Arresto domiciliario de Augusto Pinochet..
El juez Juan Guzmán Tapia resolvió procesar a Augusto Pinochet Ugarte como autor de nueve secuestros permanentes y un homicidio calificado en el caso Operación Cóndor, el plan que coordinó a los gobiernos militares de América del Sur durante la década del setenta para reprimir a los opositores.El ministro, quien dio a conocer personalmente el dictamen a la prensa, aclaró que con los antecedentes de que dispuso le resultó "bastante fácil" tomar la decisión de encausar al general (R) en una resolución de 56 carillas, que además ordena por primera vez el arresto domiciliario del ex gobernante de facto en su casa de La Dehesa.
"La resolución, cuando estudié bien todas las declaraciones y todos los elementos de juicio que tenía a la vista y las percepciones personales que yo tuve de él, no fue difícil... fue bastante fácil. Lo que fue difícil, naturalmente, fue analizar y estudiar todo", dijo Guzmán.
El magistrado informó además que declaró "apto mentalmente al general Pinochet para estar sujeto a un juicio. Con todas sus etapas, declaración indagatoria, careos, entre otros", y agregó que Pinochet será notificado lo antes posible.
Nunca pensé que podria ver algo así.. hice un alto en mi trabajo sólo por la alegría de tamaña noticia.. luego de años esperando justicia por los miles de detenidos desaparecidos, torturados, exiliados y exonerados políticos de un regimen que lleno de sangre mi país.
La justicia tarda pero llega.
Ver más en Guzmán procesó a Pinochet por crímenes de la Operación Cóndor
Carta a un Joven Poeta
Por Rainer Maria Rilke
París, 17 de Febrero de 1903
Mi estimado señor:

Hallé su carta hace apenas unos días. Quiero darle las gracias por su gran afecto y confianza. Siento no poder hacer más; no puedo juzgar la forma de sus versos, porque la intención crítica está demasiado alejada de mí. No hay cosa más deficiente que tocar una obra de arte con palabras críticas: siempre van a surgir interpretaciones equívocas más o menos felices. Las cosas nunca son tan evidentes y claras como generalmente se pretende hacernos creer. La mayoría de los hechos no tienen explicación lógica; se cumplen en espacios en los que jamás entró una palabra; y lo más inexplicable de todo es una obra de arte, existencia misteriosa, cuya vida es eterna y opuesta a la nuestra, que se desvanece.
Después de esta advertencia, puedo añadir que sus poemas no tienen una forma propia, pero si tienen un callado y escondido principio de personalidad. Con mucha claridad lo percibo en la última poesía: "Mi alma". En ella, algo particular en usted quiere llegar a fundir palabra y música. Y en el hermoso poema "A Leopardi" toma cuerpo una especie de cercanía con aquel grandioso solitario. Sin embargo, estos poemas, aún no se mantienen por si mismos; no tienen independencia; ni siquiera el último y el dedicado "A Leopardi".
La amable carta que acompañó sus poemas, me explica algunas deficiencias que encontré al leerlos, pero no puedo señalarlas.
