ESCARAMUZAS DE PRIMAVERA
Esta semana he estado en varios lugares: el domingo estuve en El Cañal, viendo a mi madre. Toya cortó los primeros narcisos, supongo que este domingo se habrán multiplicado y el campo será una fiesta. Se estaba de cine y al día siguiente brillaba también el sol en los cuadros de Tarsila do Amaral, en la March, me gustó.
Y hablando de cine, ayer fuimos a ver El Lector, estupenda, yo había leído hace tiempo la novela, pero me gustó más la película. Es curioso porque hace años, si había leído el libro, las películas solían defraudarme, me las había imaginado distintas y las había hecho mías de otra manera. Ahora no, me suelen gustar más las películas que el libro. O los directores son magníficos y los recursos del cine van más allá, o es mi imaginación que se va quedando corta, me lo temo. En la película suelo apreciar matices que en el libro se me escapan.
Como siempre a la salida, Pedro y yo discutimos sobre la película y en el corto trayecto a casa siempre tomamos posturas diferentes, realmente somos muy distintos, pero a veces me parece que es una discusión entre nosotros y por nuestras cosas. En este paseo de vuelta a la vida real de casa creo que dirimimos los roces de toda la semana y son los protagonistas los que cargan con nuestros sentimientos y re-sentimientos tan callados.
Quizá sea buena terapia, aunque solemos acabar enfadados. Ayer Pedro acusó al protagonista de no haber contado la verdad en el juicio y yo le pregunté que si él - Pedro - no tenía algún secreto que le humillara tanto que prefiriese morir a que se supiera. Yo entendí que él sufriera por el secreto de ella y , aunque sabía que podía salvarla, respetase su silencio. Él se enrocó en que el Lector debía haberlo contado y trasladó de golpe y porrazo a la protagonista a la vida real, que si cuando estuviera libre se daría cuenta y podría solucionar todo y cosas así.
Yo detesto que me saquen de lo imaginado y me lleven a la realidad , así que le dije que la realidad era una merde, alors ¿Para qué quiere nadie vivir en la realidad pudiendo manejar las cosas , la felicidad o el sufrimiento, a su antojo en el pensamiento? Él no entendió esta chorrada, que en realidad era un vil ataque, y ahora sí , ahora las diferencias de criterio sobre la película, marcan una distancia infranqueable, yo me suelto de su brazo y voy retrasando el paso, sólo porque sé que le molesta que ande despacio. Él va delante de mí y su espalda me dice todo lo que se ha callado, o lo que yo me imagino que no ha dicho. Ambos continuamos la discusión por lo privado y en silencio justo hasta llegar al ascensor.
Estas pequeñas escaramuzas de cine suelen acabar en tablas y no significarían nada si él me diera un beso en el ascensor. Pero a veces no lo hace.
Buen fin de semana
Comentario:
Ya suponía yo que era un gilipollas de cariño...
Comentario:
No te llamo gilipollas, te digo que no seas gilipollas, que no pasa nada por tomar tú la iniciativa. En cualquier caso, era cariñoso, sorry.
Comentario:
Te da la razón a medias, porque además te sugiere que no te quedes con el beso, que subiendo a un piso alto como el tuyo, hay tiempo para otros deleites carnales. Fajas, te veo haciéndo el pino en el ascensor.
Comentario:
Vaya que sorpresas me encuentro: Solateras me llama gilipollas y Yasty me da la razón. Las cosas no son así de claras en la vida real, tienen multitud de matices. Bareto me aconseja que me vaya a Paris, coma cuscús y me acueste con un negro, supongo que para variar. Vale lo de Paris y el cuscús, lo del negro se me hace más cuesta arriba, a estas alturas tendría que pagar y con este sueldo no sé si se me iba a salir de presupuesto. A lo mejor puedo pagarlo con eso de la caja fija, que parece que muchos concejales aquí y allá viajan por ese concepto y les sale gratis hasta lo del negro.
Comentario:
Pienso como fajas. Y lo de los ascensores da mucho más que para un beso si se tercia, al menos en las películas. Que el mundo de los pensamientos es mucho más rico que la realidad, no admite duda. Siempre puedes ponerle el final que te salga de la mandarina. Y desde luego que si yo callara un secreto en el que me fuera la vida, esperaría de un amigo, un amante o un amor, que lo respetara hasta la tumba. Eso es un amigo.
Comentario:
Pues dáselo tú, Fajas, no seas gilipollas.





