Esto no debio de pasarme hoy (Extracto del libro Origami)...
¿Realmente, eres mi amiga?
Comienzo a pensar que te amo. Son todos esos detalles que te guardas en el corazón, esa niña interior que siempre juega conmigo, la inocencia que enloquece a todos los hombres que tienes a tu lado, y que también esta reflejada en tu sonrisa.
Me aterra el pensar que siempre te he amado, y que por eso he aceptado a todos los hombres que han pasado por tu vida, aquellos que te han besado y seguramente amado. Hoy fue el día, lo supe mientras dormías en mi regazo, al sentir tu calidez, tu ternura, posiblemente en respuesta a mis celos desembocados al verte feliz con alguien mas, como si supieras que mi orgullo era demasiado grande, como para pedirte que me abrazaras una vez mas.
Me tentaste con tus cabellos, tan suaves y hermosos, que mi mano se sintió atraída como cual abeja a una flor; y quise acariciarlos y sentir su suavidad, pero desistí de hacerlo por que temí que te dieras cuenta que hoy por ti siento mas que una amistad, y quise besarte y reclamar tu amor, como cual conquistador reclama a una tierra virgen, y sentir el gozo de saber que de mí es tu amor. Pero es mejor que en nuestro secreto quede esto que sucedió hoy.
Acosta Díaz Efren A.
¿Y ustedes que opinan?
Comienzo a pensar que te amo. Son todos esos detalles que te guardas en el corazón, esa niña interior que siempre juega conmigo, la inocencia que enloquece a todos los hombres que tienes a tu lado, y que también esta reflejada en tu sonrisa.
Me aterra el pensar que siempre te he amado, y que por eso he aceptado a todos los hombres que han pasado por tu vida, aquellos que te han besado y seguramente amado. Hoy fue el día, lo supe mientras dormías en mi regazo, al sentir tu calidez, tu ternura, posiblemente en respuesta a mis celos desembocados al verte feliz con alguien mas, como si supieras que mi orgullo era demasiado grande, como para pedirte que me abrazaras una vez mas.
Me tentaste con tus cabellos, tan suaves y hermosos, que mi mano se sintió atraída como cual abeja a una flor; y quise acariciarlos y sentir su suavidad, pero desistí de hacerlo por que temí que te dieras cuenta que hoy por ti siento mas que una amistad, y quise besarte y reclamar tu amor, como cual conquistador reclama a una tierra virgen, y sentir el gozo de saber que de mí es tu amor. Pero es mejor que en nuestro secreto quede esto que sucedió hoy.
Acosta Díaz Efren A.
¿Y ustedes que opinan?





