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CUADERNO DE BITÁCORA TERRESTRE
Ensayos Biogeográficos, Aconteceres Históricos y Observaciones Sociológicas
Acerca de
Félix Fernández Rodríguez BURGOS Facultativo de Minas Oficial de la Marina Mercante
Sindicación
 
EN UN CONGRESO DE BOTÁNICA.


No hay palabras y acentos en la fecunda Lengua Castellana, para narrar lo que se dijo en Burgos, sobre la personalidad e la investigación del insigne botánico Losa España, en su 100 aniversario de su nacimiento (Noviembre de 1993).

Lo primero que debemos recordar es; que cuando se hace un homenaje póstumo a un hombre meritorio, y donde solo priva el sentimiento, el recuerdo amoroso, la hombría del bien, el trabajo honrado, el comportamiento austero y la dedicación al estudio de la ciencia botánica; y si además está exento de cualquier tinte político; la exaltación que le hacen personas científicas, familiares o amigos íntimos; se convierte en el homenaje más puro y verdadero de reconocimiento a la verdad.

Se contaron muchas citas interesantes y anécdotas agradables de Losa España. Pero nunca imaginábamos que en sesiones de un Congreso de Botánica, pudieran aflorar sentimientos, ideas y conceptos filosóficos, que rivalizaran en sabiduría, con y frente a la propia ciencia botánica. No nos extrañó, ya que se trataba de un hombre castellano; una figura fuera de serie; reconocida como sabio; austero como el entorno rural de la Ribera del Duero que le vio nacer; recio como el viento cierzo de los Obarenes que le dieron paisaje cercano; riguroso como el semblante de un horizonte cubierto en un mar embravecido y sobre todo farmacéutico de botica y rebotica en tierras burgalesas.

Fue Salvador Rivas, ese botánico universal, ese hombre vital e inteligente de la Facultad de Farmacia de la Complutense, el que nos trasladó con su discurso a tiempos pretéritos, donde los grandes filósofos y humanistas españoles defendían la cultura, la formación humana y deberes sociales; sin olvidar la Escolástica, como supremos valores para el espíritu del hombre. Lo que dijo Salvador Rivas, parecía emanar de un alma transfigurada por los recuerdos hacia un hombre, mejor dicho hacia dos genios: Losa España y Rivas Goday, dos amigos, dos colosos de la ciencia botánica sistemática en la Universidad Española; cuyos prototipos de hombres sabios se han perdido para siempre; pero sus semillas ya han germinado en especies fundamentales de la “Flora Ibérica”.

Este gran acontecimiento, organizado por el Colegio de Farmacéuticos de Burgos, con su presidente Jesús Saiz Gómez y José Mª Losa Quintana, hijo del homenajeado, fue un éxito; no solo por el acto de exaltación, sino por la cantidad y calidad de lecciones y comunicaciones gráficas y orales de Botánica en General. La provincia de Burgos fue como siempre de interés, y junto a los Pirineos, Cordillera Cantábrica, León, Zamora, Sistema Ibérico, Central y Bético, representaron los biosistemas de flora y vegetación más sobresalientes.

Debemos destacar en este magno encuentro, a varias personalidades de la Botánica y Farmacia, a saber: Benito del Castillo, decano de Farmacia en la Complutense, que participó en la Mesa de Historia de la Farmacia, junto al Dr Javier Puerto. Manuel Costa, experto botánico de la Flora Mediterránea, al cual le envíe una herborización de la zona de Benidorm y Aitana para su aceptación, a la cual no recibí contestación. Pedro Montserrat, fundador del Instituto Pirenaico de Cenobiología. Luis Villar del mismo Instituto. Emilio Fernández Galiano, catedrático de la Universidad de Sevilla. Sra Cruz Casas, catedrática de la Universidad de Barcelona. Manuel Lainz S.J. experto en Botánica, miembro del Instituto de Estudios Asturiano y editor de Flora Ibérica. Dr. Molero, catedrático de la Universidad de Barcelona y Álvaro Zugatza, el anciano bioquímico, que con su jocosa personalidad supo estar ala altura de los más jóvenes. Tambien hubo otros catedráticos que presentaron interesantes comunicaciones de Botánica. De Burgos, la Facultad de Ciencia y Tecnología de los Alimentos, presentó un estudio sobre gramíneas en escombreras de la Sierra de la Demanda, investigación para llegar a neutralizar y recuperar suelos agroforestales.

