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CUADERNO DE BITÁCORA TERRESTRE
Ensayos Biogeográficos, Aconteceres Históricos y Observaciones Sociológicas
Acerca de
Félix Fernández Rodríguez BURGOS Facultativo de Minas Oficial de la Marina Mercante
Sindicación
 
POR LA RÍA DEL NERVIÓN
La Ría del Nervión desde su primitiva historia, hoy ya olvidada por algunos, hasta la vida presente; ha sido el esencial escenario de mil vicisitudes y fortunas, unas veces marineras o fluviales y otras terrestres; donde muchos hombres han medido su talla con dignidad, esfuerzos y pericia, y otros hombres han sobrevivido con audacia, ambición y codicia.

Por tantos y diversos aconteceres sucedidos en este espacio interurbano, que discurre desde Santurce a Bilbao, a izquierdas y derechas de la Ría del Nervión, se forjó y se modeló el espíritu de una Sociedad, que a través de los tiempos se fue desarrollando con un estilo propio y característico, y con una personalidad y peculiaridad claramente definida y diferenciada de un núcleo urbano a otro. La vida de estos pueblos del Nervión, ha sido siempre el reflejo de laboriosidad, de obligaciones en el trabajo y principalmente de buenas relaciones humanas.

Hoy desgraciadamente se ven perturbadas por la animosidad y enemistad, producto de la masificación demográfica, por la influencia nefasta u obsesiva del materialismo, por la falta de ocupación laboral y por la diversidad de criterios y postulados en las ideas políticas. Las conductas que se observan hoy son muchas aberrantes, obedecen más a la irracionalidad, que a la nobleza y sentimientos que operaron en la conciencia colectiva bascongada. Además al hombre, se le ha ido transformando en un prototipo de hombre dirigido y manipulado, por una estructura organizada (pagada con su sudor), desviando sus derechos en deberes artificiales, y no en obligaciones naturales y morales, y perjudicando el orden y enseñanza hacia las nuevas juventudes. Todo este espejismo social, con el porvenir visionario que se ofrece, esta encubierto bajo la ficción y la inmunidad de algunos poderes influyentes y facinerosos.

Para analizar un resumen de la Ría del Nervión, nos situamos en la desembocadura sobre El Abra, para recorrer ambas márgenes, próximas al Cantábrico, e ir describiendo los fenómenos sociales y urbanos, acaecidos sobre los muelles, fábricas y plazas durante los varios siglos de existencia y de inagotable actividad industrial, vida contemplativa y de relaciones humanas.

Si dijéramos que la Ría del Nervión, fue la arteria por donde se bautizó, trasfundió y latió la sangre de las civilizaciones ibérica y celta no nos equivocamos. Fueron las tribus eúskaras de los Bárdulos y Caristios, y la cántabra de los Allóbrigas (pueblo guerrero), las que emparentaron sobre esta frontera inter-geográfica del Nervión, para formar con su unión la tribu de los Autrigones. Fue esta como ninguna otra, la tribu errante de “buenos hombres vecinos”, que portó por sus venas el espíritu y pensamiento congénere de las razas eúskara y cántabra.

Estos ancestrales pobladores del Nervión, nos dejaron como herencia su racional y lógica cultura naturalista; como se demuestra con los nombres con los que fueron bautizados los lugares del Nervión. Todos los adaptaron a una idea clara, lógica y racional de sus caracteres toponímicos. Los Autrigones que se asentaron en la orilla izquierda del Nervión y Encartaciones, fueron algunos con aptitud náutica heredada de los fenicios y les iba la llamada del mar, mientras otros los de vocación pastoril, heredada de los Semitas, fueron pastores trashumantes que poblaron las tierras altas y generosas de Burgos (Buru-goi-era) cabecera.

Más tarde la primitiva bocana de la Ría del Nervión, fue playa, varadero y atarazana de las naos y bajeles cántabros. Cerca de estas playas al lado de Portugalete y Santurce, moraron los mercaderes, carreteros y priores del Consulado del Mar en Burgos, año 1494. Tambien los cargadores, estibadores, los navegantes cántabros y extranjeros, que se relacionaban con el comercio de las sacas de lana de Castilla y otros productos, para embarcarlos hacia el Norte de Europa; así como pescadores nativos del cercano litoral. Tiempo después la Ría del Nervión se fue acomodado al tráfico fluvial, abriéndose paso y calado a través del cauce-canal arenoso y arcilloso, para alcanzar el meandro y molinos del Arenal y Bolueta (Bilbotua); donde se establecieron definitivamente las Consignatarias de Embarque, del Consulado del Mar de Bilbao, año 1511.



