ATORMENTADA CON LAS TORMENTAS
Septiembre empieza con esa luz del mielero, dulcemente teñida y matizada. Las noches calientes nos trajeron una tormenta distinta y violenta, más del Caribe que de estos pagos, impropia de continentes viejos y prudentes. Por un momento pensé que el acelerador de hadrones había decidido provocar un agujero negro que se tragaría la Tierra, según auguraban los malpensados. Qué catástrofe más ruidosa, con toda la cacharrería que ha fabricado el ser humanos durante todos estos años - pensé. Y pensé en los rascacielos - rascaleches, que decía León Felipe - y en las grandes barriadas, en los trenes, barcos y aviones. En el metro de Madrid, volando por el espacio hasta el infinito, y en los Ministerios, todo el papel y cos archivadores bailando por el agujero negro, con gran estruendo. ¡Guauuu!
Dios, qué poca cosa somos los seres humanos y cuánta basura fabricamos. Y si no que se lo pregunten a las Koplovich, que hacen de la recogida, su tesoro y pasan el día separando en bolsas de colores lo que tiramos mal.
Luego pasó y no hubo más hasta que salió Zapatero a decir que no dice ya nada. A buenas horas. ZP me dio un poco de pena, hasta la Vice, que es mujer de una sóla fidelidad - bueno, digo yo - miraba al más allá desesperada, ella sí quería que se la tragase el agujero negro. Las cosas pintan bastos en economía y no son augurios, sino realidad. Pues estamos arreglaos. Dicen que van a poner la jubilación a los setenta y el suicidio asistido, quieras o no quieras, a los setenta y cinco. Que esto de ser longevos es fatal.
Y para que mi vida esté aún más atormentada, en el Ministerio ya no se ve mi blog y, claro, nadie me comenta ni flowers. Si no me lo arreglan los jefes de ya.com, me cambio de alojamiento a ver encuentro uno que resulte más de fiar. Amenazo.
Besos al que pueda leerme y mucha felicidad otoñal.





