EN EL MONTE GURDIETA
Este monte (M.P 532) se encuentra situado al S.W de la Sierra de Carbonilla, muy próximo a los linderos fronterizos entre Burgos (Losa) y Álava (Ayala). Se puede considerar este espacio geográfico de 520 Ha; como una Reserva Natural de utilidad pública. Su propiedad pertenece a la Junta de Castilla y León y ahora su dominio y conservación se ve recompensada con las tasas originadas por la restringida reserva cinegética de becadas y jabalíes.
No conocíamos este apartado lugar, pero por las referencias sobre los alicientes y panoramas de este Monte Gurdieta, ya hemos satisfecho nuestro interés naturalista. Para conseguirlo, tomamos el camino que va desde Trespaderne a Quincoces de Yuso; de aquí pudimos alcanzar los terrenos y cuestas calizas de Losa, y por ellos ascender a las alturas campestres y arboladas de San Miguel de Relloso.
Situados primero sobre un pequeño claro de bosque, después de haber atravesado la antepuerta del monte y el corto cañoncito del rio Gerea, fuimos recibidos por el Guarda Forestal, Carlos Lamela. En esta primera zona correspondiente al monte bajo, se encuentra el amplio y nuevo refugio de cazadores. Aquí la vegetación forestal pertenece al roble quejigo y en su sotobosque destacaba y lucía la flora colorista blanco-amarilla de cistáceas diminutas.

Desde este punto tomamos el camino carretil en dirección a la zona del hayedo (monte alto), el cual era nuestro interés geobotánico. Después de un corto recorrido alcanzamos la parada final; situada en un descansadero en el centro del Monte Gurdieta y muy próximo al cortado del Cerro de los Tornos. Desde aquí nos asomamos a la atalaya de Entrambasrrocas, que es un canal geomorfológico de deyección. Desde este cantil divisábamos a placer el Puerto de Angulo con su apasionante verdor de primavera, Este vértice espectacular y abierto, esta formado entre las crestas rocosas de Paredes por el Sur y Palomera por el Norte. Este último esta en contacto con Peñota de 1.122 m, cota culminal de la Sierra de Carbonilla. En estos lugares todavía se conservan ruinosos los vestigios antiguos de soportes, roldanas y cables, que fueron los artilugios usados por los leñadores para colgar y deslizar sobre un andarivel aéreo, hacia Encima- Angulo, las leñas y troncos de las hayas del Monte Gurdieta; cuyo nombre este, de resonancia eúskara, significa EGUR-DI-ETA (producción de leña).
Hemos de señalar la gran impresión que recibimos al analizar este monte. Primero fue la Geología caliza que cubre todo el espacio, pero a diferencia de las cuestas, constituidas por gradas y escalones lisos y pulidos; ahora en las cumbres y sus vaguadas, el suelo nos descubría las calizas en forma de lapiaces y lenares violentados. Aquí las rocas calizas cuarteadas parecían dameros, y en sus fracturas o diaclasas se habían acumulado en el tiempo, el mantillo y rendsina, suficientes para el enraizamiento y desarrollo de las hayas, arbustos y plantas.
Sobre el suelo rocoso observamos alguna torca alveolar circular, producida por el efecto kárstico de hundimiento y tambien alguna dolina y lobera artificial de mampostería desconcertada, con su peñón central de choque y frenado al ímpetu de los lobos. La vegetación inferior del sotobosque ofrecía un buen abigarramiento de muchas especies coloristas, donde fuimos sorprendidos por una planta muy singular y extraña, bien conocida, la hierba de sotierra florida (Lathraea clandestina) perteneciente a la familia de Escrofulariáceas, pero que en Europa algunos botánicos la clasifican como Orobanchacea, por ser una especie parásita nemorosa carente de clorofila. Tambien otra especie nos llamó la atención, la oreja de monte (Saxifraga hirsuta) que vegetaba airosa sobre los musgos de las rocas. Entre las series de vegetación afines a las hayas y sus sombríos, pudimos observar: Fago sylvaticae con Lithodoretum diffusae, Vaccinietum myrtilli y Helleboretum viridis.