SANTURCE EN ESTA HISTORIA. Largo tiempo y penosos esfuerzos fueron necesarios para convertir al primitivo acantilado, arrecife y la barra arcillo-arenosa de El Abra, en un puerto seguro y estable como el actual. Se supone que los primeros asentamientos humanos a orillas del mar, se produjeron lentamente por pastores y campesinos, hombres que vivían diseminados por la extensa campiña de brezos (Kant-urce) o Kant-urtzi (puesta del Sol desde Algorta). No somos ajenos a estas impresiones, porque intuimos que el paisaje y sotobosque de este espacio, estaría cubierto de verdes y multicolores lomas y vallejadas por Abanto, Ciervana, Somorrostro y Encartaciones hasta Castro Urdiales. De estos hombres, los más arriesgados y atraídos por el proceloso Mar Cantábrico, fueron poco a poco acercándose a las faldas meridionales del Pico Serantes y del Mazo, por Oyancas, Contuso y Cabieces, para situarse y ver el horizonte del mar y estar más cerca del embarque en las naos cántabras, o en chalupas de pesca varadas y próximas a la bocana de El Abra (entre Punta Lucero y La Galea) y fondón- dársena más segura en la Benedicta de Portugalete y Sestao

Con el paso del tiempo se fue consolidando el Puerto Franco de El Abra; fue entonces cuando Santurce adquirió categoría de villa marinera y pescadora por excelencia. Fue un pueblo entrañable, con sus típicos barrios pesqueros de Mamariga, La Chicharra y el vergel de Las Viñas. Fue tambien el puerto pintoresco y multicolor, que empleó a hombres rudos y recios con un caparazón salino, que guardaban en sus entrañas un caudal de buenos sentimientos. Eran gentes humildes y sencillas que supieron obtener del mar, los mínimos recursos para sobrevivir con honrada austeridad y sacrificio. Junto a estos hombres, con oficio bien aprendido del mar, se anidaban sus mujeres de delantal limpio y anudado al talle, “reliquias de los mares” que fueron el reflejo y el estilo de una casta femenina muy interesante, que supo darse a valer con dignidad, en su condición de mujer, que no estaba reñida con el garbo y el arrojo que esgrimían en la descarga sobre las rampas, lonjas, bordas y caireles de chalupas, lanchas y vaporcitos. Entre ellas, mi amiga Nortxu Mentxaka, que fue abatida por el fanatismo de un asesino.

Este espectáculo del puerto pesquero, se correspondía con el ambiente urbano y popular, que alternaba por los merenderos de Landeta e Incera, por la cámara de Lucas, por el rancho de Poli, por las barbacoas de Becerra, por el patio vecinal de La Paloma y por la bodega de mi amigo el Capitán Uribasterra. Por todos estos alternes se sentía la feliz convivencia que transcurría alrededor de una jarra de vino y unas sardinas asadas.

Después llegó el desarrollo industrial anárquico y desordenado, invadiendo terrenos rústicos y residenciales, provocando con sus infracciones y contaminación la degradación del medio ambiente urbano, señorial y del mar costero. De esta forma la vida económica cambió de signo, transformando a los pescadores activos en trabajadores asalariados en fábricas, astilleros y puerto, modificando su conducta sobria en apasionada por el consumo y el gasto superfluo. Este sistema económico de abundancia, trajo consigo el exceso de edificación en colmena y con ello la incomodidad y desasosiego. Este proceso, por experiencia creemos que ha significado un retroceso de vida, el cual debe servir de ejemplo y de mira, para plantearnos en el futuro un desarrollo con revolución sostenible y auténtica.

GETXO EN LA HISTORIA. Tambien sobre El Abra y frente a Santurce, se alza como atalaya sobre el mar, el conjunto elegante y atractivo de Algorta, Neguri y Las Arenas. La historia de este enclave residencial y burgués fue otra muy distinta a la de Santurce, esta estuvo relacionada con el negocio de las minas, los fletes marítimos, las finanzas y la transacción del dinero. Al principio aquí los hombres pescadores, campesinos y ganaderos que moraban cerca de las chozas y cortijos de Algorta, generaron una descendencia que al unirse con otras gentes más audaces, transformaron su vida con el transcurrir del tiempo por el azar y fortuna. Con este“modus vivendi” pasaron a residir en los palacios y mansiones de la villa de invierno de Neguri, nombre dado por los primitivos pescadores de Algorta, debido al ocio provocado por los temporales del mar en la estación invernal. Tambien moraban los ricos alrededor del balneario de Igeretxe, Fadura y Jolaseta. El puerto de Arriluce fue el fondón ideal para el recreo náutico, deportivo y pesquero; Zugatzarte el paseo contemplativo entre árboles. Otros hombres menos afortunados, sin embargo, dedicaron todo su esfuerzo y sacrificio a faenar las rocas y las arenas de Riberatxu, Kantarepe y Arrigúnaga y a remendar redes y aparejos en el viejo puerto de Ereaga.

