UNA DE NOSOTRAS
Hace unos días contaba unas pocas penas y la más triste de todas era la enfermedad de Julia, amiga y compañera, vamos: una de nosotras. Hoy sólo puedo contar aquí que Julia ha muerto y por eso he guardado unos días de silencio, porque ella era alguien que merecía algo más que el consabido minuto.
Julia era una de nosotras en la oficina, en el desayuno, tomando cañas o cenando , y por eso la muerte nos ha tocado tan cerca y por eso yo, francamente, me siento escandalizada. Ya sé que hay mucha gente que muere jóven, pero esas muertes causan un estupor que nos dejan sin palabras, son muertes innecesarias y casi se diría que provocadoras.
Me gustaría, ahora que ya nada tiene remedio, que los hijos de Julia supieran que su madre fue una buena persona , que siempre tuvo una sonrisa cordial para todos , que nunca hizo mal a nadie , que era divertida, que disfrutó de las cosas pequeñas y que tenía muchos amigos, entre los que me gusta contarme. Porque creo que es importante ser consciente de lo que han sido tus padres y los hijos de Julia han tenido esa ventaja, esa tremenda ventaja que ya nadie les puede quitar. Ella les ha dejado su marca , seguramente su inteligencia, su alegría y su sentido del humor , los ojos azules o que era un poco testaruda. Esa es la verdadera herencia y eso es lo que le da sentido a la vida, lo bueno de nosotros que pervive en los que nos quisieron.
Lo duro es que a ella le quedaba fuelle para rato, le quedaban viajes que hacer y triunfos que conocer, suyos y de sus hijos, pero dicen que cada vida, una vez concluída, es completa y perfecta de principio a fin, y en ese sentido la vida de Julia ha sido bonita, ha tenido tiempo de amar y de trabajar. Y también de tener muchos amigos. Ha sido corta, pero ejemplar en muchos aspectos, y así la debemos considerar. La vida fue un regalo para Julia y, a pesar de las cosas que pasan, la disfrutó y la vivio contenta.
Y ahora yo quiero hacer mi particular despedida, porque Julia era una de nosotras, porque la vida y la casualidad nos unió durante unos años y congeniamos y nos reímos juntas.
Para que siempre quede su nombre en el misterioso más allá de la red : Adiós, Julia Salgado, nosotros nos alegramos mucho de haberte conocido y ya te estamos echando de menos.
Comentario:
Han pasado 364 días desde que tengo la constancia de no poder volver a hablar con Julia y la he recordado y echado en falta cada uno de ellos.
Ya sé que no vale de nada decirlo, y que en buena parte es puro egoísmo, pero para mí va a seguir siendo imprescincible.
Gracias por haber puesto, hace casi un año, este mensaje.
Marisa
Ya sé que no vale de nada decirlo, y que en buena parte es puro egoísmo, pero para mí va a seguir siendo imprescincible.
Gracias por haber puesto, hace casi un año, este mensaje.
Marisa
Comentario:
Fajas, ya sabemos que la vida es como un columpio. Ahora tocan horas bajas, ha sido un año más bien regular con un final triste, de despedida, de invierno con frío y escarcha. Lo sé. Pero para los que estamos aquí vendrá la primavera y nos quedan muchas cosas, entre otras la memoria fértil que aunque a veces nos juegue algunas pasadas, es el baúl de los recuerdos. Y en entre todos los recuerdos están los que compartimos con todos los que se van o se han ido. Es su forma de permabecer en nosotros, entre nosotros. Y mientras por aquí vagamos los que estamos en tránsito, nos tenemos unos a otros para darnos impulso y ánimo en los tiempos grises. Estas navidades un amigo ha escrito una felicitación navideña. Su mujer, muy querida para nosotros, acaba de salir con éxito de una radioterapia que nos ha tenido en vilo. Como es un tipo muy serio, más bien duro y aparentemente frío, nos sorprendió con su texto. Decía que los amigos son como las estrellas que en los momentos de oscuridad hacen que la noche se llene de luz. ¡Y nos daba las gracias! ¿Cómo se puede dar las gracias por sentir el dolor ajeno como propio? Eso se siente y ya está. Ya sabes que esas frases estilo Tagore no son muy de mi agrado, pero de su puño y letra cobraban un sentido muy distinto, el de sentirse acompañado en una angustia que no se puede describir. Yo le contesté diciendo que es verdad que son como las estrellas, pero no solo porque en la oscuridad den calor y hagan más claro el camino, sino también porque en los momentos de sol cegador, en los días de intensa luz, aunque no se les vea, sabes exactamente dónde están. No quiero ser cursi y sé que me estoy alargando mucho para un comentario, sólo quiero que sepas que aquí estaremos llueva, truene o relampaguee esperando el arco iris. Feliz año!!!
