EL EFECTO TERERÉ
Estaba yo en la ermita de San Roque, preparándome para asistir a un concierto del inconmensurable Alberto Pérez (sí, el de la Mandrágora, el de Tola, el que hacía panda con Sabina y con Krahe, el que escribía canciones con Chicho Sanchez Ferlosio. Ése ), cuando me llamó Maguinda Merengue desde el aeropuerto para decirme que partía rumbo a Buenos Aires.
- Envidia - le dije - Envidia y buenos recuerdos, me encantaría repetir el viaje.
Hace diez años, en estas mismas fechas, Maguinda y yo nos embarcamos hacia Buenos Aires con un libro que escribimos al alimón y que estaba ubicado en Paraguay, Maraguay en la ficción, El Efecto Tereré, se llamaba, se llama, y trata de la caída de la banca, de los enredos bancarios y de los embrollos y aventuras de dos funcionarias españolas, Virtudes y Angustias, o sea, ella y yo. Quitando que ligamos poco, el resto estuvo sensacional, gracias al amparo que nos ofrecieron mis primos Bernal-Fdez del Pino, y otros amigos de aquí y de allá.
Lo de la caída de la banca es casi lo mismo que ahora, un asunto de plena actualidad. No pudimos llegar a Paraguay porque el día antes de volar a Asunción mataron a vicepresidente y cerraron la frontera. Lo adelantábamos en el libro, que resultó profético. No vendimos libros pero el viaje fue estupendo. Y cuando Alberto Pérez empezó el concierto, yo todavía estaba en Buenos Aires, paseando por el barrio de Palermo.
Pero la seducción de este cantautor en el escenario es irresistible y pronto se apoderó del público seguntino que, aquí entre nosotros es bastante tieso. Chicos, jóvenes, maduros y viejos pellejos fuimos abducidos por el encanto de su voz y , qué caramba, hay que aprovechar el buen momento y no dar el rollo de la nostalgia.
Alberto nos proporcionó una tarde de las que ya no esperas, boleros inolvidables, rock a capella y sucedidos surrealistas en un show inteligente y lleno de ironía , así que cuando en pleno aplauso dijo "gracias, gracias", yo le grité: "gracias a ti, guapo". Porque se lo merecía.
Olvidada de Palermo y de la Cafetería Ideal, salímos contentos a la fría noche de Sigüenza y había unas estrellas impresionantes. Los seguntinos esta vez estábamos rendidos, nuestro paisano es grande.
La vida es lo que tiene. Por esa llamada de Maguinda, yo de ahora en adelante siempre relacionaré a Alberto con Buenos Aires y con El Efecto Tereré.
Y lo único que siento es que Maguinda no tenga el don de la ubicuidad para que hubiera escuchado a Alberto en Sigüenza. Lo habría pasado muy bien.
Comentario:
Si no pasaron segurito que fue porque tú no quisiste, gachupina Angustias. Sera que eres una estrecha en la vida y ligera de ligas para las letras.
Comentario:
Dice Calamaro sentir nostalgia del tiempo que pasó: ya nunca alumbraré con las estrellas nuestra marcha sin querellas por la noche de Pompeya... dice.
A mi me pasa lo mismito con Porfirio, nostalgia de las cosas que no han pasado por el hombre que nunca existió.
A mi me pasa lo mismito con Porfirio, nostalgia de las cosas que no han pasado por el hombre que nunca existió.
Comentario:
En cuanto a la novela, tengo una caja en la oficina, te puedo mandar un ejemplar...
Comentario:
Y encima me escribe Emma desde Buenos Aires, precisamente ahora. La vida es lo que tiene, que a veces se te amontonan las cosas felices y otras, las tristes. Esta vez estoy teniendo suerte
Comentario:
Ay, Porfirio, qué nostalgia de aquellas noches perfumadas de ... ¿Se llamaban "lapachos" aquellos arbolillos? Fueron buenos tiempos: Buenos Aires, buen rollo. Voy a releer el Tereré, Virtudes
Comentario:
¿Se puede encontrar esa novela en algún lugar? Me muero de ganas de conseguirla.
Comentario:
Virtuditas, menos mal que he dado contigo. Respóndeme, ándale, mi chula amada, qué solito me dejaste después de tomarnos las medidas. Maldito efecto tereré.
Comentario:
Esta Maguinda es la pera. Me pasé media novela buscandola y la otra mitad conduciendo a la Señora Angustias. Si yo les contara.
Comentario:
Fajas, desde Santiago y a punto de volar a Buenos Aires, no sabes que nostalgia tan fuerte, casi de tango. No sabes lo que recuerdo aquél viaje de hace ya diez años. Siempre tengo la misma sensación: Yo pisaré las calles nuevamente... Acabo de llamarte, no he podido evitar la tentación de traerte un poco a este lugar. Un beso muy fuerte. Ya te contaré que nos llaman. Cuídeseme mucho, Angustias.
Comentario:
O sea, que si se va Maguinda auí nadie dice nada...porca miseria-