Neguri fue un museo de arquitectura y urbanismo con categoría y clasicismo universal, hoy maltratado por los avatares del tiempo y por la falta de ética y estética de gobernantes y especuladores, que no supieron o no quisieron hacer, con su restauración y conservación, un favor a la ilustración popular. Pasaron los años de este auge y esplendor y poco a poco se ha ido apagando la llama que alumbró aquel imperio, que pudo haber sido la jarra de los bienes de Pandora, es decir la solución y el alivio a la desigualdad de los hombres en todos los órdenes de la vida.

Al mismo tiempo los descendientes de aquellos magnates y jelkides vascos, no fueron capaces de asumir el reto frente a una revolución social y tecnológica, que se avecindaba con suma rapidez; ni al esfuerzo y riesgo que comportaba aquella innovación. A los responsables del Capitalismo heredado, les fue incómodo seguir en vanguardia y dando el pecho con el proletariado; en aras del progreso y convivencia. Solo querían seguir dominando el Capital y Poder, y seguir atrincherados en la retaguardia del “Status Quo” y protegidos y subvencionados por el mercantilismo y su plusvalía, y en algunos casos enganchados a algún banderín político influyente. En fin dando la espalda al compromiso por un auténtico bienestar de la ciudadanía; pero sí a veces ejerciendo el “Lockout” fabril o comercial y con ello la angustia de los hogares familiares. Tambien hay que confesar que el miedo y la inquietud se apoderaron de una parte de los círculos empresariales, al ser extorsionados por el grupo ultra nacionalista E.T.A. con sus acciones violentas. Hoy ya se vislumbra un horizonte más despejado y en su complicada solución, habrá que extender la mano, sosegar el ánimo, olvidar el pasado y renacer un futuro de mutua confianza.

PORTUGALETE EN LA HISTORIA. Fue sin duda alguna el primer puerto de El Abra, al lado del mar, desde donde se iniciaron el tráfico y comercio de las lanas y otras mercaderías, consignadas por el Concejo de la Mesta, hacia los puertos del Mar del Norte. Por esta razón de actividad y movimiento mercantil, que procedía desde la Plaza de la Llana de Burgos, la villa de Portugalete acogió a muchas gentes forasteras, hombres de “Tierra Adentro”curtidos por el cierzo de la Meseta y sazonados por los aromas silvestres de los páramos burgaleses. Estos hombres, además de otros, lobos de mar azotados por el océano, aportaron con su variada personalidad algo más para que la villa de El Abra se convirtiera en una ciudad cosmopolita.

Por este y otros motivos, Portugalete tuvo de todo, ricos como los de Neguri que fijaron su morada en palacios y castillos junto al Balneario de Peñota; uno de ellos, José Gandarias Urkijo, me susurro un día al oído y en voz baja, frases en apoyo y defensa del humanismo social, en el Consejo de Firestone Hispania. Tambien había en Portugalete pescadores como los de Santurce, pero menos, que faenaron sus palangres y reteles por el Dique y la Canilla. Polifacéticos como ninguno, que discutían junto y sobre Las Barras del Muelle, las ideas políticas para arreglar el Mundo, con la discreta libertad que imponía el cercano auditorio. Finalmente hombres populacheros y tipos extravagantes, que dieron ambiente divertido y bullanguero por las sidrerías y bodegas de la vieja villa jarrillera y barrilera.

Geográficamente Portugalete ha tenido su paralelo, formado por las vías del tranvía, que separaban la zona urbana y comercial junto a la ría, de la zona campestre o alta de la villa. Tambien un meridiano del lugar, en dos tramos, uno la calle de En medio y otro el Ojillo (Tokillu). Dentro de estos contornos se ubicaban los lugares pintorescos y típicos de: Campo de la Iglesia, Campa de San Roque, Plaza de la Ranche (Larraetxe), Frontón, Parque, La Punta y El Dique. Pero lo que aún sueñan y añoran los portugalujos es el baile de juventud que se hacia en la Plaza del Solar, los días de fiesta, donde la distracción ilusión y romanticismo mantenían el fervor unánime en los jóvenes, olvidando tristezas y penurias en los años heroicos y difíciles de la Guerra Civil.