Fui testigo de un compromiso oficial de crear en Burgos una Cátedra de Botánica, para estudiar, documentar y descubrir los singulares hábitats de nuestro territorio. En este Proyecto interesante se apuntó Ángel Penas, catedrático de Botánica y más tarde Rector de la Universidad de León. Con este amigo hablamos de los Cañones del Ebro y su flora Castellano Cantábrica. Pero le tenemos que decir hoy a Ángel Penas, que en su libro de Plantas Silvestres de Castilla y León, se ha olvidado y omitido varias especies muy singulares e importantes de Sedano, como son: Erica vagans, Amelanchier ovalis, Hepatica nobilis, Spiraea hypericifolia, Juniperus phoenicia, Thymus praecox, Jasonia tuberosa, Teucrium pyrenaicum, Geum sylvaticum y otras.

Este artículo fue editado en el Diario de Burgos el día 18 de Noviembre de 1993.
 
LOS AGUSTINOS DE PORTUGALETE.


Largo tiempo ha pasado desde aquel Portugalete de los 10.000 habitantes; de entonces acá, grandes cambios ha sufrido la fisonomía urbana de la Villa. Hoy día al caminar por calles y paseos, notamos ser extraños y sorprendidos, al ver los edificios y el cambio de urbanización; los cuales han borrado de nuestra retina, lugares muy queridos en mis años mozos. Entre ellos nos causa mucho recuerdo, la desaparición total de aquella finca frutícola, que era el parque contemplativo y la despensa hortícola de los Padres Agustinos.

Los Padres Agustinos por aquel entonces de los años 40, desenvolvían su vida sencilla, con fuero y juramento de auténtica austeridad obligada, en las tres facetas o medios de vida: Religiosa, contemplativa y enseñanza gratuita. En el aspecto religioso y litúrgico, los Padres cumplían el mandato apostólico en la capilla-iglesia de Santo Tomás de Villanueva, que vestía sus galas el 22 de Mayo, novenario de Santa Rita de Casia.

La capilla enlazaba con la huerta a través de un esbelto y sencillo puente de hierro de estilo romántico, reforzando su flexión y seguridad con geométricas cartelas de acero forjado, sobre los apoyos en el edificio de la capilla y en el muro natural de la calle Mª Díaz de Haro. Desde el puente se salía a la huerta por una corta escalinata; y en este punto existía una balconada que, con una sombreada pérgola de rosales sarmentosos y bilderdykias, ofrecía un discreto mirador sobre la citada calle, y donde los Padres, en sus ratos de contemplación y lectura, hacían tambien sus oraciones en recortados paseos. Esta terraza estaba edificada sobre el muro natural de la calle, donde los estratos calizos-margosos ofrecían una imagen geológica interesante. En la actualidad unas viviendas, con un zócalo-terraza corrido e inusitado por su mal uso, son hoy el panorama de aquel romántico lugar.

La gran huerta de los Agustinos, comprendía las posesiones territoriales de su feudo de Portugalete. Ella estaba subdividida en dos parcelas contiguas y separadas por una pared medianera. Los límites locales de esta finca rectangular eran los siguientes; al Oeste, lindaba con el Callejón del Muerto con cerramiento tapial de gran altura. Al Sur la calle Casilda Iturrizar y el Colegio de Santo Tomás. Al Este la calle Mª Díaz de Haro, desde Naya hasta el Teatrillo, y siguiendo por detrás de la fábrica de hielo hasta la calle Casilda Iturrizar; Al Norte finca particular tapiada con gran arbolado.

