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Desayuno de trabajo
Opinión, cultura, comentarios de política y sobre la vida en general.
Sindicación
 
CALOR

El viernes, cuando más calor hacía, alrededor de las cuatro de la tarde, íbamos Pedro y yo en el coche, en compañía de mi cuñada, con el aire acondicionado roto. Por las bocas negras del salpicadero salía un aliento caliente, que olía, dijeron ellos, a eructo de motores y alquitrán. El ambiente era denso y todos íbamos un poco cabreados por la avería, pero como Pedro considera que su coche es una especie de extensión de sí mismo, pues no decíamos mucho, hubiera sido como censurarle a él algo personal.

Yo tengo un coche sin aire acondicionado y voy y vengo por ahí. Sudando, eso sí, pero sin desfallecer. Y en mi más tierna infancia nos íbamos a Cádiz y hacíamos noche en la sartén de Andalucía, es decir, en Écija, la gente estaba en la calle abanicándose a las tres de la madrugada. Mis padres, mi hermana y yo, todos metidos con el equipaje en un Renault 4/4 muy gracioso, de aquellos que hacían la competencia al 600, y que no se abría la ventanilla más de cuatro dedos. Por eso se debían llamar 4/4, cuatro cuatro dedos, o sea. Y llegábamos a Cádiz chorreando y muy contentos de ver por fin el mar, después de pasar tantas penalidades.

Pues como digo íbamos el viernes con mi cuñada a Sigüenza, sin aire acondicionado, en unas condiciones pésimas, yo ya perdí la paciencia, y venga quejarme, y mi cuñada que es de Aragón, más concretamente de Hijar, luego me confesó que no quería molestar, pero que le sudaba la “foetera”, que es la nuca en aragonés, no vayáis a pensar otra cosa.
Fue cosa de hora y cuarto y cuando llegamos a Sigüenza nos pareció que llegábamos al Paraíso Terrenal, a veces hay que sufrir un poco para disfrutar de lo bueno de la vida, que en ocasiones es una sombra en mitad del camino a Cádiz o una cena de tortilla de patatas y ensalada en la terraza fresca del Milano. Y no soy yo muy partidaria del masoquismo, pero aguantar un poco tiene sus compensaciones.

El sábado celebramos en el jardín la fiesta de mi tía Nena, auténtica matriarca familiar que cumplía 90 años. Antes, cuando eran muchos, la ninguneaban bastante, pero ella ha resistido, cuidando de todos, abriendo la casa familiar a todos, manteniendo el fuego del hogar, haciendo croquetas buenísimas y natillas con rocas de merengue, y se ha ganado el respeto de los hermanos y de los sobrinos. Así que en la actualidad, con bomba de oxígeno y todo, reina en su casa de San Roque, donde todos la visitamos. El que resiste gana y ella, con o sin oxígeno, hizo croquetas para veintiocho, que ya tiene mérito, con este calor y con noventa años. Creo que esta es la mejor época de su vida, donde ve los logros de su esfuerzo personal, que cosas.
 
Comentario:
Fajas, debo confesar que a mi también me suda la foetera a discreción... y no estoy segura de que me refiera a la nuca, que no soy aragonesa. Me adhiero a los parabienes y felicitaciones: a tí, aunque este año sin tuna ni botín, y a la entrañable Tia Nena, tía extensiva de quienes la conocemos a través de los años, anécdotas y letras. Aún recuerdo un flan sublime.
 
Comentario:
Felicidades para tí y para la Tía Nena, la campeona de las croquetas!!!
El próximo año, que las dirija sólamente, un poquito de por favor!
Besotes
 
Comentario:
A madre no la invitaron... pero muchas felicidades a vuestra tía Nena.
No