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CUADERNO DE BITÁCORA TERRESTRE
Ensayos Biogeográficos, Aconteceres Históricos y Observaciones Sociológicas
Acerca de
Félix Fernández Rodríguez BURGOS Facultativo de Minas Oficial de la Marina Mercante
Sindicación
 
MI RECUERDO PARA ELLACURÍA

UN JESUITA COMPROMETIDO CON LA VERDAD.

Ocurrió en Portugalete (Bizkaia). Yo nacía en la calle del Ojillo (Tokillu) y dos meses mas tarde lo hacia él, en General Castaños (Las Vías). Nuestras vidas tomaron rumbos diferentes. Él desde pequeño tenia su sede diaria en la Basílica de Santa Maria de Portugalete, yo frecuentaba la huerta frutícola y la capilla de Santo Tomás de los Agustinos; regentados por el Padre Basterrica, un vasco que cuando iba a Madrid, era muy alabado por otro agustino, amigo mío, el Padre Félix García.

Algunas veces, yo acudía de pequeño a la consulta de su padre, el Oculista Ellacuría, que era un hombre de gran personalidad y prestancia. Siempre, antes de la consulta que me hacia de los párpados y flemones; y con la confianza que le daba su prestigio, nos examinaba y nos decía cómo iba nuestra vida con Dios. Este Doctor junto con su esposa, formaban un matrimonio muy conocido y respetado en la Villa de Portugalete. Llevaban una vida muy ejemplar y religiosa, quizá demasiado virtuosa y un poco distanciada de la realidad humana, obligada y recatada por las circunstancias de aquellos momentos difíciles de los años de 1936 al 1940.

Yo no fui amigo directo de Ignacio Ellacuría, ni de sus hermanos, (solo de sus primos los de Sestao), pero si nos conocíamos en el frontón del Campo de la Iglesia. Recuerdo la fecha del 8 de Diciembre, La Inmaculada, cuando salían él y sus hermanos, acompañados por Perico Solabarría, por las calles de Portugalete, vestidos con sus amitos rojos de seminaristas, a recaudar fondos para las necesidades de la Iglesia.

En Sestao, sus tíos los industriales de la fábrica de cementos, ejercían su imperio e influencia económica, a la vez que practicaban una muy buena convivencia popular y una ayuda al necesitado, del mayor encomio.

Ignacio Ellacuría se hizo un gran jesuita en España. Impregnado y henchido de Filosofía y Humanismo, se marcho camino de las Américas, con la idea de servir al Evangelio de Dios en las misiones. Allí comprometido con las enseñanzas y bienaventuranzas de Dios, vio de cerca la pobreza y las necesidades humanas de Centroamérica, y por ellas se ha ido acercando día a día al Cielo, donde ya ha entrado por la puerta grande, como lo han hecho siempre los defensores de la Verdad del Evangelio y con ello la causa de la justicia humada.

Artículo editado en el Diario de Burgos, el 20 de Noviembre de 1989.

Autor Félix Fernández Rodríguez de Portugalete.
 
¡ CASTILLA !
Un recuerdo a D. Claudio Sánchez Albornoz.

Oh! venerable anciano. Fue la verdad y solo la verdad, la que te impulsó a conocer y dar fe de los acontecimientos históricos de España, escudriñando en los anales de nuestro pasado glorioso, toda la epopeya y todas las efemérides, que de un modo trágico, apasionado o valeroso, surgieron durante tantos años de asedio, dominio y adversidad de nuestro solar de la Península Ibérica.

Ahora en estos tiempos de historia olvidada, quisiéramos nosotros los que vivimos muy cerca de donde se inició la gesta del nacimiento de Castilla, dedicarte con estas líneas el agradecimiento a tus esfuerzos, por los grandes y documentados ensayos, donde se desvela el Enigma Histórico de España.

