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Desayuno de trabajo
Opinión, cultura, comentarios de política y sobre la vida en general.
Sindicación
 
2009
FELIZ AÑO a todos los que me visitais. Ya se están acabando las navidades, fechas que los cristianos y los comerciantes califican de mágicas, metiendo en el lío a niños, adolescentes, padres desprevenidos y abuelos resignados. Y mayormente a los neocatecumenales de Kiko Argüello que me han dicho que se ponen tremendos con la navidad. Pero en mayor o menor medida todos hacemos el juego de la navidad.
Retroceden nuestros recuerdos, manipulados por gentes desalmadas, y llegamos a duras penas - siempre en diciembre - hasta la niñez, la patria universal de la irresponsabilidad, en el buen sentido de la palabra, cuando sólo éramos responsables de ser felices y no gritar demasiado.

Teníamos padres jóvenes, abuelos de pelo blanco, cantidad de tías y primos y los niños ocupábamos el reino de la navidad con nuestros belenes, villancicos, cartas a los Reyes Magos y largas vacaciones. Cenábamos con los mayores en la mesa del comedor y todo era alegría y mucho pavo. La verdad es que siendo las cosas tan agradables en esos tiempos de azúcar, los de mi generación pasamos la navidad en la edad adulta echando de menos a los padres y a toda la familia que falta, que es un montón, echamos de menos los regalos de reyes y el belén, tan gracioso. Echamos de menos correr por el pasillo con los primos y ver a tu tío un poquito colocado. Y la gran cena que no se sabía quien la compraba, quien la guisaba y quien la recogía.

Ahora en vez de padres, tenemos hijos y ellos nos traen a nuestros nietos que son los que corren por el pasillo y se llevan casi todos los regalos de papá Noel, ese gordo borrachin, y de los Reyes Magos, un poco cabreados por el desplazamiento sufrido en la navidad a causa de la globalización. Y los papás y los abuelos a gastar, a guisar y a limpiar. Esto ya no es lo que era. Y encima engordamos un par de quilos por cadera y semana por culpa del turrón y del champán.

Pero es raro que la publicidad nos obligue a tanto. O la religión, o la educación, o la idea familiar. ¿Será lícito condenar a nuestros niños a una edad adulta con tantos traumas navideños? Hagamos algo por ellos ahora que estamos a tiempo. Yo creo que nos debíamos ir todos a la playa a pasar las vacaciones y santas pascuas y nunca mejor dicho.

Este año 2009 amenaza malo según dicen y, sin embargo, yo tengo un pálpito y creo que va a ser bueno. Ya veremos. Mi propósito es escribir un novelón que me de mucho juego, mucha diversión y, si pudiera ser, algo dinero.

Así pues gritaré con Maguinda "A por ellos, oé". y que sea lo que Dios quiera.Feliz año nuevo.
No