FUEGO
No puedo hoy por menos que hablar del fuego, porque esta vez me ha tocado muy cerca, soy de la zona, conozco el lugar y conocí a uno de los jóvenes que ha muerto cuando era sólo un niño y compartía juegos con mis hijos.
La provincia de Guadalajara, pobre y abandonada, poco reivindicativa, torpemente explotada para el turismo, es una de las más hermosas y desconocidas de España. Y uno de los lugares más preciosos es precisamente ese que ha desaparecido por la estupidez de un aficionado al campo y a la barbacoa, invento hortera importado del modo de vida americano, amigo, dicen, de la cueva de Casares. Con estos amigos, la naturaleza no necesita enemigos.
El fuego es hermoso y arrasador como una mala pasión. Si tuviésemos la opción de cambiar árboles por llamas y que estas durasen tanto como un bosque, quizá lo pensaríamos y, como sobre gustos no hay nada escrito, en algunos sitios de clima frío pondríamos al alimón enormes lenguas de fuego, cascadas de agua y hermosos árboles, todos los elementos de la naturaleza en perfecta armonía sobre la tierra roja de mi pueblo.
Pero por desgracia las llamas tienen un carácter inestable, nacen pequeñas y delicadas, necesitan mimo y alimento, y cuando crecen, se revuelven, explotan en mil chispas y acaban matando todo lo que tocan, muchachos inocentes, gente buena que sólo trata de ayudar a los demás y maravillosos bosques irrecuperables. Lo que queda tras el fuego es desolación y miseria, porque el fuego es traicionero y nunca merece la pena a pesar de su seductora belleza.
Hablo del fuego por no hablar de los políticos. Ni el bosque desaparecido, ni los hijos muertos se merecen esta vergüenza, ni creo que el resto de los españolitos de a pie nos la merezcamos. Para los políticos no existe nada en el mundo que no sea “su” dinero y “su” poder. Por el poder pueden justificarlo todo. Todo de todo. El dolor, la desolación, la injusticia o la pobreza son sólo situaciones favorables o desfavorables de las que se alimentan.
Tuvimos el año del chapapote, tuvimos el año del terror y de las bombas, este es el año del fuego y la sequía. ¿Quién salió ganando a costa del dolor ajeno? Pues los políticos y nada más que ellos. Ellos son lo que queda después del fuego: la escoria.
Comentario:
No quería traer a colación tiempos idos, querido esposo. Lo pasado, pasado. Pero ya que hablamos de fuegos, tengo que decirte que aquel affaire de tiempos maraguayos encendió uno del que aún te estás beneficiando tu mismo. ¿O que no te acuerdas de este pasado puente en el curso de verano de Tarrasa? O si no, ¿por qué sigues comprándome tereré?
Comentario:
Me has llenado de emoción, Palmira. En estas soledades, a la gente con seny les suelen afanar el bolso. Recuerda lo que nos pasó por tu mala cabeza antes de aquel célebre congreso en Maraguay, que me pisparon la ponencia y tuve que decir cuatro tonterías mientras tu me la dabas con un sirio. Que no se me ha olvidado por mucho que ayudaras en la resolución del caso.
Comentario:
¿Que estamos solas? Esto del veraneo masivo es una costumbre pequeñoburguesa. Los catalanes con seny permanecemos en Barcelona.
Comentario:
Se ve que no solo el fuego ha asolado once familias y una bellísima zona alcarreña, sino también ha desertizado el blog. Este año todo el mundo ha partido a la fresca antes de tiempo huyendo de estos calores, de estos fuegos y de otros. Nos hemos quedado en "ná" que diría nuestra querida Pepa Gemío. Pero, Fajitas, quedamos los mejores, los supervivientes a todos los fuegos inclusive al del infierno si es que tal lugar existe... digo... claro que existe. Parafraseando a H.G. Wells, está aquí, en este mundo... a pocos kilómetros y a veces en nostros mismos. Parezco un folleto de esos de citas célebres y babosas, lo sé, pero el día no da para más, qué se le va a hacer. Hasta el 5 de Agosto, que me voy, seguro que estaré de lo más espesa y sin mucho ánimo para pensar que se me derriten las ideas y las meninges y no es la primera vez, ya tu sabes.





