7 DE JULIO SAN FERMIN
Un día magnífico, el de San Fermín, con su calor, con su madrugón y, en Pamplona, con su chupinazo. Me parece el colmo de la gilipollez que este año el concejal de turno se haya declarado agnóstico y no pueda dar vivas a San Fermín, por un día más que mienta este pureta no se va a condenar. Vaya facha de hombre, como sí todos los que gritaban abajo fueran creyentes. Lo veo y no lo creo.
Y es que creer en San Fermín no debe tener nada que ver con la iglesia, o con la religión o con la magia potagia. San Fermín aquí y ahora, y más todavía en Pamplona, es tan real como mi señor ministro, porgo por caso yo tampoco le he visto nunca, o como el Papa de Roma que está en Valencia, y no creer en él, o no darle vivas aunque esté muerto o no haya existido o si ha existido no sea santo, no sólo es necedad sino también cursilería. Podrán haber dicho ¡Viva Don Fermín! y nadie lo hubiera notado.
Pero me temo que lo que quería este señor tan tiquismiquis era lo que se llama "hacerse de notar", más o menos como el gordito catalán que se baña en la piscina de Pedro Jota y otros de parecida calaña, frikis de televisión, grandes hermanos, famosos de vía genital, cosas así.
Pues qué vida tan rara y tan llena de gente que nunca existió y en la que hoy en día no es políticamente correcto creer.
Estoy en un dilema mortal ¿Debo contar que , siendo agnóstica, se me ha aparecido Santa Rita de Cassia cojeando? Pues mira, a sabiendas de que se me va a tachar de falta de coherencia, lo confieso. Y me dio un susto tremendo.
Que viva tres veces San Fermín, caramba.
Comentario:
Vale, bueno, como nadie te escribe, me uno a tí y a tu fiesta: Viva San Fermín, Fajas.





