Buen inicio el de este año 2007. Eso sí: resfriado tremendo, que nos obliga a pasar los tres primeros días en la cama. Claro que, ¿qué mejor sitio que la cama para divertirse?
El primer puesto del ranking de fantasías de este año nuevo lo ha alcanzado la versión actualizada (y maravillosamente mejorada) de “Almu dominante”. Almu inmovilizando a Gus, diciéndole guarradas, pellizcándole los pezones, frotando el coño contra su polla, metiéndole un dedo en el culo, dejándole que le sobe las tetas y, de pronto, apartándole las manos y sujetándoselas contra la almohada, asiéndole la polla y metiéndosela de golpe para cabalgarle frenéticamente hasta que, también de pronto, sin aviso, sacársela ante la desesperación de Gus ... Y así varias horas de juego siempre in crescendo y, cada cierto tiempo, interrumpido cruelmente por esa reina viciosa, esa dominátrix en que se ha convertido Almu.
Gus se va entregando poco a poco, abandonando su voluntad al dominio de su ama, y cuanto más lo hace más descubre que su excitación y su placer aumentan. Cada vez más se siente un juguete en manos de Almu, un mero utensilio que ella usa para darse placer. Al mismo tiempo, Gus comprueba como Almu sabe manejarlo con excepcional destreza, como sabe tocar los puntos que hay que tocar para producirle explosivas descargas de sexualidad que incrementan su excitación, que llevan su deseo hasta límites paroxísticos. Las pupilas de Gus (se lo dice su ama) están dilatadas; la lengua le asoma ansiosa de lamer esa piel, de saciarse bebiéndose los abundantes jugos del coño; las manos aprovechan cualquier descuido de Almu para asir esas tetas llenas, para juguetear con los pezones gruesos y erectos.
Y, cada vez que Gus, desesperado en su deseo, logra tocar, lamer, besar alguna parte del cuerpo ansiado, Almu reacciona apartándole, sujetándole, regañándole por su atrevimiento, castigándole con deliciosos pellizcos que, en otro momento, serían dolorosos, enervando con su cruel severidad aún más su deseo. Ella manda, ella es la que marca los ritmos, decide qué se puede hacer y qué debe esperar, interrumpe los tocamientos, expulsa la polla. A ratos, magnánimamente, permite que Gus sacuda la polla que ha alcanzando notables dimensiones, mientras ella, mirando como lo hace, se masturba con un dedo el clítoris mientras con la otra mano se abre los labios vaginales. Pero, cuando nota que Gus está a punto de eyacular, le aparta violentamente la mano, le pone a la boca su mano (que Gus chupa y muerde) y, al cabo de unos momentos, cuando ya el chorro no es inminente, con esa mano mojada comienza a retorcer la polla agarrándola desde el glande; y cada contacto, cada torsión, es una sacudida de infinito placer que convulsiona a Gus todo el cuerpo (y toda el Alma).
La sesión del viernes fue épica, por su duración e intensidad. Desde que nos despertamos hasta las 6 de la tarde, con las interrupciones del desayuno y el almuerzo, además de las que, en la cama, imponía Almu cuando quería. Y acabó porque había que salir (noche de reyes), quedando Gus todo él electrizado, cargada de sexualidad hasta su más recóndita célula y sin que Almu le hubiera permitido ninguna eyaculación. Estas vendrían al día siguiente, aunque entonces las fantasías que nos animaron fueron otras.