Fue precisamente Castilla, el estandarte de los grandes ideales, el centro de unificación de las culturas heterogéneas heredadas de tiempos ancestrales y la sublimación del espíritu congénere de los pueblos ibéricos y tribus del Norte de España; tan sacrificados por sus sentimientos y sus voces de libertad y patriotismo. Castilla fue la savia fecunda que intentó regenerar la vida auténtica de nuestro país, maleada por tantas vicisitudes e intereses, y conducirla por caminos y horizontes de entendimiento, grandeza y justicia e igualdad social.

El ideal y el germen que hizo Castilla, no fue un azar. El nacimiento de Castilla obedeció a muchas y diversas causas, que a continuación trascribimos. La vieja Castilla nació en la zona botánica entre la Eurosiberiana- Cantábrica y la Mediterránea Hispana. Linea esta de transición de las verdes montañas y praderas cantábricas, con los dilatados campos y planicies de la meseta, a través del surco y de las valles del Alto Ebro. No muy lejos de las brumas y celajes que cubrían las montañas de Alto Campoo, El Escudo, Somo, Castrovalnera, Zalama y Ordunte; o las nieblas coronadas de la Tesla y los Obarenes, o bajo un cielo esplendoroso, que durante siglos cobijó a las tribus celtas de los Cántabros, a las eúskaras de los Autrigones, Bárdulos y Caristios y a las celtibéricas de los Turmódigos, Vaceos, Arévacos y Berones.

Nació tambien con el Sol, que calentó y vivificó las tierras comunales de “presura” bajo el Fuero del Escalio. Tierras de pan, de pastos y de frutos, que alimentaron a aquellos corazones esperanzados, curtidos por los vientos cierzo o solano de invierno o por las brisas ultramontanas y cismontanas que llegaban del mar Cantábrico. Nació además junto al sotobosque del “Área Patriniani” y sobre los fértiles valles, de Alto Campoo, Ebro, Nela, Cadagua y Gerea. Dentro del territorio que lindaba con la frontera oriental del primer reino de Asturias y con la occidental de los Bascones de Pamplona.

Nació con los contraluces penetrantes matutinos y vespertinos que llegaban por cañones y desfiladeros del Alto Ebro, Incinillas de Valdivieso y la Horadada de Trespaderne, y además con las estrellas que velaron las vigilias en las noches frías, y con los crepúsculos que despertaron nuevos y prometedores amaneceres. Todo ello bajo un cielo de combate, con el rumor del agua y del viento, o con los ecos del piafar de caballerías, que cabalgaron incesantemente por veredas y cañadas, para reencontrar los horizontes perdidos.

Nació del hacinamiento de muchos y diversos hombres en un pequeño rincón, con el nombre de Castella (pueblo de piedra), o con el nombre que dieron los vascos Gaztela (dominio o reino joven). Fue una minoría de hombres libres y solidarios, con espíritu de unidad superior y con el propósito de iniciar el proceso histórico de la recuperación de España. Fue tambien en concejo abierto participativo a todas las ideas renovadoras, a los criterios lógicos y razonables y además a la participación entusiasta del glorioso quehacer restaurador de la patria común. Estos ideales se juraban sobre la encrucijada de “Burceña de Taranco de Mena”; cabeza de puente entre las Vías Romanas de Amaya a Flavio Briga (Castro Urdiales), y entre las fronteras de las provincias jurisdiccionales de la Tarraconense y la Cartaginensis.

Nació con el heroísmo de los numantinos que demostraron a Roma que la sangre ibérica derramada durante 200 años no fue estéril, sino savia fecunda para las generaciones del cristianismo independiente y valeroso, que supo sacudirse del yugo del Islán. Nació con los jueces Nuño Rasura y Laín Calvo, precursores del “Juicio Libre” o fuero castellano, que defendía las libertades humanas, la justicia social y la vida del espíritu; rechazando el poder omnipotente de la Ley Gótica de León.

