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Desayuno de trabajo
Opinión, cultura, comentarios de política y sobre la vida en general.
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CASI NAVIDAD

Me ha entrado la manía de adelantarme a los acontecimientos y ahora actuo como si fuera ya navidad. De hecho nuestro anfitrión de este verano, en Lou Couder, nos ha enviado una preciosa foto de nuestra casa eventual en el Perigord este verano.

Al principio iba adelantada un par de horas, pero ahora me estoy adelantando hasta mi próxima jubilación y cualquier día me quedo en la cama como una señora, o como una señora puta, que las señoras de ahora se levantan bien temprano para trabajar y sólo las putas permanecen en horizontal, por su trabajo, aunque vaya usté a saber como trabajan las putas de ahora, las pobres, que por no tener, oye, ni derecho al paro.

Decía mi tía Nena que lo de madrugar era un invento de los malvados socialistas para fastidiar a los señores de antes. Y que por la mañana en las calles no había más que escupitajos. En esto llevaba razón, la gente antes escupía más y no sólo los judíos, que como escupieron a Cristo se llevarón la fama.

Como se puede ver, mi tía Nena tenía unas ideas preconciliares, pero yo la quería mucho y la echo de menos en las largas tardes solitarias de Sigüenza. A veces la evoco y la convoco y el sábado hasta me asomé al balcón, convencida de que me hacía señas desde la casa de enfrente.

Y es que en Navidad se añora como nunca la vuelta a la infancia y yo me he quedado sin reyes magos como me quedé sin abuelas y sin tías y sin padre y casi casi sin madre. Tanto me ha cambiado la vida seguntina y tan solitaria se me antoja, que si me sigo adelantando, me veo en cuatro días jubilada, en otros cuatro con la memoria a cuadros como mi madre, y en otros cuatro haciendo compañía a mi familia en la pinarilla.

Pero me voy a hacer el propósito de ir despacio en esta temporada que se me avecina y disfrutar del ocio sin recurrir al IMserso que me pone los pelos de punta. Y de pasarlo bien bien en Navidad, lejos de esas manías que me entran por culpa de las compras y de los quilos que se me amontonan.

Lo cierto es que Madrid está precioso, iluminado con discreta elegancia y que el 25 de diciembre disfrutaremos de una comilona estupenda en casa de Toya, en el Cañal, con toda la familia Marquina-Velasco-Bernal-Dominguez-Cabrera-Ley. Y sus adláteres. Tenemos niños, tenemos turrón y tenemos a mi madre, Ja, que ahora dice que se llama Eulalia.

Si esto no es ser feliz, que venga Dios y lo vea. Au revoir, monsieur Gehring, joyeux nöel.
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