SOBRE LA CONSTITUCIÓN ESPAÑOLA DEL AÑO 1978
En ese año de 1978, fui orador independiente para explicar y dialogar el articulado de La Constitución, lo hice colaborando con varios amigos pertenecientes ellos a U.C.D; por varios pueblos de la provincia de Burgos. En uno de ellos importante y en el Ayuntamiento, el auditorio levantó su voz en defensa de un Referéndum (Monarquía o República); lo cual consideraban más popular y lógico este sistema, para derogar por autodeterminación pacífica, La Constitución Republicana del año 1931.
Para aclarar este asunto, muy comprometido en aquellos momentos, tuve que argumentar la contestación, con una metáfora propia pero explicativa, sobre los tres destinos políticos de: Involución. Revolución y Evolución y las causas de transmutación entre ambos. Tambien comenté entonces, cómo Las Cortes de 1978, refrendaron por mayoría parlamentaria La Constitución, considerando muchos de aquellos diputados, lo peliagudo y peligroso hubiera sido, haber interrumpido tal Reforma Constitucional.
Nadie dudará que aquella Constitución, naciera con una perspectiva innovadora y en parte positiva, la cual se manifestaba como un Destino Evolutivo Contrastado. Quizá hoy día, después de 30 años, posiblemente se requiera trasformar alguno de sus artículos.
Nuestra Constitución tiene 179 artículos y disposiciones, y en 70 de ellos se habla de Estado y España y solamente en uno (artículo nº2) se habla de Nación, omitiendo al Estado. Se nota en este artículo un cierto recatamiento en su texto.
Hemos de recordar sobre este último asunto, como anécdota, que cuando España no era aún un Estado de Derecho, sino un Reino Establecido (año 1494) y no había Constitución, pero si comercio internacional con Europa a través del Mar del Norte; fue Brujas el puerto más activo-receptor de las exportaciones de los productos mercantiles desde España. Allí en Brujas estaban instalados las lonjas de distribución y las Consignatarias de España, Castilla, Burgos y Vizcaya.
En el año 1994, con motivo del 500 aniversario de l a Fundación del Consulado del Mar en Burgos, como Casa de Contratación, se celebró en la Capital del Arlanzón un Congreso, donde acudieron representantes europeos, expertos Catedráticos de Universidades, y entre ellos, el responsable bibliotecario del Ayuntamiento de Brujas; el cual me confesó que en aquel entonces, las Consignatarias de España en Brujas, ostentaban y gozaban con cierto fuero en sus señas de identidad: Nación de España. Nación de Castilla, Nación de Burgos y Nación de Vizcaya.
Por todo lo aquí expuesto, creemos que la identidad de Nación, manejada y manipulada por ciertos intereses partidistas, está subordinada, reemplazada y reglamentada por el Estado, y este tutelado por las directrices estatuarias de la ONU del año 1945.
VALDELATEJA ENTRE RÍOS
Entrambos ríos Rudrón y Ebro, se encuentra esta alquería, cobijada y respaldada por el macizo rocoso del Alticastro de Siero. Se sitúa este núcleo rocoso, emplazado y desgajado de la Plataforma Estructural de los páramos de Sedano y frente a la plataforma de La Lora de Sargentes; formándose así el cauce que aprovechó el río Rudrón para su desagüe natural en el periodo cuaternario. Tambien esta mole cretácica Turoniense de Siero, se ve circundada y velada por los tres vértices rocosos del Cornil (lado Lora), Pico Cabaña (lado Cortiguera) y Pico Revilla (lado Sedano), atalayas vigilantes permanentes de este agradable rincón.

Nuestro recorrido de observación por esta naturaleza de Valdelateja, fue por toda la ribera del río Rudrón; desde el balneario (aguas arriba del pueblo) hasta la desembocadura en el Ebro. El balneario lo pasamos de largo y atravesamos su puente de servicio peatonal. El balneario es todo un recuerdo de sus años de actividad y de esplendor. Hoy está dedicado a albergue social de acampada veraniega, para las parroquias regentadas por Los Paules de la Villa de Madrid y otras de Burgos. El edificio es una ruina y sus instalaciones muy envejecidas. Los manantiales de aguas termales no son lo que eran. Hoy estas aguas requieren unos severos análisis y tratamiento de filtrado y depuración sanitaria, porque arrastran gran cantidad de materia mineral y orgánica diluida y en suspensión, que es necesario eliminar, sobre todo para el servicio de agua de bebida.