Al regreso del monte de hayas y salir de nuevo por la zona de robles, con un entorno más abierto al paisaje circundante; veíamos al Norte la serrata de los Montes de la Peña (Valle de Mena) elevados sobre la altiplanicie de Losa. Este cordal orientado de Este a Oeste, va desde el Pico del Fraile (Tudela-Arciniega) hasta el Puerto de la Magdalena (Cadagua). Su perfil altitudinal en diente de sierra lo constituyen los singulares puntos de: Pico del Fraile, Túnel de la Complacera, Peña Corvilla, Peña Mayor, Portillo Avellaneda, Peñalba de Losa, Portillo Lérdano, Peña Hornillos y Puerto de la Magdalena. Este contrafuerte cortado en vertical hacia el Norte (Valle de Mena) y apalancado en contacto y pendiente hacia el Sur (Losa); semeja y simboliza un paralelo-parapeto natural de Castilla, para detener las brumas y celajes del Norte Cantábrico y sus galernas litorales. Muy buena impresión llevamos de este Monte Gurdieta, que como todos los de Burgos, significan la variedad, singularidad y funcionalidad de la Naturaleza-Creación
No conocíamos este apartado lugar, pero por las referencias sobre los alicientes y panoramas de este Monte Gurdieta, ya hemos satisfecho nuestro interés naturalista. Para conseguirlo, tomamos el camino que va desde Trespaderne a Quincoces de Yuso; de aquí pudimos alcanzar los terrenos y cuestas calizas de Losa, y por ellos ascender a las alturas campestres y arboladas de San Miguel de Relloso.
Situados primero sobre un pequeño claro de bosque, después de haber atravesado la antepuerta del monte y el corto cañoncito del rio Gerea, fuimos recibidos por el Guarda Forestal, Carlos Lamela. En esta primera zona correspondiente al monte bajo, se encuentra el amplio y nuevo refugio de cazadores. Aquí la vegetación forestal pertenece al roble quejigo y en su sotobosque destacaba y lucía la flora colorista blanco-amarilla de cistáceas diminutas.

Desde este punto tomamos el camino carretil en dirección a la zona del hayedo (monte alto), el cual era nuestro interés geobotánico. Después de un corto recorrido alcanzamos la parada final; situada en un descansadero en el centro del Monte Gurdieta y muy próximo al cortado del Cerro de los Tornos. Desde aquí nos asomamos a la atalaya de Entrambasrrocas, que es un canal geomorfológico de deyección. Desde este cantil divisábamos a placer el Puerto de Angulo con su apasionante verdor de primavera, Este vértice espectacular y abierto, esta formado entre las crestas rocosas de Paredes por el Sur y Palomera por el Norte. Este último esta en contacto con Peñota de 1.122 m, cota culminal de la Sierra de Carbonilla. En estos lugares todavía se conservan ruinosos los vestigios antiguos de soportes, roldanas y cables, que fueron los artilugios usados por los leñadores para colgar y deslizar sobre un andarivel aéreo, hacia Encima- Angulo, las leñas y troncos de las hayas del Monte Gurdieta; cuyo nombre este, de resonancia eúskara, significa EGUR-DI-ETA (producción de leña).
Hemos de señalar la gran impresión que recibimos al analizar este monte. Primero fue la Geología caliza que cubre todo el espacio, pero a diferencia de las cuestas, constituidas por gradas y escalones lisos y pulidos; ahora en las cumbres y sus vaguadas, el suelo nos descubría las calizas en forma de lapiaces y lenares violentados. Aquí las rocas calizas cuarteadas parecían dameros, y en sus fracturas o diaclasas se habían acumulado en el tiempo, el mantillo y rendsina, suficientes para el enraizamiento y desarrollo de las hayas, arbustos y plantas.
