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Desayuno de trabajo
Opinión, cultura, comentarios de política y sobre la vida en general.
Sindicación
 
VEJEZ

Cada fin de semana voy a Sigüenza y me aproximo a la vejez. No me refiero a la mía, que es una vejez, de momento, dulce, sino a la auténtica vejez. Tengo allí un conjunto de parientas - madre y tía - que han doblado la edad de oro para entrar de lleno en la edad del platino, una vejez plenamente consolidada.

Este fin de semana, la parejita se ha visto incrementada en su apacible transcurrir con la compañía de otra hermana dos años menor, que ha agotado la paciencia de sus hijas y la han traído a pasar unos días, para desengrasar y aliviarse de su imperturbable presencia. La vejez es lo que tiene, que nos vemos reflejados como en el retrato de Dorian Grey y eso nos molesta muchísimo.

La tía Nena, que lleva las riendas de su casa y que organiza como puede la caótica mente de mi madre, ha aumentado sus tareas ocupándose de su hermana Rosi, que, aunque todo el rato quiere subir al cementerio, no recuerda, según dice, si se casó. La tía Nena se quiere jubilar a estas alturas y no hace más que decir que se muere y que le falta la vida, pero no puede escaquearse, porque está en su propia casa y , de no morirse, ahí se queda. Es como cuando te vienen unos pesados a cenar y no se marchan nunca, a pesar de tus bostezos, pues no te puedes ir a la cama, que queda mal. Así que ella, mujer de educación victoriana, amenaza con morirse que es una forma de escapar de las responsabilidades adquiridas por adjudicación directa. La pobre.

Mi madre me dijo el otro día "¡ Ay, hija, ¿qué va a ser de mí cuándo tú me faltes?!". Caramba con ella, yo pensaba sobrevivirla, pero ahora que lo pienso creo que no. Hemos convencido a la tía Nena para que deje el asunto de morirse para noviembre, que es un mes muy triste, y , si se le pasa la vez, que lo deje para febrero, no vayan a fastidiarse las navidades.

Así que allí se han quedado las tres, al cuidado de Lorenas, esa caribeña triste. La verdad es que molan mazo, las tres mirando al jadín, por donde pasa la vida pequeña de los gatos y las urracas, viendo crecer la parra virgen un verano tras otro, viendo como enrojece y caen las hojas.
No sé que será de ellas cuando nosotros faltemos.

 
Comentario:
Se quejan mis parlamentarios de que no les deja el sistema poner comentarios y lo que escriben se marcha por la red sin dejar señas ¿Me dirían los gerentes de esta cosa d´nde van las palabras sin dejar rastro? ¿Tiene esto algún arreglo? Se me está quedando el blog despoblado. Si lo lee algún técnico que me indique, por favor.
No