Las aguas buenas del río Rudrón (Ur-on) siguen siendo aparentemente cristalinas, pero el álveo pedregoso del río presenta unos tintes negruzcos con impregnación de algas, síntomas producidos por la sequía estacional y los vertidos de los saneamientos de los pueblos ribereños. Tambien se nota bastante espuma sobre las aguas después del batido en los rápidos y presas.
Todo el camino por el Rudrón esta arbolado, no tan intensamente como las riberas del Ebro por Orbaneja, pero sí algo más que por las orillas del río Sedanillo- Moradillo. Por el camino avenan varias fuentes; una de ellas llamada fuente del Pito, nos trae aguas de la Lora de Sargentes. Tambien nos llamó la atención las ruinas de la antigua central eléctrica (propiedad privada local) y el canal por donde circulaban las aguas a velocidad normal hacia las turbinas Siemens instaladas.
Seguimos avanzando por la zona del Cañamar con sus núcleos sedimentarios tobizos sobre el cauce del Rudrón, con apariencias violentadas y horadadas de siglos. Después en la zona de las Barbudas, observamos la piedra labrada que el pueblo de Valdelateja dedicó en el año 1923 el amor “ilegal” entre el indiano rico Ricardo de Turrientes y su amante Josefina. A este ricacho, el pintor burgalés Marceliano Santamaría le dedicó un óleo. Pasamos después al aguanal (aguas del poblado de Siero) y llegamos al centro rural; donde la vaguada del Cárcavo, ribera derecha del Rudrón, desagua las grandes crecidas de las aguas del Páramo de Sedano.
Desde aquí a través del buen puente con su espléndido arco de medio punto, pasamos a la margen izquierda del Rudrón, donde la vegetación va en aumento, al igual que el espesor de suelo en las terrazas y riberas del río, producido por las avenidas. Estas terrazas que fueron antaño exquisitos pastizales, hoy están erias e invadidas de helechos aulagas y oréganos, y los linderos cementerios de olmillos secos.
Este último trayecto, junto al río Ebro es de gran espesura. Por aquí está el Casar del Arroyo, con sus aguas puras y cristalinas, procedentes del arroyo que desciende desde la Pechuga y del Cuerno de Lora (Sargentes), y tambien el rumor de cascada de un pie de presa diagonal es impresionante. Esta presa servía antaño para alimentar el molino y central de luz de la Junta Vecinal de Valdelateja. Aquí tambien se observa otra acumulación de toba. Continuamos el camino ya sobre el Ebro, y notamos un ensanchamiento en el cauce del Rudrón, con masas de toba petrificada y donde una exuberante y diversa masa forestal, semeja una vegetación tipo selvática con apariencias de manglar. Las orillas con cuevas y oquedades producidas por la corriente de los dos ríos, son auténticos tremedales, formando la llamada “Mina de Oro”.
En esta confluencia, el Rudrón se hace oír más que el Ebro, por la pequeña diferencia de nivel entre ambos, a pesar del caudal que es muy inferior. La altura de las masas de toba-trabentina adosadas al Rudrón y sobre el Ebro alcanzan unos 20 metros, y todo parece indicar que en tiempo prehistóricos, aquí pudo existir un pequeño embalse sobre el río Rudrón, con su dique natural de toba petrificada en la cascada, sobre el Ebro.
El conjunto forestal de este espacio de Valdelateja es netamente protector, con una densidad baja pero aceptable. Veíamos las laderas y derrubios del Páramo de la Lora cubiertas con una masa de robles quejigos, encinas y enebros y escasos acebos, vegetando sobre los derrames húmedos de San Antonio y las tobas de Valleruz. Por las Parrillas y Ceniceros de Lora, la vegetación más xerófila la cubría el encinar rotundifolio e ilex, junto a los enebros comunes y oxicedrus. En las laderas del Pico Revilla, Las Peñicas y Pedro Campo, (Covanera-Sedano) que en su tiempo estuvieron pobladas de hayas y enebros, hoy es un terreno pelado, con la sola muestra del haya centenaria de Canticio.