Nació Castilla para que años más tarde, el hijo del Conde Rodrigo, Diego Rodríguez Porcelos, fundara en el año 884 la ciudad de Burgos, Cabecera de Castilla (Buru-goi-era). Además triunfo luego Fernán González, porque se alió con la fortuna del poder heredado y supo aprovechar la fuerza vital y la moral auténtica de los castellanos. Ganó la guerra a los moros, porque Castilla estaba predestinada para ser libre. Su espíritu de rebeldía no fue sino, la energía ascendente y creadora de Castilla, islote de hombres libres en la Europa feudal. Pensamiento siempre defendido por el insigne Don. Claudio Sánchez Albornoz.

Artículo editado en el Diario de Burgos el 29 de junio de 1984.
 
EL SISTEMA IBÉRICO.

Un análisis biogeográfico.

Se está promoviendo por el Departamento de Biología Vegetal de la Facultad de Biología de la Universidad de Valencia; una Asociación Científica para el estudio de la Flora del Sistema Ibérico. El coordinador general para esta atrayente e importante iniciativa es: Gonzalo Mateo Sanz, experto y responsable del área botánica de dicha Facultad. El cual considera que para llevar a buen fin este Proyecto es necesario plasmar conjuntamente un extenso y documentado trabajo de campo, laboratorio y gabinete, con el objeto de averiguar, relacionar y catalogar todo el Patrimonio Natural Ibérico zonal. Para ello conviene formar un equipo disciplinado y organizado de investigadores botánicos u observadores de la Naturaleza, que paso a paso vayan estudiando los diversos biosistemas enclavados en las provincias por donde se configura el Sistema Ibérico.

El Sistema Ibérico, en su más exacta delimitación, es la divisoria entre las cuencas del río Ebro y las del Duero, Tajo, Jucar, Segura y Mijares. Esta Cordillera Diagonal Ibérica, enlaza la Cordillera Cantábrica (Tres Mares de Peñalabra) con los núcleos rocosos prelitorales de Castellón y Valencia (Sierra de Espadan y Sabinar). Orográficamente la alineación ibérica la configuran varios núcleos culminares, que son: Sierra del Hijar, Sierra de la Demanda, Sierra de Neila, Picos de Urbión, Macizo del Moncayo, Sierra de Albarracín, Sierra de Javalambre y los núcleos aislados de Sierra de Gúdar en Teruel y Sierra del Maestrazgo de Peñagolosa en Castellón.

La biodiversidad vegetal del Sistema Ibérico, no solo por sus condiciones de altitud y geología del suelo, sino principalmente por latitud y clima; representa el fenómeno natural más evidente para interrelacionar la biocenología de las especies botánicas con las series de vegetación (Fitocenóticas) de las dos regiones biogeográficas de la Península Ibérica. La Euro-siberiana de la Sierra del Hijar (Alto Campo-Cantabria) y la Mediterránea del resto. Tambien debemos señalar que el Sistema Ibérico agrupa los sectores biogeográficos siguientes: Cántabro Euskaldum, Castellano Cantábrico, Riojano Estellés, Ibérico Soriano, Celtibérico Alcarreño, Manchego, Mastracense y Setabense. De estos, cuatro están en Cantabria, Palencia y Burgos.

Los espacios naturales del Sistema Ibérico en cada provincia, participan y rivalizan en múltiples biosistemas diferenciados, asociados al sector biogeográfico correspondiente. Cada uno aporta sus especies vegetales de acuerdo al hábitat afectado por la topografía, geología, edafología, clima, humedad etc. Y aunque muchas especies o taxones se desarrollan tanto en el Norte como en el Sur, otras variedades van mutándose, cambiándose y adaptándose a la latitud del lugar (biotopo). Algunos biosistemas por su situación o alejamiento contienen endemismos o especies raras, que pueden ser útiles para ampliar el nomenclátor taxonómico que existe en España, a través de Flora Ibérica.

El coordinador Gonzalo Mateo Sanz, expone en su manifiesto, que este Proyecto no es nuevo, se trata de ir recopilando, contrastando y ampliando datos y descubriendo fenómenos botánicos, útiles, funcionales y necesarios para la cultura y el conocimiento. El lleva varios años ocupado en esta tarea y quiere que su trabajo, añadido a la documentación existente y a los progresos de investigación futura, represente una documentación científica de la Flora de cada biosistema provincial y todo ello integrado como Patrimonio Natural Ibérico.