SESTAO EN LA HISTORIA. Lo que hoy es muelle de la Benedicta junto a Altos Hornos de Vizcaya, fue antaño la playa del concejo fabril, Esta playa remansada a sotavento del Norte Cantábrico, desapareció al canalizar este rincón y condicionar los muelles sobre la ribera arenosa. En este espacio resultante se ubicaron alguna de las primitivas ferrerías y fraguas de pudelado. Tambien sobre esta orilla occidental de la Benedicta entre Sestao y Portugalete, estuvieron montados los primeros tinglados y cargaderos de mineral de hierro, extraído de Ortuella, Gallarta, Galdames y Somorrostro, traídos por el ferrocarril minero a boca de escotilla de bodega de las Naos Cántabras. Conocimos el túnel subterráneo de Galindo, hoy enterrado. A estos tajos tambien arribaron hombres de Tierra Burgos, braceros y picadores, que contribuyeron, con el sudor de las explotaciones mineras, al florecimiento de la Sociedad Bascongada.

Con los años, Sestao se convirtió en un enclave con densidad industrial de primer orden, que fue ocupando su perímetro desde La Benedicta hasta la Punta o desembocadura del río Galindo y desde Simondrogas al Juncal y Ugarte; por un cinturón fabril de grandes empresas. Desde este “volcán industrial”, donde se mascaba el polvo y gas de azufre de los hornos Bessemer, la grasa de máquinas y motores y el calor y humo de las baterías; se gesto una conciencia obrera, clara y reivindicativa de justicia social, con un espíritu sindical de contestación y acción directa, que hoy a pesar de los fracasos y contratiempos, ejerce su influencia por Madrid y con el que se ha podido llegar en parte, a un nivel social aceptable para los trabajadores españoles. Este pensamiento se lo dedica al amigo asturiano Noel Zapico que salude en Madrid.

Frente a la incesante actividad laboral, el ocio para los sestaotarras del Casco, de La Iberia y de Urbínaga era limitado; únicamente el regocijo familiar, la amistad entre vecinos, amigos y colegas, eran las libertades y despreocupaciones cotidianas.Tambien el Cristianismo observado en la Parroquia, El Carmen y Los Hermanos, significó la prueba evangélica de una feligresía con alma, que supo enaltecerse con la virtud de un pueblo honrado, igualitario y trabajador; exento de hipocresía, que se planteó el compromiso por un camino cuyo origen fue la verdad y como final el Cielo.

ERANDIO EN LA HISTORIA. El tramo de la margen derecha del Nervión, comprendido por Lamiako (Le-mea-ko, arena de mina); Lejona (buena arena): Udondo; Axpe; Astraburua y Erandio (Le-andia, desierto): han sido el área del Goierri vasco junto a la Ría, donde el acento euskaldum ha pervivido más activo. Fenómeno debido a que a estos lugares, llego más tardía la colonización industrial. Pero ello no ha sido obstáculo para que las Químicas, que ocuparon las landas arenosas y dunas de esta ribera, hayan provocado la más perjudicial contaminación atmosférica y fluvial de la Ría del Nervión. Hoy se observa por estos parajes mucho abandono y ruina, de empresas en quiebra. Por lo cual se requiere una pronta intervención de los Poderes Públicos para regenerar la imagen de este “desierto”.

BARACALDO EN LA HISTORIA .Al lado de la ribera o margen izquierda de La Ría del Nervión, se ubica el pueblo que a modo de metrópoli provinciana, fue creciendo con la inmigración demandada por el desarrollo industrial del Nervión. Hoy ya no quedan en su suelo vestigios de lo que fueron sus feraces huertas y biológicas praderas, por los caseríos de Beurco, Bengolea, Bagaza, Ansio etc.; todo lo ha devorado la moderna civilización y la iniciativa de la construcción anárquica y especulativa, con monstruosos edificios en colmena. Aquí se albergan y disfrutan muchos hombres naturales de Galicia, Andalucía y Castilla; que un día dejaron sus aldeas rurales para ir buscando una mejora económica en su vida, sin pensar que habrían de pagar algunos, muy cara su prosperidad.

Reportaje periodístico de 12/12/1987