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Esta navidad, como otras, he esperado que Julia me llamase para tomarnos un café juntas en Sigüenza.
Pero Sigüenza este año no estaba para cafés, ni para casi nada, salvo un rato que nevó y estaba la ciudad sumida en el silencio y en la quietud, mientras caían los copos.
He pasado unos días en una residencia de ancianos y créanme, esa cosa que se llama vejez es una broma de Dios y mucho peor que el resto de las cosas malas de la vida. Ahora veo la muerte desde un prisma distinto. Lo voy a madurar un poco.
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Hola Rubias, que voy a comentar despues de esto. Gracias de nuevo. Un beso de parte de Dioni, Ignacio y Cristina.
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¿Así que Lerroux "constituyó el epítome del político venal, inconstante, de verborrea fácil y frivolidad oceánica, cuya habilidad maniobrera le encumbró durante un breve y desgraciado momento de la historia a los más altos cargos en la Segunda República"? ¿Los más altos cargos, encabezando seis veces el ejecutivo? ¿Es que el pueblo era tonto o qué? Menuda República tan buena reclamáis entonces con "el epítome" a la cabeza- Manda huevos, el cronista. Así se escribe la historia y la memoria (histérica) se anega de merde. Manda huevos (sic Trillo) , y con esos mismos huevos y unos trigueritos podrías hacerte un revuelto y largarte a esparragar. Pon los ñordos en otro inodoro. Sobre todo que en este no viene a cuento, que se nota estamos de duelo, y además es aburrido, confuso e inacabado (menos mal). Adios.
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Ni te olvidamos ni lo haremos nunca. Parece fácil decirlo y suena a tópico barato. Pero en este caso, por lo rápido, inesperado y el gran cariño que se supo ganar Julia sólo siendo como era, sin esfuerzo alguno, ya a por eso nada más y nada menos es parte de nuestras historias personales, profesionales, de nuestros secretos, intimidades. Una buena amiga que se ha ido. Dice la canción que algo se muere en el alma cuando una amiga se va. Qué cierto es, Julia. Qué gran verdad.
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Adios Julia, te tendre muy presente siempre, fuiste un ejemplo a todo nivel; como persona, como amiga, como jefa, como trabajadora... y como muchas cosas más. Al su marido e hijos les deseo mucha fortaleza para superar la gran pérdida; el recuerdo de como era Julia les dará fuerza para seguir. Un abrazo
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Julia, todos tus compañeros sabíamos que no te gustaba nada viajar porque te daba miedo el avión. Te deseamos un buen viaje ahora que te has ido lejos. Esta vez serena y tranquila con todo el cariño de quienes te quieren y en Primera Clase.
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Me ha sido imposible digerir el comentario de este invitado al que le supongo la buena fe de haberse confundido de tecla o de lugar. Estamos hablando de una amiga que se ha ido dejándonos un recuerdo imborrable. Por estos pasillos del Ministerio simpre parece que se van a escuchar sus pasos, su risa característica, su mirada socarrona, inmensamente azul, inteligente y a veces pícara. ¿Vámos a tomar un café? ¿Bajamos a tomar una caña? ¿Un cigarrito a la rúa?. Julia sigue aquí solo que no sabemos el número de su despacho. Ahora que llegan estas fechas edulcoradas quisiera hacer llegar a Dioni, a Ignacio a Cristina, a sus familiares y especialmente a Carmen que se ha quedado sin una prima colega, cómplice y a la que también queremos, un beso fuerte de mi parte y de las rubias de bote que estamos apesadumbradas, algo huérfanas y tristes.