Usted pregunta si sus versos son buenos. Me lo pregunta a mí. Anteriormente le preguntó a otros. Los lleva a las revistas. Los coteja con otros, y se preocupa porque algunas reacciones los rechazan. Entonces (como usted me ha permitido aconsejarlo), le suplico que abandone eso. Usted mira hacia fuera y, es precisamente lo que no debe hacer ahora. Nadie puede aconsejarlo ni ayudarlo, nadie. Solamente existe una manera: entre en si mismo. Descubra el fundamento que lo lleva a escribir; investigue si tiene raíces en el lugar mas profundo de su corazón; reconozca si para usted sería necesaria la muerte en caso de ser privado de escribir. Esto ante todo: pregúntese en la hora mas callada de la noche: ¿debo escribir?. Busque en lo mas profundo de si mismo la respuesta. Y si esta es afirmativa, si enfrenta esta grave pregunta con un seguro y sencillo "debo", siendo así, edifique su vida conforme a tal necesidad: su vida, aún en la hora mas insignificante y pequeña, debe ser signo y testimonio de ese acto. Entonces, trate de expresar como el hombre primigenio lo que ve y siente, lo que ama y pierde. No escriba poesías de amor; sobre todo, apártese de las formas demasiado comunes y que se encuentran con facilidad: son las mas difíciles, porque se necesita mucha madurez para aportar algo propio donde existen en cantidades buenas y, en parte, sobresalientes tradiciones. Por tal motivo, líbrese de los motivos generales y tome los que le ofrece su diario devenir. Muestre sus tristezas y deseos, los pensamientos que acuden a su muerte y su fe en algo bello; muestre todo eso con profunda sinceridad interior, serena, sumisa, y para expresarse, use los objetos de su entorno, imágenes de sus sueños y las cosas esenciales de sus recuerdos. Si su vida cotidiana le parece pobre, no la culpe, cúlpese a usted mismo, reconozca que no es lo suficiente poeta para encontrar en ella sus riquezas. En los creadores no cabe la pobreza, ni los lugares pobres e indiferentes. Y aunque usted estuviera en una cárcel sin poder percibir los rumores del mundo exterior, ¿no tendría siempre su infancia, esa riqueza preciosa, grandiosa, fuente inagotable de recuerdos?. Regrese a ella su mirada. Intente aflorar las brumosas sensaciones de tan inmenso pasado; se fortalecerá su personalidad, se acrecentará su soledad y se hará un lugar a la sombra, en el cual, el estrépito de los otros pasa de largo y lejano. Y si ese regreso a lo interior, de ese adentrarse a su propio mundo brotan versos, no acuda a nadie para saber si sus versos son "buenos". Tampoco intentará que las revistas literarias se interesen en sus trabajos, pues los verá como una preciosa propiedad natural, un pedazo y una voz de su vida. Una obra de arte es buena cuando surge de la necesidad de crearla. En esa naturaleza de origen está implícito el juicio: no hay otro. Por eso, mi querido señor, no podría darle otro consejo que este: penetrar en si mismo y encontrar las cosas mas profundas de su vida. Esa es la fuente en la cual usted encontrará la respuesta a su pregunta si debe crear; tómela como suene, sin explicaciones. Tal vez suceda que usted está llamado a ser artista. Si es así, acepte su destino y llévelo con su sufrimiento y su grandeza, sin preguntar jamás por la recompensa que hallará afuera. Pues el creador debe ser un mundo en si mismo, encontrar todo en si y en su propia naturaleza.
Tal vez después de esta comunión con su mundo interior y sus soledades, debe renunciar a ser poeta (sería suficiente, como he dicho, sentir que se puede vivir sin escribir, para definitivamente no hacerlo). De cualquier forma, tampoco habría sido en vano el recogimiento interior en que le insisto. En todo caso, partiendo de ahí, su vida encontrará sus propios caminos, y le deseo que sean dichosos, ricos y amplios, se los deseo mucho más de lo que soy capaz de expresar. ¿Qué más le diría?. Creo haber realzado todo en su debida forma: para terminar, solo deseo aconsejarle que progrese en su evolución en forma sosegada y sincera: no podría sufrir un deterioro mas desastroso, si mira hacia el mundo exterior y espera de él una respuesta, a preguntas que solamente podrá contestar desde su interior, acaso, en la hora mas callada.
Fue para mí una alegría encontrar en su carta el nombre del profesor Horacek; conservo hacia ese bondadoso sabio, una profunda admiración y respeto que perdura en el tiempo. Si usted es tan amable, le encomiendo que le haga conocer mis sentimientos; es mucha bondad de su parte que aún me recuerde, y lo sé apreciar.
Ahora, le devuelvo los versos que me confió tan amistosamente. Agradezco de nuevo su cordialidad y confianza, de la cual, con esta sincera respuesta, dada en la mejor forma que sé, trato de hacerme un poco más digno de lo que en realidad soy, por mi condición de desconocido para usted. Con fervor e interés.
