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El leve transito de una vida
Acerca de
Soñar... esa ilusión necesaria que te permite seguir cada día
 
El montañero
Hay un lazo especial entre él y yo. Ese que no entiende de sexo, ni de mentiras, ni de huidas... Ese lazo que construimos poquito a poco, con cada canción que nos enviamos, con cada cosita que nos explicamos, con cada lágrima que compartimos... Hubo sexo, sí, pero hace tanto tiempo que ni me acuerdo. Y fue importante, sí, porque fue el primer hombre con quien estuve después de una separación realmente desagradable. Pero, a pesar de eso, porque desgraciadamente muchas veces el sexo en vez de unir desune, se quedó por aquí. Y aparece de vez en cuando. Una canción suya, un texto, una sonrisa virtual...
Es un trocito de mí. Lo siento así. Un día le escribí algo intentando explicarle lo que sentía por él. Esa sensación de que nos hemos conocido antes, hace mucho, mucho tiempo, en algun lugar remoto. Que hemos sido parte el uno del otro. Y eso hace que lo mire a los ojos y me aparezca una sonrisa. Sé que me lleva en su corazón. Sé que necesita tenerme cerca, todo lo cerca que un cable nos permite, para explicarme de vez en cuando sus vivencias, sus proyectos... Sé que nos reconocemos uno en los ojos del otro. Sé que es mi hermano eterno. Los ojos del hermano eterno. Esos ojos en los que me busco cuando me siento perdida.
Sé que voy a subir alguna montaña a su lado. Y sé que me dará la mano para llegar a la cima, y nos miraremos a los ojos y nos daremos un abrazo. Y pensaremos qué suerte habernos encontrado, aunque sólo sea por los pequeños momentos mágicos que hemos compartido.
Qué bueno que sigas por aquí, montañero.

 
Comentario:
Me fascina, te decía, todo cuanto describes. Amo las cosa sencillas, posibles, que apenas pueden rozarse.
Te dejo un poema.
Sumiso como un tigre
Tú, permisiva y lasa, yo, más bien caprichoso,
seguiste de mi mano el alambre tendido
de una iglesia barroca hasta la sinagoga.
El rabí salmodiaba inviernos y castigos.

Acaso tu vestido, bandera de partida,
o la clara proclama de unos ojos gritando
condujeron la tarde manchada de té rojo
a la cueva del tigre, recién pintada al óleo.

Ya en jirones la seda salpicando esa nada
un tucán acallaba las arias que entonabas.
Sucedió lo que ocurre con pieles adecuadas
y acometió la fiera, es la selva quien manda.

Después, un paso cebra te condujo a la casa
susurrando un idioma de reptiles y plantas.
Ahora cuelga tu ropa del cable que anduvimos
y la altura marea los pliegues de la falda.
 
Comentario:
que dicha, me hace recordar lo d elas almas gemelas, que no habla d esexo sino de amor, de eso que no muere...
yo creo la encontre, pero tarde, luego d etenrela cerca me separe d eella, pues no me quedaba mas que esperar hasta encontrarnos en otra vida y poder estra juntos, pero esperar a su lado no me hacia bien.
Hoy me gusta oensar que a lo mejor no lo era, y que por ahi anda la mia, o mejor aun, que la vida ha sido gernerosa y me ha dado mas d euna... jajajjaja, en pedir no hay engaño
No