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¡Mae mia de mi vida, este invitado es como para cerrar la casa! Si todos los apóstoles de Zapa son así, apaga y vámonos, vaya fiestas que les van a dar a sus parejas, entendidas éstas como en el Arca de Noé, o sea, de dos en dos ( o de tres es tres). No me imagino yo a este invitado en estado de nonchalance, o de performance, con aroma a habano y pasando un buen rato con los amigos y el agua del Carmen. No señor.
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Vaya diario que tenía Azaña. Debía ser más denso que el guisado irlandés.
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Me apuesto que el de Azaña es Pepiño que se infiltra.
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Esto se pone muy espeso y muy municipal y fajas ha estado muy ajustada en su observación. Si este blog va a ser pasto de la fiebre electoral me voy a otro.
Un recuerdo para Julia.
Un recuerdo para Julia.
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Creo invitado que te has excedido un poco: en pura urbanidad bloguera sólo en contadas ocasiones el invitado debe escribir más que el posista. Y que casi todo era introducción.
Pero ya que lo dices, tienes razón, qué mal todo: conejo para navidad y nada de propinas a los camareros. Esto si que es un golpe bajo a la ciudadanía. Y a Zapa que le den conejo y propinas como aguinaldo.
Pero ya que lo dices, tienes razón, qué mal todo: conejo para navidad y nada de propinas a los camareros. Esto si que es un golpe bajo a la ciudadanía. Y a Zapa que le den conejo y propinas como aguinaldo.
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El 20 de agosto de 1932, al caer la noche, como acostumbraba, Manuel Azaña apuntó en su diario lo siguiente: "Lerroux ha hecho a los periódicos unas declaraciones asombrosas; dice que Sanjurjo le invitó a tomar parte de la conspiración, y que él se negó". Breve y demoledor, este comentario del entonces presidente del Gobierno (página 1.066 del tercer volumen de sus obras completas, recientemente editadas en un gigantesco esfuerzo en favor de la memoria y la democracia por Santos Juliá y el Centro de Estudios Constitucionales) resume en dos frases la personalidad de Lerroux, a la sazón dirigente del Partido Radical. Lerroux, que no es hoy ni siquiera una sombra en el pensamiento de la mayoría de los españoles, constituyó, sin embargo, el epítome del político venal, inconstante, de verborrea fácil y frivolidad oceánica, cuya habilidad maniobrera le encumbró durante un breve y desgraciado momento de la historia a los más altos cargos en la Segunda República.
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Envuelto en una cultivada mezcla de 'nonchalance' y aroma de cigarro habano, Rajoy pasa por prudente
Hay que situarse en la escena para comprender el asombro de Azaña por la reacción de Lerroux a la sanjurjada, como vino enseguida a denominarse el golpe de Estado que, calentados los cascos por el Estatuto de Autonomía de Cataluña, entre otros asuntos, había intentado en Sevilla el general Sanjurjo diez días antes. La asonada fracasó, primero en Madrid y luego en la capital andaluza, y el general, llevado a juicio, fue condenado a muerte, pena que resultaría luego conmutada por cárcel a instancia, precisamente, del propio Azaña.
Resulta fascinante, visto en retrospectiva, que entre declaraciones en galimatías a los periódicos, tarascadas en el Congreso de los Diputados y la confusión propia de tales situaciones tenga Azaña unos segundos para acertar con este pequeño apunte en dos de las características que han arruinado tantas veces las mejores oportunidades de España a lo largo del siglo XX: el carácter voluble de muchos de sus políticos y la debilidad de sus convicciones democráticas, rasgo este último del que la parte más asilvestrada de la derecha política no ha logrado deshacerse del todo aun hoy.
La anécdota de Lerroux, además, pone el foco sobre otra cuestión que en cualquier democracia occidental sería imposible de ignorar, pero que en la España de hoy resulta casi siempre inasible. A saber: ante la revelación de un hecho especialmente grave que afecte al Gobierno o al Estado, la pregunta de cuánto sabía el líder, cuándo lo supo y hasta dónde consintió. En la barahúnda que debieron ser aquellos días, Azaña garabatea sólo unas palabras, sumergidas además en un mar de centenares de páginas que abarca uno de los periodos más agitados de nuestra historia, pero ahí se perfila esa pequeña joya sobre la relación entre carácter y complot político: "Dice que Sanjurjo le invitó, etcétera".