Al terminar este itinerario en compañía de nuestro amigo Rafael Ruiz, nos encontramos con el joven alcalde venido de latitudes vascas, en busca de la vida silvestre, campesina y auténtica del Norte de Burgos. Donde este joven siempre respirará los vientos saludables de los páramos, los perfumes de las madreselvas y sentirá el canto del cuco, al despertar en los amaneceres placenteros y primaverales de los valles del Rudrón.
Artículo publicado el día 6 de Septiembre del año 1986, en el Diario de Burgos
EL EBRO POR ORBANEJA DEL CASTILLO
Allí está, este singular y encantado pueblo, sobre el meandro-hoz del río Ebro, formado entre el murallar pétreo de Horca Menor por el Norte y el crestón ruiniforme de Peña Mazmorra por el Sur. El viejo pueblo de estrechos patios medianeros, de callejuelas empedradas con balconadas atractivas, de cobertizos de vigas carcomidas y paredes de toba y adobes desvencijadas. Es un atrayente rincón para nativos y forasteros, donde las rocas son como esculturas de monumentos megalíticos, el agua espectáculo inigualable en movimiento y los árboles, seres biológicos ya centenarios que han resistido a todas las podas, “suertes” y sacrificios a que han sido sometidos.
Orbaneja del Castillo solo ha tenido en su vida dos caminos; una hacia el Páramo de las altiplanicies destempladas de Bricia y La Escampada; y otro camino hacia el Ebro, buscando la frescura exuberante de su vega y desde esta, a la Lora de Sargentes. En ambos, el Reino Vegetal con sus limitaciones de espesor de suelo y superficie, se manifiesta con toda su magnificencia y esplendor.

Para observar toda la belleza de Orbaneja del Castillo, partimos al orto del sol desde Sedano, para situarnos en el centro local de Orbaneja. Ascendimos hacia el Páramo de La Escampada de Bricia desde la Cueva del Agua, por el camino de los Nogales. Este es un suave y cómodo trayecto, bajo las enormes cornisas de Sobriod; por allí tropezamos con lugares muy entrañables para los nativos. Son lugares olvidados como: Peña de las Ánimas, ermita de San Vicente, Cueva del Andaluz y las Goteras. Por las cunetas afloraban varias fuentes agotadas, como: Fuente Salada, San Francisco y fuente del Bebedero. A mitad de la cuesta y en la bifurcación con el camino de El Val, nos situamos encima de La Hoz o contra meandro de Villaluenga, que semeja un entrante o recodo que en tiempos prehistóricos pudo ser dique de las aguas del Ebro. Todo el camino se encuentra jalonado por árboles y arbustos como; eupatorio, mil amores, papuja o vulneraria, manzanilla loca y pan- pajarito.
Al botar al páramo, en el lugar de La Estilla nos encontramos con las eras, los pajares y las chozas de piedra, donde en otros tiempos se guardaban las alforjas, el botijo de agua y el zurrón, durante los días de faena y trilla. Aquí se encuentra el Casar de Raicilla, que es un pequeño encinar, a modo de dehesa tapiada, donde antaño sesteaba el ganado vacuno (150 reses) de la Junta Ganadera de Orbaneja.
Esta dehesa es hoy un símbolo de espacio natural protegido, por el uso y disfrute del ayer; una muestra de amor a la Naturaleza y un recuerdo del conocimiento en la cultura naturalista que practicaban los campesinos auténticos. Sus encinas centenarias (Quercus ilex y Quercus rotundifolia) destacaban por su frondosidad del resto del arbolado del Páramo de Bricia, donde el bosque ha quedado reducido, por el fuego y la destrucción, a cuatro matas degradadas.
Este terreno del páramo se corresponde con el periodo geológico Cretácico, piso Turoniense-Coniaciense, con suelo escaso y el subsuelo muy karstificado; pero en la zona cercana de San Tirso y La Serna, el suelo es del piso Santoniense, y aquí precisamente con un terreno mas abundante y deleznable, ha sido de siempre tierra de cultivo del cereal, patatas y legumbre de secano.