París, 17 de Febrero de 1903
Mi estimado señor:

Hallé su carta hace apenas unos días. Quiero darle las gracias por su gran afecto y confianza. Siento no poder hacer más; no puedo juzgar la forma de sus versos, porque la intención crítica está demasiado alejada de mí. No hay cosa más deficiente que tocar una obra de arte con palabras críticas: siempre van a surgir interpretaciones equívocas más o menos felices. Las cosas nunca son tan evidentes y claras como generalmente se pretende hacernos creer. La mayoría de los hechos no tienen explicación lógica; se cumplen en espacios en los que jamás entró una palabra; y lo más inexplicable de todo es una obra de arte, existencia misteriosa, cuya vida es eterna y opuesta a la nuestra, que se desvanece.
Después de esta advertencia, puedo añadir que sus poemas no tienen una forma propia, pero si tienen un callado y escondido principio de personalidad. Con mucha claridad lo percibo en la última poesía: "Mi alma". En ella, algo particular en usted quiere llegar a fundir palabra y música. Y en el hermoso poema "A Leopardi" toma cuerpo una especie de cercanía con aquel grandioso solitario. Sin embargo, estos poemas, aún no se mantienen por si mismos; no tienen independencia; ni siquiera el último y el dedicado "A Leopardi".
La amable carta que acompañó sus poemas, me explica algunas deficiencias que encontré al leerlos, pero no puedo señalarlas.
Usted pregunta si sus versos son buenos. Me lo pregunta a mí. Anteriormente le preguntó a otros. Los lleva a las revistas. Los coteja con otros, y se preocupa porque algunas reacciones los rechazan. Entonces (como usted me ha permitido aconsejarlo), le suplico que abandone eso. Usted mira hacia fuera y, es precisamente lo que no debe hacer ahora. Nadie puede aconsejarlo ni ayudarlo, nadie. Solamente existe una manera: entre en si mismo. Descubra el fundamento que lo lleva a escribir; investigue si tiene raíces en el lugar mas profundo de su corazón; reconozca si para usted sería necesaria la muerte en caso de ser privado de escribir. Esto ante todo: pregúntese en la hora mas callada de la noche: ¿debo escribir?. Busque en lo mas profundo de si mismo la respuesta. Y si esta es afirmativa, si enfrenta esta grave pregunta con un seguro y sencillo "debo", siendo así, edifique su vida conforme a tal necesidad: su vida, aún en la hora mas insignificante y pequeña, debe ser signo y testimonio de ese acto. Entonces, trate de expresar como el hombre primigenio lo que ve y siente, lo que ama y pierde. No escriba poesías de amor; sobre todo, apártese de las formas demasiado comunes y que se encuentran con facilidad: son las mas difíciles, porque se necesita mucha madurez para aportar algo propio donde existen en cantidades buenas y, en parte, sobresalientes tradiciones. Por tal motivo, líbrese de los motivos generales y tome los que le ofrece su diario devenir. Muestre sus tristezas y deseos, los pensamientos que acuden a su muerte y su fe en algo bello; muestre todo eso con profunda sinceridad interior, serena, sumisa, y para expresarse, use los objetos de su entorno, imágenes de sus sueños y las cosas esenciales de sus recuerdos. Si su vida cotidiana le parece pobre, no la culpe, cúlpese a usted mismo, reconozca que no es lo suficiente poeta para encontrar en ella sus riquezas. En los creadores no cabe la pobreza, ni los lugares pobres e indiferentes. Y aunque usted estuviera en una cárcel sin poder percibir los rumores del mundo exterior, ¿no tendría siempre su infancia, esa riqueza preciosa, grandiosa, fuente inagotable de recuerdos?. Regrese a ella su mirada. Intente aflorar las brumosas sensaciones de tan inmenso pasado; se fortalecerá su personalidad, se acrecentará su soledad y se hará un lugar a la sombra, en el cual, el estrépito de los otros pasa de largo y lejano. Y si ese regreso a lo interior, de ese adentrarse a su propio mundo brotan versos, no acuda a nadie para saber si sus versos son "buenos". Tampoco intentará que las revistas literarias se interesen en sus trabajos, pues los verá como una preciosa propiedad natural, un pedazo y una voz de su vida. Una obra de arte es buena cuando surge de la necesidad de crearla. En esa naturaleza de origen está implícito el juicio: no hay otro. Por eso, mi querido señor, no podría darle otro consejo que este: penetrar en si mismo y encontrar las cosas mas profundas de su vida. Esa es la fuente en la cual usted encontrará la respuesta a su pregunta si debe crear; tómela como suene, sin explicaciones. Tal vez suceda que usted está llamado a ser artista. Si es así, acepte su destino y llévelo con su sufrimiento y su grandeza, sin preguntar jamás por la recompensa que hallará afuera. Pues el creador debe ser un mundo en si mismo, encontrar todo en si y en su propia naturaleza.