Varios años después de haber escrito este artículo, Félix Fernández, en el Diario de Burgos el día 18 de Febrero de 1995, se editó un amplio Atlas de la Flora de Burgos por tres Expertos Biólogos, uno de los cuales es Gonzalo Mateo Sanz.
 
EL JARDÍN BOTÁNICO DE BARACALDO
EN LA NATURALEZA VASCO CANTÁBRICA

Hoy día la singularidad de la Naturaleza del País Vasco, está condicionada por las acciones del hombre, y por el desarrollo a ultranza de especies forestales mercantiles exóticas, como el pino negral (Pinus insignis) y por las influencias climáticas, mas marítimas que terráqueas. Aunque la vegetación se ha ido adaptando en el tiempo por la Evolución; con especies bien determinadas (auctótonas), pudiera ser interesante, que algunas especies de otros países (alóctonas) vegetaran en buenas condiciones en el suelo y clima bascongado; como lo ocurrido después de 50 años, con los alerces alpinos, los cupresus europeos, los abetos Dowglas y robles rojos de Norteamérica .Estos árboles vegetan extraordinariamente y cubren amplios espacios por Urkiola, Barazar, Ochandiano y Monte Oiz.

La vegetación Vasco-Cantábrica (Atlántico-Euro- siberiana) ha ido poco a poco colonizando su territorio de acuerdo a la Geología, Topografía, Edafología y otros factores climáticos; y sobre todo por su competencia y familiaridad en comunidad y alianzas; cubriendo el litoral arenoso, laderas arcillosas, barrancas umbrosas y cumbres rocosas (ácidas o carbonatadas) con una muestra de su diversidad biológica y funcional muy interesante, diferenciada del resto meridional de la Península Ibérica, estando esta última, considerada como semi-continental y mediterránea.

En un Jardín Botánico, es materialmente imposible que se puedan implantar todas los diferentes árboles y especies silvestres que vegetan en su comarca o sector geográfico; pero lo que el parque o jardín debe albergar, son aquellos árboles, arbustos y plantas que signifiquen alguna variedad singular e importante, o que marquen la verdadera esencia, afinidad, asociación y carácter evolutivo y positivo de la vegetación de su territorio. Las plantas deben estar distribuidas y catalogadas por familias, géneros y especies, en sus idiomas de identidad. También se deben catalogar en clave, otros valores notables, como los medicinales, aromáticos, estéticos y coloristas.

Lo que sí es conveniente, no replantar plantas invasoras y parásitas, ya que pueden desvirtuar o alterar la normal evolución y desarrollo de las especies vulnerables y más próximas tales como Hiedras, Biderdikias y Lianas etc. Tampoco es necesario y conveniente el implante de especies venenosas, en evitación de riesgos o peligros, sobre todo para los niños que puedan manipular sus hojas, frutos o simientes. Como ejemplo, no recomendamos la vara de oro, hiedra, acónito, ortiga, adelfa, belladona, ruda, tabaco, tejo, yezgo, yuca, etc.