Sobre el suelo rocoso observamos alguna torca alveolar circular, producida por el efecto kárstico de hundimiento y tambien alguna dolina y lobera artificial de mampostería desconcertada, con su peñón central de choque y frenado al ímpetu de los lobos. La vegetación inferior del sotobosque ofrecía un buen abigarramiento de muchas especies coloristas, donde fuimos sorprendidos por una planta muy singular y extraña, bien conocida, la hierba de sotierra florida (Lathraea clandestina) perteneciente a la familia de Escrofulariáceas, pero que en Europa algunos botánicos la clasifican como Orobanchacea, por ser una especie parásita nemorosa carente de clorofila. Tambien otra especie nos llamó la atención, la oreja de monte (Saxifraga hirsuta) que vegetaba airosa sobre los musgos de las rocas. Entre las series de vegetación afines a las hayas y sus sombríos, pudimos observar: Fago sylvaticae con Lithodoretum diffusae, Vaccinietum myrtilli y Helleboretum viridis.
Al regreso del monte de hayas y salir de nuevo por la zona de robles, con un entorno más abierto al paisaje circundante; veíamos al Norte la serrata de los Montes de la Peña (Valle de Mena) elevados sobre la altiplanicie de Losa. Este cordal orientado de Este a Oeste, va desde el Pico del Fraile (Tudela-Arciniega) hasta el Puerto de la Magdalena (Cadagua). Su perfil altitudinal en diente de sierra lo constituyen los singulares puntos de: Pico del Fraile, Túnel de la Complacera, Peña Corvilla, Peña Mayor, Portillo Avellaneda, Peñalba de Losa, Portillo Lérdano, Peña Hornillos y Puerto de la Magdalena. Este contrafuerte cortado en vertical hacia el Norte (Valle de Mena) y apalancado en contacto y pendiente hacia el Sur (Losa); semeja y simboliza un paralelo-parapeto natural de Castilla, para detener las brumas y celajes del Norte Cantábrico y sus galernas litorales. Muy buena impresión llevamos de este Monte Gurdieta, que como todos los de Burgos, significan la variedad, singularidad y funcionalidad de la Naturaleza-Creación
SEDANO ENTRE FLORA Y FAUNA
Caía la tarde de un tórrido día del mes de julio. El Sol aún alumbraba las cumbres y laderas de los oteros del Valle de Sedano y Covanera, demostrando los poderes de su apogeo sideral, en este verano auténtico burgalés del año 1984.
Habíamos escogido el paseo vespertino, por un camino arbolado orientado al Norte, fresco y sombreado por la floresta de robles y otras especies. Aún sentíamos las suaves áureas terrales, que continuaban calurosas sin ser agobiantes. Nos habíamos detenido en un pequeño manantial de agua fresca, que brotaba en una cárcava biológica a orillas del camino (Fuente Navín), para refrescar nuestras gargantas; cuando momentos después apareció en el centro del camino a Valdebárcena, en situación de alerta, un hermoso cárabo, que con sus ojos grandes y llamativos, parecía esperar el momento de atrapar algún ratoncillo para su subsistencia.
Al instante nos alcanzó nuestro amigo Miguel Delibes, acompañado de sus inseparables perros; un “coquer” negro de grandes orejas colgantes y estilo airoso y un sabueso más rústico de pelo erizado y áspero, y con destacados pedúnculos genitales. Desde este momento. la conversación conmigo y mi esposa, giró en este marco silvestre y agradable, en torno a los problemas generales del Campo, tales como repoblación forestal, medio ambiente biológico, incendios forestales etc. Nuestras opiniones sobre estos asuntos, casi siempre son coincidentes, por el conocimiento del medio que nos rodea.