Tal vez después de esta comunión con su mundo interior y sus soledades, debe renunciar a ser poeta (sería suficiente, como he dicho, sentir que se puede vivir sin escribir, para definitivamente no hacerlo). De cualquier forma, tampoco habría sido en vano el recogimiento interior en que le insisto. En todo caso, partiendo de ahí, su vida encontrará sus propios caminos, y le deseo que sean dichosos, ricos y amplios, se los deseo mucho más de lo que soy capaz de expresar. ¿Qué más le diría?. Creo haber realzado todo en su debida forma: para terminar, solo deseo aconsejarle que progrese en su evolución en forma sosegada y sincera: no podría sufrir un deterioro mas desastroso, si mira hacia el mundo exterior y espera de él una respuesta, a preguntas que solamente podrá contestar desde su interior, acaso, en la hora mas callada.
Fue para mí una alegría encontrar en su carta el nombre del profesor Horacek; conservo hacia ese bondadoso sabio, una profunda admiración y respeto que perdura en el tiempo. Si usted es tan amable, le encomiendo que le haga conocer mis sentimientos; es mucha bondad de su parte que aún me recuerde, y lo sé apreciar.
Ahora, le devuelvo los versos que me confió tan amistosamente. Agradezco de nuevo su cordialidad y confianza, de la cual, con esta sincera respuesta, dada en la mejor forma que sé, trato de hacerme un poco más digno de lo que en realidad soy, por mi condición de desconocido para usted. Con fervor e interés.
Mueren siete obreros de la construcción
Mi país , uno de los más desarrollados de América Latina, uno de los integrantes de la APEC y otros foros económicos mundiales. Con un crecimiento cercano al 6% durante el presente año, secontruía un edificio, uno de los tantos que se contruyen en el barrio más exclusivo de Santiago, con los precios más altos de los departamentos. En ese lugar ayer murieron 6 Obreros que participaban en un minuto de silencio por un compañero fallecido el día anterior,
Continua la noticia.. En la mañana de ayer los colegas del fallecido, aún afectados por su muerte se negaron a trabajar hasta que no se aclarara la muerte de su compañero y así se lo plantearon a Hugo Uriarte, ingeniero a cargo de las faenas. Pero según denunció el dirigente de los obreros de la construcción, Sergio Troncoso, Uriarte les dijo que no detendría los trabajos “por un muerto más o un muerto menos”.
Los fallecidos fueron identificados como Nelson Nahuel Valenzuela (45) Roberto Silva Pinilla (44) Luis Morales Devoto (65) Leopoldo Guillermo Mofres González (59), Cristián Ramos Reyes (22) Juan Reinoso (55) y José Miguel Donoso Espinoza.
“Los andamios eran antiguos, eran arrendados, no teníamos cinturones de seguridad y lo hicimos saber pero nos dijeron que al que no le gustaba la cosa, la puerta era bien ancha”, dijo un obrero.
“Tendrán que paralizar la obras. Ayer martes murió una persona y hoy miércoles nos obligan a trabajar. Nadie lo quería hacer, pero si no trabajamos perdemos el empleo“.