En el Jardín Botánico de Baracaldo, al comienzo del año 2003, recientemente inaugurado, hemos podido catalogar varios árboles y arbustos alóctonos o exóticos y alguno no natural, procedente de hibridación en viveros. Estas especies, según criterio personal solo se deben exhibir en jardines de las grandes metrópolis (Madrid, Barcelona, Valencia, Málaga, Lisboa, Torremolinos etc) porque allí, sus habitantes, algunos extranjeros, demandan costumbres cosmopolitas; las cuales rebasan los ámbitos geográficos locales, provinciales y nacionales. Además estos jardines superiores, están dotados de invernaderos para la conservación, experimentación y desarrollo de cualquier especie vegetal. Las continuas averiguaciones y observaciones de los Biólogos y expertos botánicos del País Vasco y sobre todo el trabajo de mis entrañables amigos el asturiano S.J. Manuel Lainz y el vasco Javier Loidi Arregui, demuestran que en el País Vasco y Norte Cantábrico, vegetan suficientes especies botánicas para abarrotar el Parque de Baracaldo y dar a conocer la Naturaleza Cantábrica. No obstante nuestro litoral vasco y sus cercanías, con una climatología templada, condicionan un buen hábitat y biosistema para conservar especies vegetales subtropicales. Hemos podido observar, precisamente en Bilbao, el efecto y el arraigo urbano de dos árboles alóctonos y de gran belleza que rivalizan con cualquier espécimen autóctono: Estos dos árboles son: Sicomoro y Liquidambar.

En este Jardín Botánico de Baracaldo, emplazado en el Sector Biográfico Euskaldun-Atlántico-Ibérico- Cantábrico, no se pueden olvidar los diferentes brezos autóctonos que vegetan por algunos espacios del territorio. Los brezos son arbustos humildes, algunos rastreros otros mas arbóreos; de suave y tierno tacto, olor agradable y aspecto cromático como ninguno. Los brezos algunas veces nos sirven como alfombras o tapices, cuando caminamos por alcores, ribazos y landas de nuestros montes; y también para los animales silvestres y domésticos. Los caracteres botánicos de los brezos marcan como ninguna otra especie botánica muchas utilidades y funcionalidades de la Naturaleza, que algunas vamos a identificar

RESPECTO AL SUELO. Generalmente la mayoría de los brezos tienen afinidad por el suelo ácido; no solo por el componente silicio del terreno, sino por la facultad orgánica autogeneradora del humus nitrogenado que le sustenta. Únicamente hay un brezo en la Península Ibérica (Erica multiflora mediterráneo) naturalizado al suelo calizo. Algunos otros, afines o neutrales al sustrato silicio del Cretácico inferior, toleran suelos descalcificados, sobre todo el Erica vagans netamente calizo.

RESPETO AL CROMATISMO. El colorido de las flores de los brezos es diverso y muy contemplativo; su abigarramiento con los matices de otras plantas, sobre todo leguminosas, representa el expresionismo cromático mas distinguido de la Naturaleza; sobre todo en las combinaciones escalonadas en el tiempo, como ocurre anualmente. Blanco con el verde en invierno. Rojo y rosado con el amarillo de las leguminosas en primavera. Púrpura-violáceo con el amarillo, blanco o azul en verano y cárdeno seco con el verde en otoño A principios del verano es muy llamativo el combinado de las almohadillas de rojo carmesí con los verdes oscuros de las brecinas sin flor. Estos colores naturales no dudamos ejercen en algunos momentos, influencias miméticas para orientación de los insectos...

RESPECTO A SU ESENCIA Y AROMA. Es importante la capacidad de las infinitas flores de los brezos para generar polen, tan beneficioso y útil para las abejas. El fenómeno floral del escalonamiento de la floración, desde Enero a septiembre de los diferentes brezos, proporciona polen en cualquier momento y en diferentes lugares, con una particularidad positiva de mixtura del polen con otras flores y plantas. Otra facultad de los brezos es su disposición morfológica enana y tupida, condición para atraer como un imán, el polvo atmosférico de los labrantíos agrícolas de terrenos resecados y próximos, para incorporarlos junto y sobre sus cepellones enraizados. También el aroma de estas flores y plantas, sobre todo de los brezos tardíos de agosto, (Erica vagans) y más soleados, es inconfundible y notorio para los caminantes de las landas cantábricas y paramos de Burgos (Masa y Lora). Este aroma sensitivo, suave y tonificante contribuye en buena medida al bienestar natural de los seres humanos y la atracción para insectos y animales.