Hablamos de cómo habíamos sido testigos ambos, en mañanas alternas, de la presencia del lobo en el comedero de las “Puertas de Nocedo” en Sedano; allí donde el carnicero local, Carlos Ruiz, deposita el despojo de las reses. Es este un lugar apartado y semi estéril que no molesta a nadie. Únicamente, si alguien pasa cerca por el camino, debe tener en cuenta tomar una rama de espliego o tomillo, para neutralizar los olores nauseabundos
Comentamos después que algo raro le pasa al lobo, para comer carroña. O esta herido o ya no hay comida natural por los montes, tal como liebres, conejos etc. Esta ausencia de conejos, que tantos y tantos ha habido en Sedano, le preocupaba en gran medida a Miguel Delibes, porque según me contó en alguna ocasión, una pequeña historia de conejos y sus enfermedades; porqué su hijo, el biólogo Juan Domingo, al haber desarrollado una extensa y documentada tesis universitaria sobre liebres y conejos silvestres, comprobó tal fenómeno. Este comedero es muy positivo, ya que con el tambien se viene manteniendo una pequeña fauna de buitres y alimoches (baribañuelas o gundillas), los cuales anidan sobre las rocas de “Las Puertas de Sedano”. Hemos catalogado una reserva de 30 ejemplares, 10 alimoches y 20 buitres leonados, bien dotados y de gran envergadura y peso.
De la repoblación forestal, salió el tema de los aterrazamientos mecánicos que se vienen operando en Sedano y otras zonas del suelo español para plantar pinos. Delibes comentó, que repetidas veces ha hablado con responsables de montes, de la necesidad de repoblar con especies autóctonas, y siempre ha obtenido la misma respuesta, silencio y mutismo, no ha sido contestado con argumentos razonables. Yo insinué que en estos tiempos modernos de computadoras, informática, conocimiento botánico y teorías complejas, se debiera experimentar las sistemas de repoblación por medio de ordenador, procesando los datos de suelo, clima, zona geobotánica, altitud, precipitación, soleamiento real de la parcela o monte, cubierta vegetal inferior, especies arbóreas circundantes, etc. Además es interesante repoblar con especies naturales adaptadas al medio, para no perturbar el desarrollo biológico de animales y plantas, así como el índice hidrológico zonal. Las repoblaciones autóctonas, como comentaba Delibes no son una utopía, pues en Sedano aún quedan vestigios, por desgracia pocos, de hayas, robles y enebros, árboles centenarios y ejemplo de un bosque que existió, quedando estas reliquias diseminados por vallejadas y páramos de Sedano.
Hablamos del río Sedanillo y de los vertidos sólidos y líquidos que vienen tirando las gentes cómodas y desaprensivas, a pesar de existir una recogida municipal de basuras domésticas en contenedores. La imagen del río es denigrante, ya que sus aguas, siempre claras y cristalinas, contrastan con los colgajos de plásticos y botellas en su ribera. Salió tambien a relucir el pinar que existe entre Sedano, Nidáguila y Masa. Una mancha forestal importante que ambos aplaudimos; y como ya va siendo un pinar adulto, cumple unas funciones económicas y biológicas, muy importantes dentro del dominio forestal. Hay que considerar que este bosque vegetando en un “climax” ideal, participa de una clase de suelo imponente del Cretáceo, calizo cuarteado-areniscoso del piso Campaniense.
Tambien comentamos las recientes y actuales excavaciones arqueológicas, desarrolladas por los páramos en cotas altas de Sedano, bajo la gestión de su hijo Germán Delibes. En estas excavaciones se viene descubriendo parte de la Historia y Civilización Ibérica de los dólmenes (do-il-men) monumento a varios muertos. Los primitivos pobladores erigían estos monumentos megalíticos de enterramientos colectivos, en las partes altas de su poblado, para que sus muertos estuvieran más cerca del Cielo. Van siendo descubiertos ya seis dólmenes: Sedano, Nocedo…, Mozuelos…, Moradillo…, Gredilla de Sedano y Villascusa del Butrón. Es interesante el dolmen de Ciella, en la cumbre de la Tobaza de Sedano, del que se ha podido averiguar una antigüedad de 3.600 años A.C.. Se supone a este, el más antiguo descubierto en la zona. Los dólmenes de Valdelateja y Cortiguera, probablemente estén escondidos o enterrados bajo las encinas o las hayas.
