NACER
El domingo, mientras comíamos en El Cañal - Ja por segunda vez -, nos llegó la noticia del nacimiento de Lucas, hijo de Juan, hijo de Toya, hija de Ja: ésto parece el libro de las Tribus de Egipto. Lucas pesó 3'400 y dejó un vacío considerable en el vientre de su madre, Eva . Tratándose de nacimientos una siempre dice "vientre", por la cosa de la educación cristiana. Si hablásemos de moda o de regímenes de adelgazar diríamos "tripa" .
La cosa es que Lucas llegó al mundo el domingo justo cuando llegó la primavera, completamente nuevo , sano y guapo, pero supongo que desprevenido. Llega en momento de crisis económica y, según dicen, de valores espirituales.Siempre que se acaba el dinero se suele recurrir a los valores humanos.
Cuando yo nací, allá por la postguerra española y en plena guerra mundial, había cartillas de racionamiento, braseros de cisco, muchos pobres pidiendo en las calles y muchos mutilados de guerra, eran tiempos oscuros y los valores espirituales, de los que se aseguraba que los hombres eran portadores, constituían un alimento espiritual y eran un conglomerado de Patria, Dios, honor y honradez, a ver qué vida, si no había otra cosa que llevarse a la boca.
Las mujeres compartían por entonces el hambre y el frío, eran portadoras de muchas sumisiones y tenían el ingente cometido de parir hijos para la Patria y educarlos para levantar el país, no el de PRISA, sino el nuestro, llamado España.
Aún así, yo recuerdo mi infancia tan feliz como el único lugar al que tengo que regresar ineludiblemente, de hecho no sé que hago tan lejos de mi sitio.
Lucas, quitando estos ratos de crisis preparada por los malotes del mundo para llevar la contraria a Zapatero, será un niño sano, querido, cuidado y feliz. Tendrá una esmerada educación, hablará varios idiomas y crecerá rodeado de hermanas y primos en las mismas circunstancias. Recordará su infancia como la recuerdo yo, como un paraíso feliz.
Tiene suerte Lucas, porque si hubiera nacido un poquito más abajo, geográficamente hablando, si hubiera nacido en Africa, por ejemplo, su esperanza de vida hubiera sido otra y sus valores eternos serían librarse de la enfermedad y conseguir comida todos los días.
Esos niños vecinos, esos niños oscuros, son nuestro peor pecado . Que la civilización a la que el hombre ha llegado no haya conseguido solucionar el hambre y la enfermedad, la educación y la seguridad de todos los niños del planeta Tierra, es la cosa más indigna en la que todos estamos involucrados, nos falta voluntad. Mientras el hombre tira los alimentos en el primer mundo, esos niños, que no votan, carecen de lo mínimo.
Ojalá todods los niños tuvieran lo que Lucas tendrá. Y a Lucas, que sonríe dormido en el blog de su padre, le deseo lo mejor.
La cosa es que Lucas llegó al mundo el domingo justo cuando llegó la primavera, completamente nuevo , sano y guapo, pero supongo que desprevenido. Llega en momento de crisis económica y, según dicen, de valores espirituales.Siempre que se acaba el dinero se suele recurrir a los valores humanos.
Cuando yo nací, allá por la postguerra española y en plena guerra mundial, había cartillas de racionamiento, braseros de cisco, muchos pobres pidiendo en las calles y muchos mutilados de guerra, eran tiempos oscuros y los valores espirituales, de los que se aseguraba que los hombres eran portadores, constituían un alimento espiritual y eran un conglomerado de Patria, Dios, honor y honradez, a ver qué vida, si no había otra cosa que llevarse a la boca.
Las mujeres compartían por entonces el hambre y el frío, eran portadoras de muchas sumisiones y tenían el ingente cometido de parir hijos para la Patria y educarlos para levantar el país, no el de PRISA, sino el nuestro, llamado España.
Aún así, yo recuerdo mi infancia tan feliz como el único lugar al que tengo que regresar ineludiblemente, de hecho no sé que hago tan lejos de mi sitio.
Lucas, quitando estos ratos de crisis preparada por los malotes del mundo para llevar la contraria a Zapatero, será un niño sano, querido, cuidado y feliz. Tendrá una esmerada educación, hablará varios idiomas y crecerá rodeado de hermanas y primos en las mismas circunstancias. Recordará su infancia como la recuerdo yo, como un paraíso feliz.
Tiene suerte Lucas, porque si hubiera nacido un poquito más abajo, geográficamente hablando, si hubiera nacido en Africa, por ejemplo, su esperanza de vida hubiera sido otra y sus valores eternos serían librarse de la enfermedad y conseguir comida todos los días.
