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Desayuno de trabajo
Opinión, cultura, comentarios de oficina y sobre la vida en general.
Sindicación
 
MAÑANA PRIMAVERAL

Esta mañana me he despertado pronto, he desayunado rápido y me he calzado las botas de andar. Fuera no había nadie, el campo estaba precioso, el aire se movía más bien frío entre las carrascas y mi cara, y la mañana era absolutamente perfecta, un cielo indescriptible, los senderos verdeando, los pájaros dando la matraca y todos esos olores de mi juventud. Estaba yo pues transida de gozo espiritual, a ver si me comprenden, me sentía como en el recreo del colegio entre la comunión y el bocadillo de tortilla francesa...quien no ha vivido una experiencia similar.

Andaba yo canturreando aquello de "como el ciervo que a la fuente de agua fresca va veloz" por el bosquecillo, las sombras de los árboles era alargada y de repente ha salido de la nada el primer tío sin guayabera de esta urbanización barata.
No diré que no me he estremecido, he dado un salto formidable y me he pegado un susto de muerte, las cosas no son para menos, que cada día recibo anónimos en el blog, pero una vez apaciguado mi corazón, he visto que el hombre me sonreía y se disculpaba desde lejos:
- Siento haberla asustado, ha gritado , parándose en el recodo del camino. Soy Isaías Mazarete, alcalde de Guayaberas del Río, el pueblo de allá arriba...
Luego se ha acercado sonriendo y me ha tendido una mano firme y morena.
- Es un pueblo alto y sin río, le podían haber llamado Guayaberas de la Sierra, estamos tratando de cambiarle el nombre...¿Es usted la escritora?
Como siempre que alguien me llama escritora yo me he puesto clueca como una gallina. Este hombre me ha gustado y me ha caído bien. Me ha contado que tiene una casa aquí, que sube todos los días andando hasta su ayuntamiento y me ha invitado a subir a Guayaberas para ver la iglesia, que tiene una bonita talla del siglo XV.
El paseo ha sido agradabe hasta que ha preguntado de qué trataba esta novela que había venido a escribir a este lugar tan apartado.
-Trata de las muertes de tres niños ocurridas aquí desde 1994 - le he contestado.
Y entonces él se ha parado en seco.
- La niña Expiración Coronado era mi sobrina, de los otros dos no sé nada, pero más vale dejar en paz a los muertos y a los que tanto hemos sufrido. Adios, buenos días.

He vuelto a casa muy fastidiada porque este hombre me parecía un aliado perfecto para contarme según que cosas. Le preguntaré a Yeneire. Aquí hay mucho tomate.
No