Retornamos de nuevo nuestro camino, andando con la serenidad y templanza que impone la contemplación de la Naturaleza, en estos atardeceres estivales de Sedano. Ya entrada la noche, un crepúsculo maravilloso nos seguía iluminando; pero poco a poco el Cielo iba perdiendo el color azul con cejos rojos, y apareciendo el negro con las primeras luces en el firmamento. Las primeras, por su magnitud y brillo eran las de los planetas Venus y Júpiter y un poco más débil Marte, que en este año de 1984 aparecen juntos y visibles, cabalgando con la misma pausa y dirección de siempre sobre la órbita zodiacal del Sol, y observando como la “Tierra” trata de alcanzar lo imposible, con una vertiginosa aceleración.
Este recordatorio a Miguel Delibes Setién, apareció editado en el Diario de Burgos el día 2-8-1984.
BIBLIOGRAFÍA DEL AUTOR
EL FERROCARRIL MINERO DE LA SIERRA DE LA DEMANDA

Este libro, editado en el año 2004, fue patrocinado, a través del programa de Hábitat Minero, por la Junta de Castilla y León, en colaboración con los Ayuntamientos de Pineda de la Sierra, Riocavado de la Sierra, Barbadillo de Herreros y Monterrubio de la Demanda.
En su contenido se exponen los trabajos de restauración del camino, para convertirlo en una VÍA NATURAL, para disfrute de la ciudadanía, en el deporte, ocio y cultura.
En el índice del mismo, se destacan los siguientes apartados:
- Prólogo. Por Miguel Delibes de Castro
- Presentación. Por el autor Félix Fernández
- Restauración e inversiones desarrolladas en varios años (1997-2001)
- Itinerarios naturales del recorrido por los pueblos de: Arlanzón, Urrez, Villasur de Herreros, Pineda de la Sierra, Barbadillo de Herreros, Bezares de Valdelaguna y Monterrubio de la Demanda.
- Vestigios de las estructuras y obras mineras (puentes, túneles, cargaderos, hornos, etc.)
- Agradecimientos a los amigos expertos botánicos como Javier Loidi, Manuel Lainz, Salvador Rivas, Federico Fernández, Luis Villar y otros. También a expertos en minas y química como Francisco Ayala Carcedo, Benito del Castillo y otros.

Este libro, editado en el año 2004, fue patrocinado, a través del programa de Hábitat Minero, por la Junta de Castilla y León, en colaboración con los Ayuntamientos de Pineda de la Sierra, Riocavado de la Sierra, Barbadillo de Herreros y Monterrubio de la Demanda.
En su contenido se exponen los trabajos de restauración del camino, para convertirlo en una VÍA NATURAL, para disfrute de la ciudadanía, en el deporte, ocio y cultura.
En el índice del mismo, se destacan los siguientes apartados:
- Prólogo. Por Miguel Delibes de Castro
- Presentación. Por el autor Félix Fernández
- Restauración e inversiones desarrolladas en varios años (1997-2001)
- Itinerarios naturales del recorrido por los pueblos de: Arlanzón, Urrez, Villasur de Herreros, Pineda de la Sierra, Barbadillo de Herreros, Bezares de Valdelaguna y Monterrubio de la Demanda.
- Vestigios de las estructuras y obras mineras (puentes, túneles, cargaderos, hornos, etc.)
- Agradecimientos a los amigos expertos botánicos como Javier Loidi, Manuel Lainz, Salvador Rivas, Federico Fernández, Luis Villar y otros. También a expertos en minas y química como Francisco Ayala Carcedo, Benito del Castillo y otros.





