes escapando tras unos montes pintados de azul en el horizonte. En la radio, aunque parezca mentira hablaban de testamentos, y yo también me sentía caótica y muy en consonancia con el paisaje.
Como tiendo ineludiblemente al drama, pensé en una solución drástica para evitar estoos problemas que tendré que afrontar. Una amiga mía dice que el día que se canse de vivir abrirá una botella de champán francés, subirá el volumen de la Casta Diva y mezclará la ópera con el champán y con la cicúta, que dice que da excelentes resultados ya que le consta que el orfidal no sirve , y allá que se irá al otro mundo, dándo a la despedida un carácter muy teatral.
Yo prefiero sin duda una copa de buen vino, tinto por favor, y desde luego prefiero el ¡Amamí, Alfreddo! que sentimentalmente me coloca más. En cuanto a la cicuta, si confío en el resultado, pero creo que fastidia mucho el estómago. En fin que mi performance sería algo distinta.
Esta puesta en escena que gusto de imaginar en días de pánico es casi como cuando piensas que te toca la primitiva y abandonas el mundo real regalando mucha pasta a amigos y enemigos, para habitar en una lujosa isla paradisiaca y propia. O sea, pura fantasía.
Pues cojones, traiciones y emociones. Tres palabras nada más .
Buenos días.
Comentario:
Tanta emoción y tantos líquidos me parecen un poco horteras. El vino está bien, siempre que no sea clarete o similar, francés o rivera y caro carisimo. La Traviata, sí, siempre que se sea un poco puta. Algunos abogan por adagios o requiems. Yo creo que "Me sube la bilirrubina" sería adecuado, un elogio a la frivolidad que nos hace enfrentarnos a la vida con distancia y con ironía. Au revoir, Fajas.
Comentario:
No parece bolero y no parece tango, parece una zarzuela...Fajas, que se sepa ¿quién te ha traicionado y qué clase de traición es para que se te desaten tantas emociones líquidas?
Comentario:
Vaya día que teneis, chicas. Y la Fajas no acierta una con los acentos: menos educación para la ciudadanía y más ortografía.
Comentario:
No Cosata, por favor: Costa es el nombre del creador de la teoría hidraúlica de las emociones.
Comentario:
Como siempre maguinda tiene razón: te ha quedado un poco bolero. Pero también en lo otro, los cojones para el que se los trabaje, que para mí no los quisiera, y era cosa metafórica. Abomino de la traición, yo soy poco traicionera - eso lo diría una tía mía: "precisamente yo traicionera no soy" - pero de las emociones nada. Ojalá las pudiera dominar.
Cosata, al que tú has convocado, postulaba una teoría hidraúlica de las emociones: toda emoción acaba mojando la cama, en forma de lágrimas sobre la almohada (y mocos) u otros líquidos arrojados fuera de sí. Tenía razón el chiquitín. La emoción se forma casi siempre en el bajo vientre y sube a la garganta y finalmente se derrama por doquier. Ahí acaba cediendo y se diluye y al otro día das menos importancia a las palabras amplias.
Que me he despertado poetisa y esto parece más un tango que un bolero, Maguinda.
Cosata, al que tú has convocado, postulaba una teoría hidraúlica de las emociones: toda emoción acaba mojando la cama, en forma de lágrimas sobre la almohada (y mocos) u otros líquidos arrojados fuera de sí. Tenía razón el chiquitín. La emoción se forma casi siempre en el bajo vientre y sube a la garganta y finalmente se derrama por doquier. Ahí acaba cediendo y se diluye y al otro día das menos importancia a las palabras amplias.
Que me he despertado poetisa y esto parece más un tango que un bolero, Maguinda.
Comentario:
Cielos, este post parece un bolero mio!!!!!
Comentario:
Yo lo hubiera titulado "traiciones", que es más propio y literario, porque cojones ¿para qué? con lo incómodos que deben ser cuando una es una mujer mujer (Ansar dixit). De cualquier modo este desahogo íntimo que te ha sobrevenido resulta cuando menos enigmático para el público de este blog (¡lluvia de esdrújulas!). Por hacer un comentario a lo inteligible e incorporar el tercer ONES al debate, las emociones, Fajitas querida, que nunca nos falten. Si la vida fuera música (que para mi lo es porque para todo hay alguna melodía adhoz (Miguel Costa dixit)ya tenemos una edad en la que sabemos a ciencia cierta que se compone de tonos y a veces tocan menores, bajos, tristes. Personalmente encuentro la Traviata algo manida para una muerte escenificada y eso que a mi lo de Alfredo me vendría pintiparado por razones obvias. Y lo del vino, una frivolidad y un desperdicio para un destino fatal. En mi performance, yo me decantaría por un Puccinazo que dejaba a todas las sopranos tiesas como la mojama y al público con los pelos como escarpias. Y nada de cicuta, que eso es muy antiguo y dolía que se las pelaba, mejor orfidal con un buen gazpacho como Rossy de Palma. Para mujeres al borde de un ataque de nervios... y sin cojones.
Comentario:
Ostras Pedrin. ¿Quiés es ese pastor y qué salmos enseña? Esto me huele a chamusquina, Evangelina.
Comentario:
Fajas, creo que estás en muy mala edad. Cuidate esa tendencia a dramatizar y vente a ver a mi pastor que te enseñará algunos salmos. No lo dejes, que lo vida es corta y los bienes temporales son sólo tentaciones.