Similar fue la opinión de Jorge Bustos de 20 años, quien fue uno de los primeros trabajadores que acudió al lugar de la tragedia para auxiliar a sus compañeros.
“Nosotros no queríamos trabajar por lo que había pasado y porque había que investigar que había pasado en la muerte de nuestro amigo, pero nos obligaron… fue horrible y una impotencia ver como nuestros colegas pedían ayuda a gritos”, dijo.
El dirigente Sergio Troncoso denunció que la constructora Trío laboraba en la misma faena con 12 subcontratistas que contaban con 5 o 6 obreros. “De hecho, uno de los fallecidos Luis Morales era un subcontratista que a los 65 años ya debería haber jubilado”.
Para Troncoso las tragedias se producen al deslindar la responsabilidad de la seguridad en demasiadas personas. “Este lamentable hecho deja al descubierto como las empresas constructoras violan la legislación laboral y no aplican las normas sobre prevención de accidentes. Lo peor es la insensibilidad de estos empresarios sin criterio que usan y abusan de un sistema que les permite explotar y violar en forma sistemática la legislación vigente”.
El dirigente también responsabilizó a las autoridades del sector por “no aplicar la fiscalización adecuada y permitir los abusos”. Finalmente anunció que junto a los familiares de las víctimas, presentarían una demanda en los tribunales por cuasi delito de homicidio contra quienes resulten responsables.
Noticia: La muerte paseó su guadaña por los andamios

Continua la noticia.. En la mañana de ayer los colegas del fallecido, aún afectados por su muerte se negaron a trabajar hasta que no se aclarara la muerte de su compañero y así se lo plantearon a Hugo Uriarte, ingeniero a cargo de las faenas. Pero según denunció el dirigente de los obreros de la construcción, Sergio Troncoso, Uriarte les dijo que no detendría los trabajos “por un muerto más o un muerto menos”.
Los fallecidos fueron identificados como Nelson Nahuel Valenzuela (45) Roberto Silva Pinilla (44) Luis Morales Devoto (65) Leopoldo Guillermo Mofres González (59), Cristián Ramos Reyes (22) Juan Reinoso (55) y José Miguel Donoso Espinoza.
“Los andamios eran antiguos, eran arrendados, no teníamos cinturones de seguridad y lo hicimos saber pero nos dijeron que al que no le gustaba la cosa, la puerta era bien ancha”, dijo un obrero.
“Tendrán que paralizar la obras. Ayer martes murió una persona y hoy miércoles nos obligan a trabajar. Nadie lo quería hacer, pero si no trabajamos perdemos el empleo“.
Similar fue la opinión de Jorge Bustos de 20 años, quien fue uno de los primeros trabajadores que acudió al lugar de la tragedia para auxiliar a sus compañeros.
“Nosotros no queríamos trabajar por lo que había pasado y porque había que investigar que había pasado en la muerte de nuestro amigo, pero nos obligaron… fue horrible y una impotencia ver como nuestros colegas pedían ayuda a gritos”, dijo.
El dirigente Sergio Troncoso denunció que la constructora Trío laboraba en la misma faena con 12 subcontratistas que contaban con 5 o 6 obreros. “De hecho, uno de los fallecidos Luis Morales era un subcontratista que a los 65 años ya debería haber jubilado”.
Para Troncoso las tragedias se producen al deslindar la responsabilidad de la seguridad en demasiadas personas. “Este lamentable hecho deja al descubierto como las empresas constructoras violan la legislación laboral y no aplican las normas sobre prevención de accidentes. Lo peor es la insensibilidad de estos empresarios sin criterio que usan y abusan de un sistema que les permite explotar y violar en forma sistemática la legislación vigente”.
El dirigente también responsabilizó a las autoridades del sector por “no aplicar la fiscalización adecuada y permitir los abusos”. Finalmente anunció que junto a los familiares de las víctimas, presentarían una demanda en los tribunales por cuasi delito de homicidio contra quienes resulten responsables.
Noticia: La muerte paseó su guadaña por los andamios
