LA CAZA DEL OSCAR
El viernes fuimos a ver Slumdog Millionaire, una película preciosa, y hoy veo que ha barrido en los Oscar, me alegro. Y también me alegro por Penélope Cruz, que ha recibido el suyo muy merecidamente, aunque debo decir que la pelicula de Wody Allen "Vicky, Cristina, Barcelona" es seguramente la que menos me ha gustado de Allen, aunque siempre tiene un toque que me seduce, este judío bajito.
Y que Pe se lo merece es evidente, pero que ha estado de cine en otras muchas, como en Jamón, jamón, en Volver, o en Belle Epoque, por citar algunas.
En el portal de mi casa me encontré el viernes, cuando salía hacia el cine, con el Ministro de Justicia. Iba de furtivo, deprisa-deprisa, pero le delataban los escoltas y el coche atravesado en la calle.
No me dio tiempo a saludarle y a preguntarle por su jefa de Gabinete que es una amiga mía. No estaba el horno pa bollos.
Mariano está pisando en este momento arenas movedizas, abandonado de sí mismo y de sus compañeros, que son un poco perros en la política, y le dan de lado en la primera. Y , en ese sentido, le comprendo, porque una misma está pasando por un trance similar, no en la política, sino en la vida privada, y es mala cosa. Mala cosa no saber qué hacer ni que rumbo tomar. Él, con soberbia varonil, se pone chulazo y contesta a la prensa con ira, y yo me voy a ver a mi neurólogo porque tengo la cabeza como una olla a presión y eso me causa tristezas indescifrables.
Si yo tuviera o tuviese fe y confesor estaría todo el día dándole la vara. ¡Dios de mi vida, ahora que lo medito, qué rollos les han debido dar en los tiempos del innombrable Franco, a los pobres confesores!.
Ahora la cosa se diversifica: unos echan la culpa al contrario, otros van al psiquiatra, o al psicólogo, o al médico del ambulatorio. Yo martirizo a mis amigas o pido hora al neurólogo, dependiendo de la gravedad, y algunos se van a la parroquia y se tratan gratis con el confesor. Pecado-culpa- confesión-perdón-penitencia, que buena cosa para el alma, y otra vez a pecar: la mejor terapia, la echo muchísimo de menos.
En las películas las vidas suelen tener arreglos finales bastante previsibles, en ellas hemos aprendido lo que es bueno y lo que es malo para los americanos. Pero cuando te toca hacer tu propia película resulta que cuando quieres recapacitar y dar la vuelta atrás en la cacería, porque has visto que en el puesto de al lado está Garzón, por ejemplo, te invade la pereza y te abandonas al fasto y la molicie que reina en tales eventos: el solecillo, las cuernas fugazmente entrevistas entre el follaje, el tentempie de alubias de Tolosa , el rico fiambre de cabeza de jabalí y las tortas del Casar, los halagos, la conversación entre hombres poderosos. Cosas así y cantos de sirenas te mantienen paralizado. Y dejas que pase la vida tan seductora y luego es difícil negarlo y si encima te pones borde y chulo pues es mucho peor. En la religión es más fácil:
- "¿Y cuántas veces?"
- "Muchas, padre"
-"¿Y hablaste con el juez de cosas malas?"
- "Un poco, padre"
- "¿Y llevabas licencia?"
- "No, padre".
- "¿Tuviste malos pensamientos?"
- "Algunos, padre"
- "¿Y te arrepientes?"
- " Sí, padre"
- "Pues reza tres padrenuestros y tres avemarías y vete en paz, hijo mío".
Así da gusto. Esto sería en una película de Manolo Gómez Burr. Pero en las de Coppola, a mitad de la confesión entraría uno malote de verdad y barrería la capilla con una ametralladora, mientras la sangre de confesor y confeso y de alguna feligresa, correría bajo los bancos y salpicaría la cara de Nuestro Señor.
- "Oye, que no es para tanto " - me diréis. Pues quizá no lo sea, pero ¿quién no ha tenido gana de desaparecer para siempre alguna vez en la vida real? O de irse de misiones, o de morir salvando a un niño del fuego, o de entregar el corazón para un trasplante. De tener, en definitiva, un final de cine.
Yo, con esta educación católica de las monjas francesas, siempre me siento en estado de culpa y dispuesta al arrepentimiento, pero veo que Mariano, que recibió una educación parecida a la mía - aunque yo sí sé donde está Andalucía - tira p' alante y en vez de culparse, culpa a la oposición, a la prensa, a los tontos y a los de derechas. Cuando estás en una situación real que te supera, te gustaría que nada fuera verdad y que acabasen dándote el Oscar de Hollywood por tu maravillosa interpretación.
Si la vida fuera una película, todos querríamos hacer papeles de nobles seres humanos. Pero no siempre en la vida los humanos sabemos, podemos o queremos hacer de buenos y nobles, así que se organiza un embrollo de no te menees y nunca te dan el Oscar.
Enhorabuena a los que lo consiguieron: Penélope de Alcobendas, ya brillas fulgurante en el firmamento de Hollywood. Y buenos días a todos.
Comentario:
Tienes razón Asukiki, muchos peros y aunques. Pero ¿has visto la oportunidad en el asunto planteado? Nada más citarlo me llega la noticia de la dimisión. Mariano es un hueso duro de roer para este presidente tan blandito. Seguro que le ha dado un discurso solemne para decirle que se vaya y no moleste. Habrá dicho, pronunciado, manifestado, verbalizado etc, unas trescientas obviedades antes de ir al grano, cuando tratándose precisamente de granos sólo tendría que haberle dicho: Mariano cállate, que eres un grano en el culo de este presidente.
Comentario:
Fajas:demasiados aunques y peros. Pero me alegro de verte ¿Sabemos algo de Maguinda?