RESPECTO A SU UTILIDAD. Desde tiempo inmemorial los brezos de la Cordillera Cantábrica y de sus proximidades, han servido para fabricar escobas y barrederas. También se han empleado para cubrir toldillas y parasoles, y hoy día son un gran atractivo para los micólogos, en la recolección entre sus cepellones de las sabrosas setas de brezo (Clitocybe nebulares). No debemos olvidar el empleo de la madera de los tacones de brezo, para fabricar pipas y otros objetos culinarios y de adorno; y también la utilización de sus cepellones secos para el calentamiento de hornos, glorias, salamandras y barbacoas.

TIPOS DE BREZOS. Después de estas particularidades generales de los brezos, diremos que estas plantas pertenecen a la familia de las Ericaceas, agrupadas en sus tres géneros de Erica, Calluna y Daboecia. La descripción y los caracteres de las 10 especies que vegetan en el territorio del País Vasco, son de las más importantes de la Península Ibérica; únicamente superadas por los brezos de la provincia de Burgos (11 especies) que es el territorio más destacado en la Flora Ibérica. Solo falta en estos territorios un brezo interesante y muy atractivo, que vegeta en terreno calizo y templado, siendo éste el Erica multiflora, abundante en la costa levantina y sus montañas peri y pre- litorales de Alicante y Valencia.

ERICA ARBOREA.- Brezo con hábitat en bosques y montañas arboladas, alcanza una altura de 1 a 4 metros; es de color blanquecino; florece a partir de febrero hasta junio, colonizando amplias zonas del Gorbea, Altube, Barambio y montañas litorales.

ERICA LUSITANICA.- Brezo muy parecido y mezclado con el anterior, algo más pequeño, con flor blanco-rosada y más escaso, siendo su hábitat principal en Galicia, Portugal y algunos cepellones en Altube; florece a partir del invierno.

ERICA CILIARIS.- Brezo con hábitat por landas y argomales silicios y húmedos; alcanza una altura de 0,20 a 0,80 metros; es de color rosado claro y purpúreo; florece en primavera y verano y coloniza pequeñas zonas del Gorbea, Urkiola, Monte Oiz y montes de Vitoria.

ERICA TETRALIX.- Brezo con hábitat en turberas, areniscas y arcillas húmedas y silíceas; alcanza una altura de 0,10 a 0,70 metros; es de color rosado-purpúreo; florece en verano por zonas Urkiola y montes de Vitoria.

ERICA SCOPARIA.- Brezo de escobas y toldillas con hábitat en matorrales subcosteros y bosques aclarados; sobre sustrato silicio; alcanza una altura entre 0,50 a 2,50 metros; es de color amarillento-verdoso y rosado pálido; florece en primavera por Urkiola, Maeztu y Lequeitio.

ERICA CINEREA.- Brezo ceniciento, nazareno y almohadillado con hábitat en landas y argomales silicios y en algunos terrenos cretáceos areniscosos algo descarbonatados; alcanza una altura de 0,20 a 0,60 metros; es de color rosado-purpúreo y rojo carmesí, encontrando excepcionalmente alguno de flores blancas (Huidobro-Burgos) florece a finales de primavera y su floración se mantiene hasta agosto, cubriendo parte de las landas y zonas del Gorbea y Urkiola.

ERICA VAGANS.- Brezo vagabundo y melífico, con hábitat en landas y páramos; en terrenos cretáceos, algunos descarbonatados, areno-arcillosos; alcanza una altura de 0,20 a 0,80 metros; es de color rosado claro-amoratado-lila. También hemos encontrado de color blanco en Sedano; florece en agosto y septiembre, cubriendo zonas del Gorbea, Urkiola, Okina, Amboto y sobre todo los páramos de Masa y Sedano en Burgos.

CALLUNA VULGARIS.- Brecina negra con hábitat en landas y argomales silicios y raras veces en páramos descarbonatados; alcanza una altura de 0,20 a 1 metros; es de color blanquecino tirando a lila o amoratado; florece desde finales de primavera a verano, cubriendo zonas del Gorbea, Sierras de Elgueta, Aitzgorri etc.