La primera de las dos parcelas, la del Norte, estaba destinada para jardín y huerta de hortalizas, con un paseo central sombreado de grandes tilos, castaños de Indias y plátanos; los cuales fueron arrancados y desgajados por la galerna huracán del año 1941. Este paseo unía el mencionado puente con el Callejón del Muerto, donde existía una gran puerta de acceso principal. Aquí la casa de los Leza, dentro de la finca, velaba los intereses de los Agustinos. Fuera de la finca vivían más próximos los Canavales y la carpintería de Sabino Torre. Hoy en día, en este lugar esta ubicada la calle Danok Bat; con ella nos viene el recuerdo de hombres cantores como: Astondoa, Rodri, Jero Bilbao, Eguía, Alegría, Carrasco, Cobos, Berriatua y otros; los cuales, bajo la tutela músico-espiritual del Padre Cortazar Agustino, caminaban seguros y con buena voz por los escenarios de la nacionalidad vasca.

La segunda parcela, dedicada a extenso pomar y gallinero, estaba atravesada de Norte a Sur por un paseo real o alamedilla, jalonado por variados árboles frutales; este camino servia para enlazar la capilla con el colegio directamente. Tambien fue usado por los alumnos, cuando los domingos después de misa y en perfecta formación venían al colegio, a alguna función en el teatro bajo la escuela. El camino era tambien la pista de andadura de media distancia, para aligerar los músculos a los Padres Agustinos.

Si analizamos la huerta de frutales desde el punto de vista botánico-frutícola, tendríamos que agrupar muchas variedades de peras de toda estación; desde las tempranas de San Juan, San Pedro y de La Reina, hasta las finas de mes de Don Guindo, Anita, Desidérea, Roma, Matute, de Cura y las Duquesas de verano y otoño. Algunas de estas y otras peras selectas se cultivaban en espaldera, en formas enanas enramadas sobre la pared medianera, al socaire y a pleno Sol. Aunque los perales eran los árboles predominantes, otras especies de frutales de avellanos, higueras, nogales, ciruelos, melocotones etc, completaban la abigarrada flora frutícola que allí vegetaba, que era una de las mejores que había en Portugalete.

Como contraste a la verde estampa de la huerta, se incrustaba en la zona de campiña una sólida casamata o potente cimiento, que alberga hoy día los tambores tensores que atirantan los cables catenarios del Puente Colgante. Este pacífico fortín de coloreada piedra arenisca, no estorbaba en la amplia finca y no le molestaban los árboles a su derredor, pero hoy en la actualidad, la urbanización ha tenido que ceder sus luces y distancia, en defensa y seguridad de la inamovible fundación.

En el marco de la enseñanza, los Padres Agustinos, hombres de esclavina y cordón negro, ejercían su acertada labor pedagógica, humanitaria y gratuita a sus alumnos: Esta enseñanza se practicaba en el Colegio de Santo Tomás (calle Nueva o de Casida Iturrizar) en un aula dimensional, que acogía sin tabiques divisorios los cuatro cursos de aquel tiempo con holgura y comodidad y sin ruidos. Entre los padres de aquella época recordamos en primer lugar al Padre Basterrica (director) y entregado a las labores de la huerta y gran entusiasta del deporte, que hizo un campito de fútbol anexo al colegio. Otros padres se dedicaban a la enseñanza como: Padre Julio, confesor indulgente, que vivía al relentí por su avanzada edad; Padre Inocencio, buen profesor y excelente musicólogo, que acabó sus días en el Escorial; allí viejecito fue visitado en viaje de bodas, por el llorado Indalecio R. Madariaga y su esposa Larrauri; Padre Santiago, simpático y agradable, hombre rústico dejó su buen recuerdo, y otros Padres. Todos formaban el claustro de profesores, que sin leyes de educación, supieron ser verdaderos catedráticos en sus disciplinas, que aunque elementales fueron muy importantes para sus alumnos.

Este artículo editado en la Revista El Abra, Octubre del año 1970, se lo dedicamos al difunto Padre Agustino Félix García, oriundo de Aguilar de Campoo, buen amigo mío, él cual me confesó; que cuando el Padre Basterrica iba a Leganés (Madrid) era recibido con buenos abrazos. Hemos de recordar que el Padre Félix García, ejerció de confesor en el Escorial para los grandes próceres y magnates de alto copete, masculino y femenino, asentados en Madrid.