AGONIZACIÓN
Ha venido a trabajar nuestro amigo Bareto, que lleva unos meses retirado de la circulación por culpa de unas disfunciones corpóreas o corporales. Maguinda y yo vamos contentas a saludarle y a preguntarle cómo está, Bareto ha perdido algunos kilos, pero nada de su sentido del humor :
- Pues ya veis - nos dice - aquí, en el agonice.
Yo creo que no es sólo Bareto el que se encuentra en "el agonice", esta oficina entera parece inmersa en ese mismo proceso de agonización, o quizá sea yo misma la que estoy en el doloroso trance, porque últimamente me noto dispersa y desmotivada, vamos que me da igual ocho que ochenta, ni gana tengo de ir al cine o de compras y , ya que me confieso, si algo me interesa es perder el kilo y medio que me sobra y que no se ponga a llover y, francamente, eso es poca cosa.
Y es que los seres humanos - y los otros - , pasados los primeros años de costrucción del cuerpo y del alma, nada más coronar la adolescencia, nos adentramos en un largo y doloroso periodo de decostrucción, o sea, que nos estropeamos enseguida.
Y no sólo los seres vivos, también los proyectos sufren esta tremenda transformación, nacen, bracean, triunfan (o no) y rapidamente cruzan la delgada línea roja y derechitos a la agonización. Y si no que se lo pregunten a Zapatero, que por culpa de sus proyectos truncados, ya tiene hasta ojeras en los dardos azules de su mirada y algo de colitis ¿qué le pasa a Zapatero? - preguntaran ustedes lógicamente preocupados. Y yo contesto como Bareto : pues que está en pleno agonice.
Así las cosas creo yo que la mayor parte de la vida la pasamos en agonización continua, doloroso el cuerpo y pochada el alma por la oxidación de los radicales libres. Y no valen cremas antiarrugas u otras zarandajas.
Sólo las grandes emociones pueden sacarnos de este estado preletárgico: el encendido amor, la violenta pasión, el euromillón,
la jefatura del estado, el premio planeta.
En fin , cosas todas ellas muy lejos del alcance de la gente corriente como yo y otros. Que le vamos a hacer, no lo podemos negar: aquí estamos todos en el agonice.
Buenos días y bienvenido a casa querido Bareto.
Comentario:
En esta soledad ya no me atrevo a decir mucho, no me vaya a contestar el eco o el fantasma de Don Luis, ahora que llega noviembre.
Ha nacido Violeta, la última de la familia, y la he visto en el blog de su padre, con gorro y chupete, ya en plena sociedad de consumo. No sé qué le deparará la vida a Violeta, yo le deseo lo mejor, espero que nuestros nietos lleguen a ser lo que nosotros no pudimos: ricos y famosos sin pasar por los programas basura del corazón. Y muy, muy felices. Un beso para la chiquitina.
Ha nacido Violeta, la última de la familia, y la he visto en el blog de su padre, con gorro y chupete, ya en plena sociedad de consumo. No sé qué le deparará la vida a Violeta, yo le deseo lo mejor, espero que nuestros nietos lleguen a ser lo que nosotros no pudimos: ricos y famosos sin pasar por los programas basura del corazón. Y muy, muy felices. Un beso para la chiquitina.
Comentario:
A Bareto, que está tan inmerso e ilusionado con su proyecto de revista (de la que voy a ser miembra) le animo a que escriba en el blog que le daría mucha vida (al blog). ¡¡¡¡Bienvenido a la ofi!!!





