EL PADRINO
Han puesto en la tele las tres partes de El Padrino. Creo que yo las vi muy separadas, pero este mes he visto las tres y me han parecido suntuosas, voy a comprarlas para verlas juntas de vez en cuando y poder vivir esa vida tan dura y al mismo tiempo tan lujosa. Coppola y Puzzo, un magnífico contubernio para mostrarnos el poderío y la miseria de la Cossa Nostra. Marlon Brando y Al Paccino, maravillosos.
Viéndolas y disfrutándolas he recordado Sicilia, donde estuve el verano del 2007, tan hermosa y tan decadente.
Y también he hecho el propósito de revisar la serie de las series: Los Soprano, otros gansters fundamentales para la vida del cinéfilo.
He pensado en Victor, que el año pasado vio todo el cine clásico y negro que existe y nos regaló un ensayo sobre delincuencia y cine clásico , magnífico. Y además he pensado que él siempre dice que lo escribió con la neurona que le queda. Y que es de buena calidad y resiste.
Como una cosa lleva a la otra y hablando de neuronas, estoy asustada del estado de las mías. Creo que me he colgado al blog por no dejar de escribir y por lo tanto de recordar palabras y situaciones. Y para acordarme de las cosas que hago. Mis neuronas llevan un paso vertiginoso, podría decir que se están evaporando sin remedio. Bueno, por si tiene remedio o freno este asunto , voy a recurrir al doctor en cuanto vuelva de las navidades y pueda estabilizar mi bolsa y mi vida. Quizá sea un estrés post traumático por las compras navideñas, o algo así.
También es porque nunca me he sentido tan sola como ahora, y eso machaca mucho: Sola en casa 2, como en el cine. Sola en Sigüenza, sola en la oficina, Victor no está, Maguinda se ha ido y Princesita tiene un estado muy alterado, por el trabajo y por su jefe Pitito. Sola en este blog.
Y como los recuerdos aparecen como las cerezas, hablando de soledades en la oficina, hoy quiero recordar a Julia Salgado. No hemos podido olvidar su sonrisa y su amistad, ahora hace un año que la perdimos.
Pues amigos míos, haced un pase de seis horas con El Padrino y la vida sera apasionante. Esos eran malos buenos y no los etarras estos que se hacen pis en los pantalones. El cine mejora mucho la vida y, a estas alturas de la mía casi prefiero vivir en casa de Vito Corleone y que me ametrallen los de la otra familia. De verdad.
Besos y buenos días de frío.