Viene esta larga introducción a cuento de uno de los episodios más graves que ha sufrido la democracia en España en los últimos años. Quiero hacer constar por adelantado, para evitar en la medida de lo razonable los aspavientos de los corifeos mediáticos que tratarán de arrimar el ascua a sus mentiras, que no planteo paralelismo histórico alguno entre la sanjurjada y el reciente intento del Partido Popular de hacerse con el control del Tribunal Constitucional para, so capa de buen derecho, dejar en las raspas la legislatura de José Luis Rodríguez Zapatero, a comenzar por la reforma del Estatuto de Autonomía de Cataluña (siempre el Estatuto de Cataluña), el matrimonio entre homosexuales después, la ley de paridad, y así hasta una docena de normas aprobadas por el Congreso de los Diputados que han transformado este país desde que el PSOE ganase las atormentadas elecciones del 14 de marzo de 2004.
Si traigo a colación la idea de Azaña es porque, muy oportunamente, coloca el deb
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Envuelto en una cultivada mezcla de 'nonchalance' y aroma de cigarro habano, Rajoy pasa por prudente
Hay que situarse en la escena para comprender el asombro de Azaña por la reacción de Lerroux a la sanjurjada, como vino enseguida a denominarse el golpe de Estado que, calentados los cascos por el Estatuto de Autonomía de Cataluña, entre otros asuntos, había intentado en Sevilla el general Sanjurjo diez días antes. La asonada fracasó, primero en Madrid y luego en la capital andaluza, y el general, llevado a juicio, fue condenado a muerte, pena que resultaría luego conmutada por cárcel a instancia, precisamente, del propio Azaña.
Resulta fascinante, visto en retrospectiva, que entre declaraciones en galimatías a los periódicos, tarascadas en el Congreso de los Diputados y la confusión propia de tales situaciones tenga Azaña unos segundos para acertar con este pequeño apunte en dos de las características que han arruinado tantas veces las mejores oportunidades de España a lo largo del siglo XX: el carácter voluble de muchos de sus políticos y la debilidad de sus convicciones democráticas, rasgo este último del que la parte más asilvestrada de la derecha política no ha logrado deshacerse del todo aun hoy.
La anécdota de Lerroux, además, pone el foco sobre otra cuestión que en cualquier democracia occidental sería imposible de ignorar, pero que en la España de hoy resulta casi siempre inasible. A saber: ante la revelación de un hecho especialmente grave que afecte al Gobierno o al Estado, la pregunta de cuánto sabía el líder, cuándo lo supo y hasta dónde consintió. En la barahúnda que debieron ser aquellos días, Azaña garabatea sólo unas palabras, sumergidas además en un mar de centenares de páginas que abarca uno de los periodos más agitados de nuestra historia, pero ahí se perfila esa pequeña joya sobre la relación entre carácter y complot político: "Dice que Sanjurjo le invitó, etcétera".
Viene esta larga introducción a cuento de uno de los episodios más graves que ha sufrido la democracia en España en los últimos años. Quiero hacer constar por adelantado, para evitar en la medida de lo razonable los aspavientos de los corifeos mediáticos que tratarán de arrimar el ascua a sus mentiras, que no planteo paralelismo histórico alguno entre la sanjurjada y el reciente intento del Partido Popular de hacerse con el control del Tribunal Constitucional para, so capa de buen derecho, dejar en las raspas la legislatura de José Luis Rodríguez Zapatero, a comenzar por la reforma del Estatuto de Autonomía de Cataluña (siempre el Estatuto de Cataluña), el matrimonio entre homosexuales después, la ley de paridad, y así hasta una docena de normas aprobadas por el Congreso de los Diputados que han transformado este país desde que el PSOE ganase las atormentadas elecciones del 14 de marzo de 2004.
Si traigo a colación la idea de Azaña es porque, muy oportunamente, coloca el deb
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La echo de menos yo también.