DABOECIA CANTABRICA.-Brezo vizcaíno con hábitat en landas areniscosas o arcillosas, alcanza una altura de 0,20 a 0,50 metros; es de color rosado-purpúreo y acompaña a los brezos ya mencionados, sobre todo a los de mediana altura, floreciendo igual que el cinerea y vegetando igualmente en las mismas zonas y otras, donde se intercala entre los brezos de primavera y verano..

ERICA AUSTRALIS.- Brezo de montañas, con hábitat en suelos de geología antigua de pizarras, conglomerados cámbricos y formaciones carboníferas y en alturas de suelo triásico; alcanza una altura de 0,30 a 2 metros; florece de mayo a julio. Dudamos que este brezo exista en el País Vasco, aunque Flora Ibérica lo situa en Vizcaya. Es muy abundante en la Sierra de la Demanda (Logroño y Burgos) y también en las montañas altas de Reinosa de Peña Labra Estos brezos se corresponden con la especie denominada Aragonensis.
 
EL ESPLENDOR DE SEGOVIA
SU ACUEDUCTO, SUS IGLESIAS ROMÁNICAS Y SU CAMPIÑA.

Para un viajero del Norte Cantábrico, entusiasta y enamorado de Castilla; Segovia no podía faltar en su itinerario turístico y cultural. Lo primero, al atravesar los arcos del Acueducto de esta monumental ciudad, el viajero se tropieza con el primer escenario, que a simple vista se ofrece sencillo y austero, pero que alberga la joya más representativa de la arquitectura romana, añadida tambien al arte románico y gótico de sus iglesias y a las bellezas provinciales de su naturaleza ibérica y mediterránea. El nombre de Segovia creemos, que etimológicamente procede de la toponimia ibero-euskara, que significa, lugar en el Sur, considerado por la referencia de los Pirineos al Norte y Somosierra, Guadarrama y Navacerrada al Sur.

Desde la Plaza del Azoguejo, cuyos mesones siguen humeando y exhalando aromas de buen asado y gustos al del mejor paladar; se observan las recias piedras del Acueducto, como la obra maestra y colosal, que la Ingeniería Romana dejó en nuestra península. No creemos que solo el abastecimiento de agua a la “Cívitas de Segovia”, amurallada entre sus dos ríos Eresma y Clamores, fuera la causa que motivó a Ulpio Marco Trajano, a hacer esta maravilla hace 2.000 años y pico. Quizá el Proyecto se concibió por la iniciativa y conocimiento en obras hidráulicas de Trajano, nacido en España, pero no se sabe ciertamente si en Sevilla o Pedraza de Segovia. Lo que si es verdad es que Trajano fue hombre de ética, administración y disciplina; que se hizo buen emperador con la ayuda y enseñanza de otro gran hombre Marco Nerva, a quien por agradecimiento le fue dedicada por Trajano esta fabulosa obra.



El Acueducto de 730 metros de longitud, salva la vaguada del Azoguejo con una altura máxima de 30 metros, con niveles de arquerías con 153 arcos. Fue construido piedra sobre piedra con bloques tallados de granito pórfido, entre 200 y 400 kg por pieza. Para arriostrar y consolidar los arcos superiores y a la vez definir la pendiente, se hizo una coronación longitudinal de mampostería ordinaria de granito de 1,50 metros de alto por 1,50 metros de ancho, cimentada con argamasa de cal y arena. Sobre este tramo superior, se apoyan dos hiladas horizontales de losas de granito, juntas y corridas, que configuran el perfil del canal por donde circulaba el agua, con una pendiente a veces variable, según la dirección del Acueducto En los quiebros la pendiente se reducía para evitar el rebose y salto de cascada sobre los antepechos.

La captación del agua la hicieron los romanos de un caudal abundante y permanente, que procedía de la vertiente Norte de la Sierra de Guadarrama. El origen del agua fue del río Acebeda, que capta los manantiales de las Conchas de Cerceda (2.100 m), del Tirobarra (2.045 m), del Montón de Trigo (2.155m) y del Cerro de la Camorea (1.812 m); a través de varios arroyos: Retamar, Cerceda, Riconcillo, Horcajos, Mañunero, Palomino y Aguas Buenas.

