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Fantasías Sexuales
Discutir, desde lo concreto a lo más teórico, sobre las fantasías sexuales
Acerca de

Gusalm somos dos: Gus y Alm. Gus viene de Gustavo, Gusano, Gustativo (lo sensorial); Alm viene de Almudena, Almeja, Alma (lo afectivo). Somos una pareja fantasiosa, una pareja cuya vida sexual se nutre y empapa en gran medida de la fantasía. Ambos tenemos 45 años, algo maduritos para la edad media de los blogueros, pero en fin ... ¿Y qué más decir? Pues nada, porque no creemos que haga falta.

Sindicación
 
La frecuencia de nuestras fantasías

El viernes compramos "Proyecto Tabú”, el libro al que nos referíamos en el post anterior. Ciertamente, las motivaciones de Georgina Burgos eran similares a las nuestras al abrir este blog: a ambos nos interesaba desvelar tantos aspectos ocultos de las fantasías sexuales. Como ella, nosotros sospechábamos que fantasear en materia de sexo y usar esas fantasías para excitarse es algo muy común, algo que hacemos la gran mayoría de los humanos; y, sin embargo, la gente no habla para nada de ello, ni siquiera lo hace abiertamente con amigos íntimos (incluyendo parejas). En resumen, que es un tema tabú.

Supongo que nuestro “proyecto” (este blog) se diferencia del de Georgina en que nuestro interés proviene directamente de nuestra sexualidad de pareja. Escribiendo en este blog pretendemos conocernos a nosotros mismos, compartir (desde el anonimato, of course) nuestras experiencias y someterlas al contraste de las de otros (si otros participan, claro). Pretendemos también (¿para qué negarlo?) que el mantener el blog juntos sea un elemento más de nuestra relación, un juego común, una fuente de erotismo y complicidad. En suma, este blog es personal (bipersonal) e íntimo: viene de nuestras intimidades compartidas y vuelve a ellas.

Volviendo al libro de la Burgos: de momento apenas hemos leído los tres primeros capítulos, pero nos parece muy útil. Plantea algunas dudas sobre la fiabilidad estadística de los resultados, dado el escaso control sobre la muestra y sobre la veracidad de los datos; no obstante, teniendo en cuenta lo escurridizo del asunto, creo que la metodología de investigación y las conclusiones que va articulando alcanzan un nivel bastante más que aceptable. En todo caso, lo que resulta muy útil para este blog es la sistemática de análisis que lleva el libro: va tocando muy ordenadamente los distintos factores que un investigador meticuloso ha de aclarar sobre las fantasías sexuales.

Pues el caso es que se me ha ocurrido (a mí, Gustavo) aprovecharme de ese esquema tan ordenado del libro como plantilla para reflexionar sobre nuestras fantasías sexuales. Como nosotros no estamos haciendo ninguna investigación científica, tampoco se trata de obsesionarse con el rigor del método, así que iremos escribiendo según nos apetezca y nos dicte la inspiración. Pero hoy, mientras Almu duerme, apunto algunos comentarios a partir del primer capítulo del libro. Trata éste de los aspectos más generales sobre las fantasías sexuales: cuánta gente las tiene; las variaciones en número entre hombre y mujer y según la orientación sexual o identidad de género; la relación del fantasear con la edad y con la situación de pareja …

Reflexionando en estos últimos meses, creo que Gus siempre ha fantaseado, pero ha sido poco consciente de que lo hacía, quizás porque sus fantasías no estaban demasiado elaboradas ni tampoco eran muy fuertes los vínculos entre éstas y su actividad sexual real (masturbatoria o en pareja). Ha sido Almudena quien le ha descubierto abiertamente las fantasías sexuales como ingredientes fundamentales de la relación sexual. Es como si, hasta la aparición de Almu en su vida, las fantasías de Gus se mantuvieran semiescondidas, reprimidas, borrosas… Y de pronto, el bobo de él descubre que pueden usarse para aumentar la excitación sexual, para multiplicar el placer. Aprovechándose de que Almudena le muestra las suyas, Gus ha empezado a ver con claridad las que a él le excitan y esas fantasías propias, al desvelarse, le van sorprendiendo con su potente capacidad excitadora. En resumen que Gus contestaría ahora que sí fantasea con frecuencia y, sin embargo, cuando se llevó a cabo la encuesta en Internet hubiera contestado que sólo a veces, y eso después de preguntarse por un ratito si él fantaseaba realmente.

Obviamente, Almu es diferente (afortunadamente). Ella desde siempre, desde muy pequeña, ha fantaseado y la fantasía siempre ha sido un componente básico de su sexualidad. Cuenta con multitud de fantasías, como si de piezas de ropa se tratase; y de la misma manera que los vestidos, las guarda y cuida en el armario de su cabeza y se las pone una y otra vez. La frecuencia con la que Almu fantasea depende de su libido y su libido depende mucho de la relación de pareja que mantenga (entramos en otro aspecto de este primer capítulo del libro). Almu busca en su armario mental una fantasía que ponerse para resolver sus ganas de correrse (ya volveremos a este tema en otro post). Cuando ha estado sin pareja escogía fantasías unas tres veces por semana, con preferencia en los findes; ahora que estamos juntos ha cambiado algo la frecuencia del fantasear y, sobre todo, la utilización de la fantasía.

En cuanto a la edad, ambos hemos buceado hacia atrás y comprobado que nuestras primeras fantasía provienen de la preadolescencia (Almu algo más precoz que Gus). ¿Cómo ha variado su frecuencia durante nuestras vidas? Las de Gus poco, debido a haberse mantenido siempre semisumergidas, castraditas en el fondo de la mente; hasta hace poco, naturalmente. Así que el comportamiento de Gus, gracias a algo tan casual y puntual como ha sido el haber conocido a Almu, no responde a la tendencia a la baja de los hombres del “Proyecto Tabú”: estos fantasean ligeramente menos a medida que envejecen; Gus, de golpe y porrazo, se ha puesto a fantasear a tope a una edad en la que ya no es un niño. De otra parte, Almu está muy segura de que la edad, hasta ahora, no ha sido un factor que haya influido en la frecuencia con la que recurre al fantaseo.

Bueno, vamos a dejar aquí esta primera confrontación del fantasear de Gus y Almu con los resultados del Proyecto Tabú. En otro post seguiremos (quizás). Entre tanto, a ver si conseguimos visitantes y, sobre todo, que quienes nos lean nos hablen de sus fantasías.


 
Comentario:
Pues yo me he echado un vistazo al capitulo ese que te deja leer gratis, y no me ha llamado la atención para nada. asi que ya he decidido no comprarlo.

pero vuestro blog me mola.

En mi caso particular he fantaseado toda la vida, pero no con fantasías sexuales. las sexuales han sido por épocas. cuantos mas años cumplo mas tengo. Tuve una época de sequía sexual en la que no fantaseaba nada, bueno si fantaseaba con salir de la miseria en la que me veía, creo que también tiene que ver con la economía esto de las fantasías.

besos a los dos.
No