Desde el páramo bajamos a la vega y tomamos el camino a contra corriente del Ebro, (Oeste) que va hacia los Calzadas de Lora y Resaco. Todo el es hoy una vereda forestal, bajo la frondosidad de alisos, salcinas, acebos, hayas, chopos, robles y fresnos; en un abigarramiento y comunidad muy singular. En el primer tramo de este camino y bajo el crestón del Castillo de Orbaneja y por su ladera Norte, formada por los derrubios y canchales de rocas, los árboles prosperan con mayor dificultad, y además, al estar más cerca del núcleo rural, el árbol ha sido esquilmado año tras año. Hoy en este suelo, parece retoñar el roble quejigo y el mostajo (sorbus aria). Este último es un árbol muy apto para terrenos pedregosos y bravíos. Siguiendo el camino del Ebro a contra corriente, es nuestro acompañante, el difunto Daniel López, el gran Hombre, conocedor de estos lugares. En nuestra andadura tropezamos con espacios maravillosos y fincas hoy en reposo; como el Majuelo y Las Vegas. En ellas, las hayas compiten de poder a poder con chopos, robles y cerezos. Un ejemplo es el Haya de la Cila (la mesonera de Orbaneja), que tiene un perímetro de tronco de tres brazas.
Luego, atravesando el cruce bajo Peña Plana, nos acercamos al Casar del Amargoso, donde la frondosidad de los árboles es imponente. Este fue otro lugar de guarda y asentadero de reses vacunas bajo el sombrío de la floresta. Junto al Amargoso está Santo Albín, un terreno arcilloso y margoso deslizable, que se corresponde con las arcillas del piso Cenomanense, donde los acuíferos al aflorar entre los estratos de contacto Turoniense-Cenomanense, han formado el núcleo tobácico de Las Carboneras bajo el Páramo de Lora, a través de las oquedades y fuentes de los taludes.
Volvimos de nuevo a re -andar el camino, cuando advertimos cómo el campo atraviesa una regresión por el efecto de la sequía de estos años. Se ve como el roble va cediendo su espacio a favor de la encina. Prueba de ello es la ocupación territorial de las encinas, que de las cotas altas van ocupando las bajas, para poder supervivir con el ambiente menos xerófilo en los niveles del cauce del Ebro. Tambien nos extrañaba cómo las hayas supervivieran junto al Ebro. El motivo solo ha sido la disciplina que se marco la Junta Vecinal, al distribuir las suertes de leña, y no autorizar la tala de ningún árbol adulto, solamente la poda y limpieza de los adventicios, secos y peligrosos.
Artículo publicado el día 13 de Agosto de 1986, en el Diario de Burgos.
Orbaneja del Castillo solo ha tenido en su vida dos caminos; una hacia el Páramo de las altiplanicies destempladas de Bricia y La Escampada; y otro camino hacia el Ebro, buscando la frescura exuberante de su vega y desde esta, a la Lora de Sargentes. En ambos, el Reino Vegetal con sus limitaciones de espesor de suelo y superficie, se manifiesta con toda su magnificencia y esplendor.

Para observar toda la belleza de Orbaneja del Castillo, partimos al orto del sol desde Sedano, para situarnos en el centro local de Orbaneja. Ascendimos hacia el Páramo de La Escampada de Bricia desde la Cueva del Agua, por el camino de los Nogales. Este es un suave y cómodo trayecto, bajo las enormes cornisas de Sobriod; por allí tropezamos con lugares muy entrañables para los nativos. Son lugares olvidados como: Peña de las Ánimas, ermita de San Vicente, Cueva del Andaluz y las Goteras. Por las cunetas afloraban varias fuentes agotadas, como: Fuente Salada, San Francisco y fuente del Bebedero. A mitad de la cuesta y en la bifurcación con el camino de El Val, nos situamos encima de La Hoz o contra meandro de Villaluenga, que semeja un entrante o recodo que en tiempos prehistóricos pudo ser dique de las aguas del Ebro. Todo el camino se encuentra jalonado por árboles y arbustos como; eupatorio, mil amores, papuja o vulneraria, manzanilla loca y pan- pajarito.