Esos niños vecinos, esos niños oscuros, son nuestro peor pecado . Que la civilización a la que el hombre ha llegado no haya conseguido solucionar el hambre y la enfermedad, la educación y la seguridad de todos los niños del planeta Tierra, es la cosa más indigna en la que todos estamos involucrados, nos falta voluntad. Mientras el hombre tira los alimentos en el primer mundo, esos niños, que no votan, carecen de lo mínimo.
Ojalá todods los niños tuvieran lo que Lucas tendrá. Y a Lucas, que sonríe dormido en el blog de su padre, le deseo lo mejor.
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¡Dios de mi vida, cuanta tribu en este post! Vamos por partes. De Leire Pajin, nada. Ella lo dice con afán electoral y lo mío es de corazón. Otrosí, que yo era la pequeña de la familia:todo el mundo me cuidaba.
Me da cosa leer a los protagonistas de la historia sagrada, hasta ellos me producen nostalgia, debo estar muy enferma, porque vaya época de mierda, que hasta los hermanos te tiraban al pozo. Y los demás a trabajar el ladrillo, más o menos como hoy mismo.
Me da cosa leer a los protagonistas de la historia sagrada, hasta ellos me producen nostalgia, debo estar muy enferma, porque vaya época de mierda, que hasta los hermanos te tiraban al pozo. Y los demás a trabajar el ladrillo, más o menos como hoy mismo.
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Si hubiera estado entonces la Ministra de Igualdad, no habría yo caído en el olvido. Nacer hija única, después de 12 varones, violada por unos guarros y repudiada. Todos con tribus y yo con todas las plagas. Una lanza por las mujeres de hoy. Heroínas. Y Fajas, la mejor.
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Y que no te ayudé yo a conseguirlo, que te saqué del foso, mamón. Ingrato.
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Y eso que el que prometía era yo, que fuí Rey. No es justo. Mucho mejor cuando era niño, el preferido de papá Jacob y el envdiado por los pitufos mayores. Un ejemplo más de que el hábito no hace al monje. Yo, que interpretaba aquello de las vacas flacas y las gordas, hasta las locas. Pues, nada. Nunca te fies de la familia que te venden por un plato de lentejas. Perdón, papá.
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Sobre todo a mi, que aún no sé bien por qué, fui el elegido!!!!!
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Me alegra que esta Fajas nos haya invocado. Que relea, que relea que a los pequeños nos siguen recordando por otros y varios.
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Sin comentarios,
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A mi el nombre me marcó para siempre. Vaya tribu la de Isacar. Isacar. Ojalá hubiera sacado algo bueno que a pesar de la época era inmune al elixir de mandrágora. Vaya familia.
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Nunca olvidé que me recortaran el caño. Podíais haber buscado uno más jóven para proceder. Casi me capa.
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Ya que os habéis puesto fraternalmente coñazos, tengo que confesar que yo disfruté en el colegio viviendo de las rentas. Con cuatro hermanos mayores, un lujazo. Vaya.
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Menuda caca de concejal eras en Egipto, venga a pintar la mona en Egipto mientras los esclavos tirando de unos pedruscos de cojones. Y tus hermanos cuidando de paaapa.
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Eso os pasa por ser los mayores, Yo nací aprendido y me ha ido genial en la vida, De hecho soy concejal de urbanismo.
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Pues a mi me fue da buti. Era el niño de mi mami. Un primor.
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Recuerdo momentos felices en mi infancia, pero también otros menos agradables. Noches en vela, disimulando el miedo a ir al colegio. EL olor del comedor y los pasillos largos y oscuros, interminables. Hasta que consegui conocerme un poco y encontrar algunas claves útiles para sobrevivir a la adolsecencia y adquirí algo de seguridad en mi persona me pareció una eternidad. Creo que a esa etapa no quisiera yo regresar. Suerte la tuya.
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De todo había, plagas de Egipto y tribus de Israel. Las primeras, diez, las segundas, doce. Fajas, has conseguido emocionarme. Tu final es digno de Leire Pajín en sus mejores momentos de clamor por la erradicación de la pobreza. Sólo los niños son capaces de provocarnos reflexiones así. Bienvenido Lucas, enhorabuena a tus padres, abuelos, abuelastros bisabuela, tíos y otros animales que siempre es un placer parafrasear a G. Durrell.
Comentario:
Ahora que lo pienso, creo que lo de Egipto eran plagas, pero a lo mejor eran también tribus. Debo releer la Biblia, mi cultura judeocristiana hace aguas.





