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Fantasías Sexuales
Discutir, desde lo concreto a lo más teórico, sobre las fantasías sexuales
Acerca de

Gusalm somos dos: Gus y Alm. Gus viene de Gustavo, Gusano, Gustativo (lo sensorial); Alm viene de Almudena, Almeja, Alma (lo afectivo). Somos una pareja fantasiosa, una pareja cuya vida sexual se nutre y empapa en gran medida de la fantasía. Ambos tenemos 45 años, algo maduritos para la edad media de los blogueros, pero en fin ... ¿Y qué más decir? Pues nada, porque no creemos que haga falta.

Sindicación
 
Primeros recuerdos (Almudena)

Abro el diccionario y busco la F, efe, efe, efe...ya está, FANTASÍA, y esto es lo que encuentro: "Facultad de la mente para reproducir en imágenes cosas inexistentes o de idealizar las reales". Está bien la definición, aunque siempre que intentamos darle un significado concreto a las palabras se nos escapan miles de detalles, miles de matices que se esconden, muchas veces, detrás del concepto evidente y más cercano de la misma.

Cuando hablamos de fantasía inevitablemente pensamos en el mundo de los más pequeños, el mágico mundo de la imaginación, lleno de hadas y princesas, dragones, teteras parlantes, sirenas, unicornios, jorobados, gigantes buenos y un sinfín de animales semihumanos. Todos crecimos con las mismas historias, pero la pregunta es, ¿Cuándo se produce el cambio en nuestras fantasías? ¿En qué momento traicionamos a Blancanieves por la vecina del primero? ¿En qué situación traspasamos el umbral de lo lícito y comienzan nuestras primeras transgresiones mentales? ¿Eh?

Recuerdo ser una niña callada, absolutamente atípica. Allí donde vivíamos no había niños, sólo nosotros; nosotros y nuestra imaginación. Éramos capaces de crear instrumentos musicales con cualquier cosa, construir fantásticos cohetes para lanzar al espacio a las incautas lagartijas que caían en nuestras manos, las hormigas tenían su infierno y su paraíso particular en cubos de plástico llenos de agua, arena o barro, domesticamos gatos salvajes, perros y palomas... Los juegos eran sencillos, la fantasía inagotable.

No me gustaban los juegos tradicionales ni las muñecas y a pesar de la insistencia de mi hermana para que jugara con ella yo prefería leer, y así pasaba horas, entre libros, llenando mi cabeza de personajes e historias fantásticas. Un día cayó en mis manos un cómic, era un cómic de piratas, sí, piratas. Estaban los buenos, los malos y las chicas, espectaculares y escasas de ropa, raptadas por los piratas y atadas al palo mayor del barco a la espera de ser rescatadas.

Y allí empezó todo, estoy segura, mis fantasías cambiaron de rumbo, se transformaron; ya no soñé con hadas y princesas, ni con príncipes impecablemente azules, ya no hubo teteras parlantes, ni inocentes animalitos semihumanos, tampoco hubo más brujas, ni gigantes buenos, jorobados, unicornios o sirenas. A partir de entonces... ¡soñé con piratas!

Con el tiempo mis fantasías, como es lógico, han ido evolucionando, he añadido nuevos personajes, distintas situaciones y ahora recuerdo aquellas primeras con cariño y ternura, al fin y al cabo son los antepasados de mis fantasías eróticas actuales, pero lo más importante, lo más significativo para mí, es haber podido, a pesar de los años, ubicarlas en el tiempo.

 
Comentario:
me gustaría tener correspondencia por E-mail con mujeres que deseen contar y recibir fantsias sexuales normales que nos ayuden en nuestra relación de pareja.Mi nombre es Augusto
 
Comentario:
pues ya que esto va de fantasías, yo contaré alguna que suelo tener mientras me masturbo y que suele hacer que me corra, anonimamente por supuesto jajajaja

no me dilateré en detalles, pero suele ser que me violan demonios que tienen la polla muy gorda y casi no me cabe, son horribles, azules con cuernos varios ojos bueno son varios y todos me violan uno detrás de otro jajaja. bueno ésta es una de ellas, una de mis inconfesables porque a cualquiera le cuento yo esto.

un saludo, mola poder soltarlo aqui.
 
Comentario:
Vaya, por fin me dejan que anote un comentario en este blog. Pues nada, solo decir que me parece un planteamiento muy interesante el del blog. Así que a ver si escribís y no os quedais sólo en buenas intenciones.
 
Comentario:
Hola, mi amor:

Me entero por el blog de la temática de tus primeras fantasías; las que dieron el banderazo de salida para las que vinieron después. Cuando vuelva me presentaré con un parche en el ojo y con la pata de palo (esta última no es novedad: qué chiste malo, perdona). Imagino que tú serías la noble e inocente hija de un funcionario de la corona que viajaba en el galeón asaltado por los rudos y sanguinarios piratas; y a la cual raptarían y vejarían … ¿van por ahí los tiros?

Dejando el desarrollo narrativo para nuestra intimidad, apunto aquí una pregunta: ¿qué edad tenías cuando cayó en tus manos ese cómic “iniciático”? Sabes por qué lo pregunto. Creo que sería interesante hablar sobre las fantasías en el inicio de nuestras sexualidades; o la relación entre la fantasía y el propio inicio de la sexualidad de cada uno. Se me plantean muchas dudas: a ver si quienes nos visitan aportan sus vivencias sobre esta cuestión. Yo, lamentablemente (como te he dicho) guardo pocos recuerdos de mi infancia (el borrado defensivo que seguramente he hecho). Ahora que me paro a pensar sobre ello, no logro acordarme de cuáles eran los motivos de mis primeras (y abundantes) pajas adolescentes. Insistiré en rebuscar en el disco duro.

Segundo asunto que me sugiere tu post y sólo lo apunto en el plano teórico (ya sabes que me pierde teorizar): para ti, la fantasía erótica pasa a ser tal desde el momento en que hay una transgresión. Es decir, la capacidad de generar excitación erótica va unida a lo prohibido, a lo pecaminoso. Este es un asunto que a mí me interesa mucho y está en la base, como sabes, de mis motivaciones para abrir este blog. Intuyo que es verdad, que la eficacia estimuladora de la fantasía está vinculada a que el fantaseador la percibe como “mala”, pecaminosa. Por eso (pienso) hablar de las fantasías propias es algo tan íntimo, tan difícil, como si mostraran ese nuestro “lado oscuro” que nos avergüenza hasta confesárnoslo a nosotros mismos.

Pero … ¿siempre es así? ¿tiene que ser así? Besos a ti y a todos.
No