Al botar al páramo, en el lugar de La Estilla nos encontramos con las eras, los pajares y las chozas de piedra, donde en otros tiempos se guardaban las alforjas, el botijo de agua y el zurrón, durante los días de faena y trilla. Aquí se encuentra el Casar de Raicilla, que es un pequeño encinar, a modo de dehesa tapiada, donde antaño sesteaba el ganado vacuno (150 reses) de la Junta Ganadera de Orbaneja.
Esta dehesa es hoy un símbolo de espacio natural protegido, por el uso y disfrute del ayer; una muestra de amor a la Naturaleza y un recuerdo del conocimiento en la cultura naturalista que practicaban los campesinos auténticos. Sus encinas centenarias (Quercus ilex y Quercus rotundifolia) destacaban por su frondosidad del resto del arbolado del Páramo de Bricia, donde el bosque ha quedado reducido, por el fuego y la destrucción, a cuatro matas degradadas.
Este terreno del páramo se corresponde con el periodo geológico Cretácico, piso Turoniense-Coniaciense, con suelo escaso y el subsuelo muy karstificado; pero en la zona cercana de San Tirso y La Serna, el suelo es del piso Santoniense, y aquí precisamente con un terreno mas abundante y deleznable, ha sido de siempre tierra de cultivo del cereal, patatas y legumbre de secano.
Desde el páramo bajamos a la vega y tomamos el camino a contra corriente del Ebro, (Oeste) que va hacia los Calzadas de Lora y Resaco. Todo el es hoy una vereda forestal, bajo la frondosidad de alisos, salcinas, acebos, hayas, chopos, robles y fresnos; en un abigarramiento y comunidad muy singular. En el primer tramo de este camino y bajo el crestón del Castillo de Orbaneja y por su ladera Norte, formada por los derrubios y canchales de rocas, los árboles prosperan con mayor dificultad, y además, al estar más cerca del núcleo rural, el árbol ha sido esquilmado año tras año. Hoy en este suelo, parece retoñar el roble quejigo y el mostajo (sorbus aria). Este último es un árbol muy apto para terrenos pedregosos y bravíos. Siguiendo el camino del Ebro a contra corriente, es nuestro acompañante, el difunto Daniel López, el gran Hombre, conocedor de estos lugares. En nuestra andadura tropezamos con espacios maravillosos y fincas hoy en reposo; como el Majuelo y Las Vegas. En ellas, las hayas compiten de poder a poder con chopos, robles y cerezos. Un ejemplo es el Haya de la Cila (la mesonera de Orbaneja), que tiene un perímetro de tronco de tres brazas.
Luego, atravesando el cruce bajo Peña Plana, nos acercamos al Casar del Amargoso, donde la frondosidad de los árboles es imponente. Este fue otro lugar de guarda y asentadero de reses vacunas bajo el sombrío de la floresta. Junto al Amargoso está Santo Albín, un terreno arcilloso y margoso deslizable, que se corresponde con las arcillas del piso Cenomanense, donde los acuíferos al aflorar entre los estratos de contacto Turoniense-Cenomanense, han formado el núcleo tobácico de Las Carboneras bajo el Páramo de Lora, a través de las oquedades y fuentes de los taludes.
Volvimos de nuevo a re -andar el camino, cuando advertimos cómo el campo atraviesa una regresión por el efecto de la sequía de estos años. Se ve como el roble va cediendo su espacio a favor de la encina. Prueba de ello es la ocupación territorial de las encinas, que de las cotas altas van ocupando las bajas, para poder supervivir con el ambiente menos xerófilo en los niveles del cauce del Ebro. Tambien nos extrañaba cómo las hayas supervivieran junto al Ebro. El motivo solo ha sido la disciplina que se marco la Junta Vecinal, al distribuir las suertes de leña, y no autorizar la tala de ningún árbol adulto, solamente la poda y limpieza de los adventicios, secos y peligrosos.
Artículo publicado el día 13 de Agosto de 1986, en el Diario de Burgos.