Este río de la Acebeda recibe el nombre de Río Frío al atravesar la zona de la Camorquilla (1.700 m). Aguas abajo en la vaguada formada por el Berrueco y Navatejera, cambia de dirección Norte a Oeste-Noroeste y es en este punto, a una cota de 1.330 metros, donde los romanos iniciaron el canal de desvío para conducir las aguas por líneas de pendiente gradual en 14 km, hasta la cabecera del Acueducto. Aquí se hizo un depósito regulador o sifón a 1.050 mts de cota. Hoy día el Río Frío abastece el embalse de Puente Alta o Revenga, cuyo desagüe de presa discurre por La Dehesa o Reserva Natural de Río Frío, en donde se le une el bucólico y saltarín río Peces.

De las Bellas Artes; el Románico de Segovia, es la muestra más notoria y colosal, que se puede palpar y gozar por cualquier plaza o rincón, no solo en los monumentos religiosos, sino tambien por pórticos, chapiteles y arcos de casas y residencias civiles, que jalonan las viejas y pintorescas rúas, hoy denominadas Daoiz y Velarde. El Arte Gótico, adquiere su máxima representación en la Catedral, donde la grandiosidad de sus columnas, la geometría y arquitectura de las bóvedas estrelladas de sus naves y la filigrana y forja de las rejas metálicas de las capillas; la sitúan en lugar preeminente respecto a otras catedrales españolas.

Si el arte y la monumentalidad de esta ciudad castellana son su privilegio y categoría, no menos importantes son sus parques o espacios naturales de Río Frío, La Granja, Valsain y Guadarrama. Río Frío representa la realidad de lo que debe ser una reserva biológica de la Naturaleza. La disciplina y protección de la dehesa de encinas, su red hidrográfica, sus bucólicos paisajes de praderas alomadas con rocas redondeadas de granito a cielo abierto y las especies de animales de gamos y ciervos, es todo un ejemplo nacional a imitar.

El Real Sitio de la Granja de San Idelfonso, no solo es un conjunto de Arte e Historia. Para un viajero nemoroso, amigo de los árboles, el atravesar la verja del ante-palacio es todo un embeleso. Uno queda extasiado ante el espectáculo que tiene delante de si. Sin duda alguna, se encuentra delante del museo forestal más selectivo y grandioso de nuestra península, donde se puede observar, cómo las especies ornamentales de Secuoyas gigantes, Piceas abies excelsa, Abetos pinsapo y Cedros, rivalizan de poder a poder, con los árboles ibéricos de Hayas, Acebos y Abedules. Dentro del recinto de Palacio, el ambiente botánico se equilibra con las esculturas, fuentes y paseos, jalonados y decorados con una refinada y cuidada jardinería por donde campean con cierta confianza las ardillas rojas y toda clase de pájaros. Aquí uno se olvida del mundo agresivo que le acosa por las grandes urbes.

Valsain y la Sierra de Guadarrama, acariciados por los vientos frescos y húmedos del Norte, forman juntos un biosistema ideal, donde la altitud y la fuerza biológica de la Naturaleza, con la ayuda científica del hombre, han creado un bosque productor y protector de pinos silvestres, que es uno de los más importantes de España. Sus bellos paisajes hacen que estos lugares sean visitados masivamente; pero a pesar del abuso mundano y el desprecio de algunos por el medio ambiente, su ceno-biología sigue manteniéndose en condiciones aceptables. Si algún día se perturba este oasis; Madrid perdería el pulso de su vida.

Este reportaje fue dedicado a mi entrañable amigo Felipe de Peñalosa, como recuerdo a su primo, el admirado y siempre querido Marques de Lozoya.

Artículo publicado en el Diario de Burgos el 28 de Mayo de 1989.